El gran favorito respondió a sus notables tabuladas en Estados Unidos; el potrillo brasileño fue sexto tras largar mal; falló Perfect Love

RIYADH, Arabia Saudita.- El Saudi Derby (G3-1600 m, arena, US$ 1.500.000 de bolsa) tenía a uno de los candidatos más firmes en la noche de la Saudi Cup. Pinehurst, de él se trata, había ganado en 2021 el Del Mar Derby (G1) y venía de reprisar con un segundo puesto en el San Vicente Stakes (G2), siempre en los Estados Unidos.

A la hora de la verdad, si bien le costó algo más de la cuenta, el potrillo preparado por Bob Baffert se llevó la mejor parte (traducido, US$ 900.000) superando por medio cuerpo a Sekifu (Henny Hughes); que estuvo bien cerquita de darle a Japón un quinto éxito en la fenomenal noche de aquél país. El francés Flavien Prat se lució en las riendas del nieto de Candy Ride, pues es hijo del muy generoso Twirling Candy.

Para los sudamericanos, el Derby local llegaba con la expectativa de ver en acción al brasileño Kiefer (Drosselmeyer) y al argentino Perfect Love (Heliostatic), ambos con campaña previa en Maroñas. De ellos, fue el primero el que mejor rindió y que, incluso, pudo haber tenido una tarea más destacada todavía si no daba ventajas en la partida.

El alazán preparado por Ricardo Colombo y que guió Héctor Lazo saltó mal y quedó último, empezando una remontada que lo llevó a cruzar la meta en sexta posición y a 8 1/4 cuerpos del vencedor, consiguiendo el consuelo para nada menor de recolectar 30.000 dólares para su cuenta. 

Es un buen caballo Kiefer, que, como Perfect Love, le dio 4 1/2 kilos de ventaja a sus rivales dado su nacimiento en el hemisferio sur, y ya lo había demostrado quedando tercero en las UAE 2000 Guineas Trial y segundo en las UAE 2000 Guineas (G3), en ambos casos en Meydan, Emiratos Arabes Unidos. ¿Le dará para un intento en el UAE Derby (G2) del mes próximo?

Perfect Love, en tanto, no fue competitivo. Al zaino le costó adaptarse a estas tierras y en la pista quedó claro. Vagner Leal nunca lo buscó de firme y cuando advirtió que quedaba poco por hacer prefirió no forzarlo, en una decisión acertada. Habrá que ver qué le depara el futuro.