La hija de Van Nistelrooy se reencontró con los triunfos importantes en el lunes del centro, quedándose con el Handicap Farsalia

La clase y la calidad de Evangel Nistel fue demasiado para las cinco rivales que le salieron al cruce en el Handicap Farsalia (1200 m, arena), la prueba más importante de una jornada con pocas luces como fue la que se transitó este lunes en el Hipódromo Argentino de Palermo.

En esta nueva etapa de su campaña, luego de una larga inactividad y que irrumpió justo cuando pasaba por su mejor momento, la hija de Van Nistelrooy cumplió la mejor labor desde su regreso, dejando la sensación de que recién está terminando de ponerse a punto. Es cierto que venía de ganar, aunque en el marco condicional, pero todavía no tenía la potencia de esa yegua que había sabido quedarse con el Clásico Venezuela (G2), allá por noviembre de la temporada anterior.

Ahora sí lució, pues cargando el peso máximo de 59 kilos -que inexplicablemente compartió con la 8 años Nasya (Art Master), por cierto- fue terminante cuando se lo propuso, ofreciendo un espectáculo interesante en el derecho para ganar con entera facilidad, de taquito.

Con Brian Enrique en sus riendas, la pupila de Juan Carlos Nievas persiguió desde un par de cuerpos a la puntera Nasya hasta pisar la recta, la emparejó pronto, la «ejecutó» unos metros más adelante y luego se hizo un pic nic, distanciándose con facilidad hasta cruzar el disco con 5 largos de ventaja sobre Che Gaviota (Violence, 56 1/2), que terminaría segunda con Not True Sale (True Cause, 53) completando la trifecta a 3/4 de cuerpo, todo tras 1m10s1/100.

Del Stud MM, de Concordia, Entre Ríos, y nacida en el Haras Firmamento, Evangel Nistel tiene por madre a la ganadora dual Eva Glory (Honour and Glory), una hermana entera de la gradual Evangel Glory y que ya produjo otros dos ganadores. Todos tienen en común el nombre de la importada Eert Taht Evas(Woodman), que es abuela además del G1 Evo Emperor (Emperor Jones).

Ahora con 5 victorias en 10 salidas, Eva Glory puede pensar en seguir compitiendo en pruebas de velocidad con codo o bien volver a la recta donde históricamente tan bien le fue. Con calidad y clase, todo es posible.