El ganador del Joaquín V. González no pasó los test y el tercer en el Maipú, tampoco; en los dos se encontró disopropilamina…

El turf argentino tiene un gigantesco problema con el doping. Un tema que causa bronca, desilusión, malestar, y sobre el que ningún hipódromo parece poder hacer más que informar periódicamente una cantidad de positivos que sólo aquí se dan.

En las comunes es un festival, a esta altura, los entrenadores sancionados deben ser una buena porción de aquellos con patente. Pero lo que sucede en las carreras de G1 es récord interplanetario, quitándole credibilidad a la hípica nacional y, lo que es peor, llevándonos hacia un abismo que, como primera medida, podría obligarnos a enviar ahora todas las carreras de grado para que se analicen en el exterior y, de continuar la tendencia, costarnos la categoría de nuestras carreras, es decir, perder grupos.

Este martes otros dos caballos no pasaron las pruebas realizadas en el Laboratoire de Courses Hippiques francés. Por segundo año consecutivo, el ganador del Gran Premio Joaquín V. González (G1) en La Plata es cuestionado; en 2019 fue Classic Rye (Catcher In the Rye) el que terminaría siendo distanciado de la primera colocación, y ahora correría la misma suerte City Wonder (foto), que después de terminar adelante en la carrera más importante del año para los milleros en el Bosque apareció con disopropilamina en su estudio, según informó el centro de referencia utilizado por nuestro país.

El hijo de Grand Reward es presentado por Lucas Nahuel Girat, que fue inhabilitado junto con el SPC, pero todos saben que su preparación corre por cuenta del controvertido Juan José Martínez, que hoy paga una sanción de 10 años y cuyos dopings y tratamientos son ya una triste costumbre.

Pero eso no fue todo ya que por el lado del Hipódromo Argentino de Palermo se anunció que después de su tercer lugar en el Gran Premio Maipú el potrillo Zamindar Quit (Remote) tampoco pasó las pruebas en el Laboratoire des Courses Hippiques. Por tal motivo, velocista y Angel O. Alvarez, su cuidador, fueron inhabilitados provisionalmente. La droga en cuestión fue otra vez disopropilamina.

Pocos parecen tomárselo en serio. Ya es una costumbre; ni se asombra la gente, cuando debería tener ganas de meter la cabeza abajo de la mesa. Mientras nuestros hipódromos sí consiguen modificar reglamentos para la publicidad en los breeches de los jockeys, parecería una herejía hacerlo para ampliar y profundizar las penas y multas por los contínuos positivos. nadie más que los dirigentes tienen en sus manos cargarse esta responsabilidad, presionar al máximo para cortar de raíz con un tema que podría salirnos carísimo.

Por ejemplo, cuando se aplican las multas, las mismas toman como referencia la categoría más baja a disposición, una clara muestra de que ir a fondo no está en los planes. Ya mismo se deben accionar los mecanismos para que los tramposos sufran cuando hacen trampa, incluso, ya dejando de suspender al entrenador vinculado que luego soluciona todo con un figurín; por el contrario, multarlo fuerte y luego poner en tela de juicio su patente ante una posible reiteración de falta, hasta llegar a la pérdida inexorable de su permiso. No se inventaría nada, son sistemas ya utilizados.

Cierto es que la Argentina tiene un sistema que descubre positivos -no todos pueden decir lo mismo-, que se hacen casi 30 pruebas por reunión -no todos pueden decir lo mismo-, lo que brinda un bálsamo, pero ya no alcanza como consuelo. No hay forma de que alcance al advertir los riesgos que como actividad estamos empezando a correr. ¿Se podrá entender que podemos irnos a la B? 

Lo que sucedió en estos 4 meses de actividad de 2020 desde el regreso fue patético, dan ganas de taparse la cara. ¿Hacemos memoria?

En las Carreras de las Estrellas no pasaron las pruebas Nixon Joy (Fortify), segundo en el Juvenile (G1); La Reliquia (Qué Vida Buena), triunfadora en el Sprint (G1); y King Slew (Campanologist), que se llevó el Classic (G1). A ellos se sumó luego Marquesa Key (Key Deputy), en el Juvenile Fillies (G1).

La Validada (Valid Stripes) dio “doblete” y salió positiva tanto cuando corrió el Gran Premio Polla de Potrancas (G1) como cuando animó el Gran Premio Selección (G1), para luego Global Big (Global Hunter) ofrecer el mismo panorama en la Copa de Oro (G1). Ahora se suman City Wonder en el González y Zamindar Quit en el Maipú. Faltó poquito para cantar cartón lleno… Y todavía faltan llegar las muestras post mitin del Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), con las tabuladas mencionadas, ¿quién se sorprendería que haya más novedades negativas?

Hay otro tema que se debe analizar y es la velocidad con que regresan los resultados de las muestras enviadas a Francia. Después de ganar el González, City Wonder corrió el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1), terminando décimo cuarto. Más allá del resultado, se corre un riesgo y también hay un caballo en la pista que no debería de haber estado y que puede o no tener injerencia en el resultado, quizás, haciéndole perder la carrera a un rival por un choque. No es justo.

De nuevo, si Argentina continúa por este camino, la exigencia por parte de la Federación Internacional de Autoridades Hípicas de que todas las muestras de las pruebas de grupo se realicen en laboratorios certificados es inminente, y podría ser la punta del iceberg. Si la matemática no falla, los positivos aumentarán exponencialmente y pondrán en riesgo todas las categorías que supimos conseguir. Hay que entenderla: o nos ponemos duros de en serio o nos vamos a la B. Y de la B siempre cuesta mucho volver.

Diego H. Mitagstein