Desde que la tradicional carrera para potrillos del Hipódromo de San Isidro perdió la categoría mayor, sus ganadores no fueron tan importantes como en la etapa anterior

El Clásico Raúl y Raúl E. Chevalier es una de las carreras que demuestran el peso que tiene perder categoría. Hasta que en 2014 fue de G1, la tradicional prueba sobre 1400 metros en el césped del Hipódromo de San Isidro proyectó gran cantidad de nombres al estrellato; sin embargo, desde el cambio, la historia se torció y ya esa generosidad en proveer figuras de primerísimo cartel al proceso selectivo casi que se perdió.

Instituído en 1888, y sin irnos a tiempos donde todo era diferente, tomando desde el año 2000 en adelante sus ganadores podemos contar entre ellos a campeones como Forty Mirage (Roar, 2004), Husson (Hussonet, 2006), Interaction (Easing Along, 2009), Suggestive Boy (Easing Along, 2011) y Winning Prize (Pure Prize, 2012), ejemplares que luego se consagraron, ya sea en el proceso selectivo, como en su campaña de adultos.

Pero cuando se empiezan a repasar los nombres de los vencedores en el Chevalier desde que en 2014 perdió su condición de gran premio, la calidad cambia de forma abrupta. Esa primera prueba como G2 tuvo como triunfador a Brilla El Rey (Star Dabbler), que sólo un año después pudo sumar a su palmarés el Clásico Pippermint (G2). En 2015 el triunfo fue para Bay Orp (Orpen), cuya campaña posterior fue de regular para abajo, apenas logrando vencer en una condicional más, pero 2 años con posterioridad a ese disco que parecía llamarlo a mayores empresas. En 2016 fue Missile Top (Cima de Triomphe) el que dio la nota, para en sus 4 salidas posteriores acceder apenas una vez al podio, desapareciendo completamente del mapa.

Uno de los nombres fuertes que dejó el Chevalier en los tiempos cercanos es el de Puerto Real (Pure Prize), vencedor en 2017 y que luego de llevarse también el Gran Premio Estrellas Juvenile (G1) fue el Campeón 2 Años de la temporada. En 2018 el triunfador fue Polarized (Lingote de Oro), ignoto a partir de ese día y en 2019 Boecio (Suggestive Boy) repetía la hazaña de su padre al salir de perdedor en el Chevalier, para luego apartarse de los primeros planos y todavía compitiendo en Rosario.

La de Irwin (Seek Again) (foto) es la mayor excepción entre los ganadores del Chevalier desde que bajó a G2, pues a lo largo de ese 2021 en el que levantó la copa terminaría consagrándose como Campeón 3 Años y Caballo del Año, sumando la Polla de Potrillos (G1) y el Nacional (G1).

El último vencedor en la prueba que este sábado en San Isidro verá una nueva versión fue Lawson (Le Blues), sembrando expectativas enormes esa tarde y que luego la salud no le dejó concretar. El zaino del Stud Santa Rita correrá el miércoles próximo un clásico menor en la arena de San Isidro, buscando empezar a pagar las deudas en materia de ilusión.

Como se puede apreciar, el haber perdido su condición de G1 no fue gratis para el Chevalier. De allí que se haga tanto hincapié en mantener las categorías de nuestros grandes clásicos.