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Adrián Giannetti armó su propia fiesta en el 25 de Mayo de San Isidro

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 21 horas
  • 3 min de lectura

El jockey fue figura central de la jornada, ganando los grandes premios Gran Criterium (G1) y 25 de Mayo (G1)



Hay escenarios que potencian a ciertos jockeys. Lugares donde todo parece acomodarse a su manera de correr, donde el timing aparece con naturalidad y donde las grandes carreras suelen encontrarlo listo para responder. Para Adrián Giannetti, uno de esos sitios es, sin dudas, el Hipódromo de San Isidro.

Y el lunes volvió a quedar clarísimo. En una jornada gigantesca, con cuatro pruebas de G1 en escena y el turf argentino celebrando el 25 de Mayo, el jinete vivió otra de esas tardes que quedan marcadas fuerte en una trayectoria. Ganó dos de los cuatro máximos clásicos del programa y fue figura absoluta de la reunión.

Primero apareció la atropellada demoledora de Roi du Monte (Treasure Beach) en el Gran Premio Gran Criterium (G1), confirmando que el potrillo del Stud RDI puede ser uno de los grandes proyectos de la generación. Después llegaría la consagración espectacular de Magnum Fifth (Daniel Boone) en el Gran Premio 25 de Mayo (G1), manteniendo su invicto y dando un salto gigantesco hacia la elite de los fondistas.

Dos triunfos diferentes, pero con un mismo sello: el de Giannetti manejando los tiempos con esa serenidad que tantas veces le permitió resolver carreras grandes en el césped sanisidrense.

“Muy contento, muy bien. Por todo el equipo del Stud RDI, que me ayudan y con los que trabajamos siempre en equipo. Esta vez me tocó festejar con Alfredo -Gaitán Dassié, el entrenador-, pero me alegra por toda la gente del stud. Estar en este tipo de carreras es bueno, y más cuando me toca ganar”, comentó tras la victoria de Roi du Monte.

Y lo cierto es que el desarrollo no había sido sencillo. Hubo roces, tropiezos y momentos incómodos, pero Giannetti jamás abandonó su libreto.

“Se dio a mi estilo, corriendo tranquilo, sorteando bastantes tropiezos que se dieron en el desarrollo y que no nos afectaron. Yo muero en la mía, corriendo así”, explicó con una frase que define a la perfección su perfil como jockey.

Paciente, frío y confiado en el remate de sus conducidos, Giannetti dejó que Roi du Monte encontrara su ritmo antes de pedirle el esfuerzo decisivo. Y el potrillo respondió con una contundencia notable.

“Tiene un cambio de ritmo tremendo; cuando lo llamé arrancó con mucha fuerza, con una marcha más, y además aguantó, porque Stay Tune (Fortify) me vino a dar pelea y lo pudimos controlar”.

Para el jockey, además, el zaino todavía está lejísimos de mostrar todo su potencial: “Roi du Monte es un potrillo al que todavía no le conocemos el techo. Es muy valorable lo que hizo, pasando como si tal cosa de la condicional al G1; sin dudas tiene un gran futuro. Hay que disfrutarlo”.

Pero la tarde todavía guardaba otro capítulo enorme para Giannetti. Un rato después, en el Gran Premio 25 de Mayo (G1), volvió a desplegar una conducción impecable sobre Magnum Fifth, el invicto pupilo de Carlos Daniel Etchechoury con el que formó otra sociedad perfecta.

“Estoy viviendo un sueño. Me salió todo bárbaro”, resumió apenas bajó del caballo, todavía impactado por el nivel mostrado por el representante del Stud La Raya.

Y es que Magnum Fifth no sólo mantuvo el invicto en su cuarta salida, sino que además respondió con autoridad absoluta en la carrera más importante de su campaña hasta aquí.

“Por los 1000 metros noté que venía con muy buen ritmo, con muy buena acción, con resto. En la recta cuando encontró libertad me respondió a pleno”.

La sensación de Giannetti durante el desarrollo fue siempre la de tener muchísimo caballo debajo suyo.

“El trámite fue lento y vino cerca, pero fácil, es muy manso. De los 1000 para adelante tuve mucho caballo y lo aproveché al máximo”.

La conexión con el Stud La Raya y con Carlos D. Etchechoury aparece además como una pieza central en el mejor momento profesional del jockey. “El apoyo incondicional de la gente de la caballeriza es muy importante, porque las cosas salen mejor, te dan mucha tranquilidad”, reconoció.

Y cuando habló de Magnum Fifth, dejó otra frase cargada de ilusión: “A Magnum Fifth le sobra calidad y tiene un futuro enorme. No sé hasta dónde vamos a llegar con él”.

Giannetti debutó en 2003 y desde entonces construyó una campaña impactante: 1476 victorias, 162 triunfos clásicos y nada menos que 34 éxitos de G1. Números de figura grande.

Sin embargo, más allá de las estadísticas, lo que sigue distinguiéndolo es esa capacidad para aparecer en los grandes días, especialmente en San Isidro y sobre el césped, donde su estilo paciente, generalmente viniendo desde atrás, encuentra el escenario ideal para lucirse.

El lunes volvió a demostrarlo. En la gran fiesta patria del turf argentino, y en el Hipódromo de San Isidro, Adrián Giannetti tuvo otra tarde de campeón.

1 comentario


Sergio Ricupero
Sergio Ricupero
hace 16 horas

Papucho es un crack en san isidro me have acordar a el gran valdi

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