Como quería su gente, la hija de Ghostzapper se hizo ganadora de grupo en el Victorica Roca de Palermo

Si de carreras de caballos se trata, que un plan termine como un propietario, un criador o un entrenador lo ideó, no es una situación demasiado corriente. Las millones de variantes que el deporte lleva implícitas hacen que cualquier norte trazado deba ir adaptándose por el camino dependiendo de las circunstancias. Fácil, como siempre se dice: en el turf 1 más 1 no son 2.

Pero la historia de La Javiera, la yegua que ayer en Palermo ganó el Clásico Inés Victorica Roca (G3-1600 m, arena), se apartó de los vaivenes propios de la hípica, para, aunque algo más tarde de lo soñado, hacerse finalmente vencedora gradual, tal como lo soñó Federico Caracoche, su dueño y criador, cuando viajaba desde los Estados Unidos en el vientre de la G1 Forty Paulina (Roar), su madre.

Por el crack Ghostzapper, también un padrillo estupendo, y con una línea materna que incluye nombres como el del Derby Winner Fanatic Boy (Mat Boy), La Javiera debió esperar 18 actuaciones para concretar el objetivo, en un trajinar que la vio sufrir algunos problemas en sus patas que la tuvieron a mal traer pero que, ahora, parece han cedido un poco su insistencia.

Conducida por Martín Valle, la alazana preparada por José Cristóbal Blanco y presentada por Jorge Meyrelles Torres, atropelló bien fuerte en la recta final y abierta para tapar prácticamente sobre el disco a la favorita Kambara (Orpen), que había dominado unos metros antes relegando Modern Chic (Grand Reward) y Pallars (Easing Along), que se habían movido adelante, en ese orden.

La estocada de La Javiera hizo que pusiera media cabeza al frente a la hora de la verdad, con Pallars en un meritorio tercer lugar e Inca Soleada (Dynamix) completando la cuatrifecta, a 2 y 2 cuerpos, respectivamente. El tiempo de 1m33s15/100 habla del nivel de la competencia y también del buen estado de la pista tras algunos días de lluvia.

Con 6 años “calendario” pero 5 en la vida real dado su nacimiento en tiempo europeo, La Javiera cumplió el anhelo de Caracoche y de todos en el Haras Las Raíces y ahora es un futuro vientre de más lujo todavía. El turf no es una ciencia exacta, la matemática brilla regularmente por su ausencia. Pero, en ocasiones, los planes salen bien, como con La Javiera.