La distinción tuvo esta vez un destino más clásico, después de muchas ediciones en donde no se premio algo o alguien… Juan Villar Urquiza y un encendido e interesante discurso 

Candy Ride, Intérprete, Reverente, Propicio, Equal Stripes, Different, City West, nombres de antes y de ahora y que tienen el denominador común de haber nacido en el Haras Abolengo, la cabaña que este martes fue merecidamente distinguida con el Pellegrini del Año por su trayectoria. Fue volver a reconocer algo tangible, después de muchos años de nominaciones extrañas y hasta disparatadas -salvo algunas pocas excepciones…-, en un cambio de rumbo con el sello de Juan Villar Urquiza, el Presidente del Jockey Club que, pese a sus nervios evidentes, pasó con un aprobado su primer “exámen” en el estrado.

Antes de anunciar el receptor de aqué, reconocimiento, en su breve pero concreto discurso, el dirigente había tenido palabras encendidas pidiendo a la Lotería de la Provincia de Buenos Aires que el Hipódromo de San Isidro pudiera por fin hacerse de las herramientas necesarias en materia de juego para poder darle impulso a sus recaudaciones y, así, volcar a premios lo que corresponda.

Juego online, la posibilidad de contar con mayores bocas de expendio y el commingle estuvieron entre las menciones de Villar Urquiza, armas que resultarían fundamentales para el crecimiento de la actividad en su conjunto y que el ente gubernamental no apura para su salida, vaya a saber uno porqué motivo, aunque son fáciles de imaginar.

El Presidente pidió también por que el aporte del fonde de reparación vuelva al 12 por ciento, 3 puntos más que el 9 actual y al que se llegó tras una decisión de María Eugenia Vidal durante su mandato en tierras bonaerenses. Allí todo sería más discutible si se tiene en cuenta el temporal de crisis por el que atraviesa el país.

Villar Urquiza mencionó además mejores realizadas en las instalaciones, pero no se anduvo con demasiadas vueltas antes de enfocar en los temas que quería tirar sobre la mesa. Lo breve, si breve, dos veces bueno, dice el viejo refrán.

Luego llegaría el momento de la designación del Haras Abolengo como Pellegrini del Año, con Julio Menditeguy recibiendo la preciada estatuilla junto a sus hijos Marcos y Rocío. 

Seguro, desde un asiento preferencial, Alejandro y Alejandrito también lo acompañaron para subir al escenario, orgullosos del legado que supieron dejar, no sólo por haber criado tantos campeones…