El entrenador buscará este sábado que su nombre quede en la historia de la gran carrera sudamericana, esa que ganó en 2013 con Soy Carambolo, pero con Miguel Suárez presentando al hijo de Val Royal

Año bastante particular el que vivió Roberto Pellegatta, uno de los referentes en materia de entrenamiento de caballos de carrera que tiene la Argentina. Arrancó con todo, entró en una meseta con la pandemia y la cuarentena, y hasta lo vio haciendo un intento por radicarse un tiempo en el Uruguay, de lo que debió marcha atrás ante las burocracias y cuestiones impositivas tan nuestras. Ahora, sobre el cierre de este 2020 que todos quieren dejar atrás lo más rápido posible (ahí habrá coincidencia en general), el hombre al que el rubio de su pelo no abandona ni a sol ni a sombra, tiene una esperanza de las grandes en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), la carrera con más historia del calendario sudamericano y que se resolverá el sábado próximo en el Hipódromo de San Isidro.

Sólo una vez pudo terminar primero en “La Gran Final” Pelle, en 2013, con el corajudo Soy Carambolo (Val Royal), aunque su nombre no apareció en los programas, sino el de Miguel Suárez, su capataz de siempre, su mano derecha. Ese detalle hace que la competencia que todos quieren ganar sea todavía una “especie” de asignatura pendiente para el profesional.

Tiene fundamento la ilusión gigante de Roberto de “anotarse la doble”, de la mano de Tetaze, el hijo de Equal Stripes que en marzo último le dio el triunfo en el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) y que no pudo volver a competir por un problema físico que lo atrasó.

Cuenta Pellegatta que “Cuando llega una carrera de esta categoría y tengo chance de ganar la adrenalina sube y sube, más cómo soy yo, que me considero un ganador”, rompiendo el fuego de la charla con Turf Diario con esa amabilidad que es una marca registrada de su parte cuando llega el momento de atender a la prensa, de prestarse a la charla franca con los micrófonos encendidos.

Luego, ya encara el derecho con Tetaze como protagonista de sus palabras: “Fue un largo trabajo el que hicimos para que el caballo pudiera llegar en óptimas condiciones a esta carrera. Pateó en el box y eso le causó una lesión en un garrón que nos complicó los planes que habíamos estudiado después del Latino. Estuvo mucho tiempo parado y recién hace poco más de dos meses que comenzamos a varearlo con vista a llegar al Pellegrini, para llegar con los 10 puntos que una carrera de ese nivel merece. Fuerte, fuerte, lo empezamos a mover la segunda quincena de noviembre, que fue cuando nos dijo que estaba listo para que intensificáramos su entrenamiento”.

Café de por medio, Pelle se tiende, como a él le gusta: “Llegó el día de dar corrida y marcó 2m8s y pico para los 2 kilómetros de Palermo, y ahí los fantasmas de la lesión desaparecieron. Se lo ve más grande, más hecho. Es un caballo mediano, que no te va a deslumbrar cuando lo ves, pero creció y está mucho más fuerte. Además, lo que le sobra es calidad…”.

-Roberto, ¿cuáles son sus expectativas para el Pellegrini?

-Las mejores. Siempre respeto a todos los rivales, tengo años de turf, pero creo que al caballo que hay que ganarle es al mío.

-El sorteo de partidores le deparó la posición 11, ¿lo preocupa?

-No, para nada. Son 2400 metros y hay tiempo de sobra para encontrar el lugar adecuado; además de que Gustavo -Calvente, su jockey- lo conoce como nadie. Tetaze es de correr la carrera, no adelante, pero si dentro del primer grupo, así que seguramente allí lo veremos moverse.

-Se habla de lluvias para el sábado…

-El día del Latino la cancha estaba blanda, llena de agua, y no tuvo problemas, estoy tranquilo. Qué llueva nomás (risas).

A la hora de dar un repaso de cómo ve el turf argentino en la actualidad, el cuidador es sincero, como siempre: “Creo que estamos mal, pero no descubro nada. Con este nivel de premios es difícil que la actividad se sostenga. Me dicen que se está jugando mucho pero eso en los premios no se nota. Al turf hay que ayudarlo con plata, no hay otra manera, así mejora; la inflación va creciendo y los costos para muchos son insostenibles. Hoy el que tiene un caballo es a puro corazón. Estoy convencido que por eso seguimos, por la pasión que el caballo regala y no por otra cosa pero. Pero va a pasar de que el corazón se va a romper, la pasión se va a terminar y ahí el turf tendrá un final lento, pero anunciado. 

La charla va llegando a su fin, y Pellegatta reafirma su confianza el Tetaze, el caballo con el que este sábado en San Isidro intentará que su nombre aparezca por fin en la lista de los ganadores del Gran Premio Carlos Pellegrini (G1). Es un sueño que todavía guarda y quiere cumplir.

Diego H. Mitagstein / Simón Mitagstein