El hijo de Qué Vida Buena luchó adelante desde la suelta con Elveda, dominó pisar la recta y se desprendió con solvencia

LA PLATA.- Después de su excelente tercer lugar en el Clásico Ciudad de La Plata (G2), hace 2 semanas, Pan y Circo consolidó su posición como uno de los mejores sprinters del momento en el Bosque con una sólida victoria en el Clásico Uberto F. Vignart (G3-1200 m, arena), la primera de las dos carreras importantes que incluyó la reunión, desarrollada íntegramente sobre pista pesada.

Le sobró valentía a la actuación del hijo de Qué Vida Buena, que no ahorró esfuerzo para salir luchando desde el salto con la yegua Elveda bajo parciales de 23s92/100 y 46s55/100, sacar ventajas al pisar la recta y tener todavía las energías necesarias como para contener en la parte final el avance abierto que desató Amigazo Mak (Maktub), finalmente su escolta.

El photochart habló de 1 cuerpo de ventaja entre el ganador y el segundo, con Elveda redondeando otra buena gestión al completar la trifecta a otros 2 largos, todo en una marca más que interesante de 1m12s70/100. Lejos quedaron completando el marcador Retracto (Equal Talent) e Il Valentían Cat (Compasivo Cat), en una prueba donde no compitió Artwork (Orpen).

Al cuidado de Humberto Benesperi para el Stud JCV y con Juan C. Villagra en sus riendas, Pan y Circo es un hijo del generosísimo Qué Vida Buena y Piamontina (Exchange Rate), en una familia importada desde los Estados Unidos y que desarrolló mayormente el desaprecido Haras La Madrugada, con nombres destacados como los G1 Café Fuerte (Manipulator) y Potri Road (Potrillazo), además de Phelps (Potrillón), Potriminstrel (Potrillazo) y Potribag (Potrillazo).

Fue el quinto y más importante triunfo en la campaña de Pan y Circo, sobre 13 presentaciones. Y parece ser sólo el comienzo…