La hija de Sebi Halo se quedó con el Clásico Olavarría (G3) de San Isidro, ratificando sus buenas gestiones previas en Palermo

Ausente Slingerlands (Sebi Halo), Sweetest Dream tenía el camino bastante allanado en pos de alcanzar su primer éxito clásico en el Olavarría (G3-1000 m, césped) del viernes en San Isidro. La yegua de Triple Alliance no desaprovechó la oportunidad, confirmó todo lo bueno que había mostrado en sus únicas tres gestiones previas y terminó consiguiendo una conquista meritoria y de proyección.

Con Damián Ramella como jockey, la zaina preparada por Fabio Cacciabue superó su inexperiencia en la grama y una largada desprolija para construir metro tras metro una actuación que dejó positiva impresión, como para soñar con seguir creciendo entre las sprinters, una categoría sin figuras terminantes.

La paciencia de Ramella fue un dato fundamental, pues no se desespero al quedar última en el salto, dejando que la favorita Dona True (Yes It’s True) manejara las acciones casi que a placer. Se fue armando Sweetest Dream, que ya en la mitad del recorrido estaba a tiro de atropellada y por los 300 metros desbancó a la puntera, distanciándose luego con solvencia.

Remate firme de por medio, la hija de Sebi Halo y Glad Fantasy (Contested Bid) terminó llegando a la meta con 2 cuerpos de ventaja sobre Pora Mí (Storm Surge), que en el cierre le quitó por otro largo la posición de escolta a Dona True, mientras Donatella Rye (Catcher In the Rye) cerraba la marcha, todo al cabo de 57s91/100, sobre una cancha que no se mostró elástica.

Con tres primeros en cuatro salidas como balance general, Sweetest Dream dio señales contundentes de que en el césped corre tanto como en la arena y también de estar lista para ir por hazañas mayores. Con la juventud de su lado, pues tiene 3 años, la reservada de John Behrendt tiene todavía mucho más por dar, con los grupo uno en el horizonte.