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A los 10 años, Dubai Future se dio un gran gusto en Sandown Park

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 5 horas
  • 3 min de lectura

En una tarde redonda para Godolphin, el hijo de Dubawi superó a Sweet William en el Star Sports Henry II Stakes (G3)  y ahora correría la Ascot Gold Cup (G1) en Royal Ascot



ESHER, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- En una época donde la velocidad con la que se renuevan las generaciones parece no dejar espacio para los veteranos, Dubai Future volvió a demostrar que la clase no entiende de calendarios. A los 10 años, el notable hijo de Dubawi protagonizó una de las historias más emotivas de la semana en Europa al adjudicarse el Henry II Stakes (G3) de Sandown Park y asegurar, una vez más, su presencia en el próximo Royal Ascot.

La dimensión de su logro se entiende mejor con un dato tan simple como contundente: cuando debutó en las pistas, tres de sus rivales del jueves todavía ni siquiera habían nacido, mientras que otros dos eran apenas potrillos recién destetados.

Sin embargo, allí estaba el representante de Godolphin, enfrentando a ejemplares mucho más jóvenes y volviendo a imponer su experiencia para conseguir una victoria que pocos esperaban.

Conducido por David Probert, el pupilo de Saeed bin Suroor pagó generosos 28-1 en las apuestas, reflejo de una actualidad que parecía haber quedado lejos de sus mejores tiempos. De hecho, venía de terminar cuarto, a más de 8 cuerpos de Sweet William (Sea the Stars), en el Sagaro Stakes (G3) de Ascot, una actuación que no invitaba precisamente al optimismo.

Pero las carreras de fondo tienen sus propias reglas. Y también sus sorpresas.

Probert permitió que Dubai Future encontrara su ritmo sin apuros durante el recorrido y, cuando ingresaron en la recta decisiva, el veterano respondió con una aceleración inesperada, propia de un caballo mucho más joven. Ganó terreno rápidamente sobre el favorito de los Gosden y consiguió una ventaja decisiva que luego defendió con enorme valentía.

Al final, el margen fue de apenas el pescuezo sobre Sweet William, que llegó volando en los últimos metros pero demasiado tarde para evitar una derrota que parecía imposible minutos antes.

La historia de Dubai Future es una de paciencia y reinvención. Después de destacarse sobre distancias intermedias y conseguir en 2022 una recordada victoria en el Wolferton Stakes (L) de Royal Ascot sobre 2000 metros, el caballo fue transformándose progresivamente en un fondista de alto nivel. Esa nueva versión le permitió ganar la Dubai Gold Cup (G2) y el Nad Al Sheba Trophy (G3) en 2025, además de alcanzar un valioso tercer puesto en la Gold Cup (G1) de Royal Ascot.

Aunque sus actuaciones posteriores parecían indicar que el tiempo comenzaba a pasar factura, el jueves volvió a recordar por qué sigue siendo uno de los caballos más queridos dentro de la operación Godolphin.

Ni siquiera su entrenador esperaba semejante respuesta. “Le dimos un descanso después de Dubai y en Ascot todavía estaba al 80 o 85 por ciento de su condición”, explicó Saeed bin Suroor. “Le pedí a David que lo trajera por afuera y que le diera mucha luz. Tiene 10 años, pero sigue disfrutando de competir.”

Para el legendario entrenador emiratí, además, la victoria tuvo un significado especial. Hacía mucho tiempo que no celebraba en este tipo de carreras de fondo en Gran Bretaña, una categoría en la que brilló durante los primeros años del siglo con ejemplares como Papineau (Singspiel) y Fight Your Corner (Muhtarram).

Ahora, el próximo objetivo ya está definido. “Volveremos a llevarlo a la Gold Cup de Royal Ascot”, confirmó bin Suroor. “Creo que su distancia ideal son los dos kilómetros, aunque el año pasado también corrió muy bien en esa carrera. Es un caballo muy fácil de entrenar y siempre hace exactamente lo que le pedimos.”

A los 10 años, cuando la mayoría de sus contemporáneos disfruta de la vida en el haras o en el retiro, Dubai Future sigue encontrando motivos para competir. Y, lo que es todavía más notable, sigue encontrando la forma de ganar.

Una historia que desafía al tiempo y que vuelve a demostrar que, en el turf, los campeones auténticos nunca terminan de envejecer.



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