Always a Runner encabezó el 1-2 de Gun Runner en el Kentucky Oaks
- Turf Diario

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Con José Ortíz, batió por 1 1/4 cuerpo a su hermana paterna Meaning; es copropiedad del brasileño Goncalo Torrealba

LOUISVILLE, Kentucky (Especial para Turf Diario).- La épica de los grandes campeones no siempre se escribe con regularidad; a veces, se forja en la resiliencia ante la adversidad. Bajo las luces de una jornada histórica, Always a Runner se consagró este viernes en el Kentucky Oaks (G1), transformando lo que pudo ser una carrera trunca por problemas de salud en una página dorada para el entrenamiento de Chad Brown y la conducción de un Jose Ortiz que atraviesa un momento de gracia absoluto.
La hija de Gun Runner -el hijo del crack argentino Candy Ride que ratificó su liderazgo como padrillo al firmar el 1-2 en la contienda- lanzó un avance incontenible por el lado exterior de la pista de Churchill Downs para dar cuenta de las representantes californianas. Tras dominar a la puntera Explora (Blame), debió quebrar la resistencia de la guapa Meaning, ganadora del Santa Anita Oaks (G2), para terminar sentenciando la historia por 1 1/4 cuerpo en un tiempo de 1m48s82/100 para los 1800 metros.
El triunfo de Always a Runner es, ante todo, un triunfo de la paciencia. Tras perderse toda su campaña como 2 años debido a un severo cuadro de neumonía que puso en riesgo su vida, la defensora de las sedas de Douglas Scharbauer y Three Chimneys Farm llegó a la cita máxima con apenas un par de salidas previas: un debut ganador en Tampa Bay Downs y un éxito en el Gazelle Stakes (G3).
"Cuando los caballos tienen contratiempos así, solo queda ir día a día", analizó un emocionado Chad Brown, que supo caminar por la delgada línea de la exigencia para ponerla a punto sin comprometer su futuro.
Para la familia Scharbauer, la victoria evoca los fantasmas más gloriosos de su historia hípica, ligada a nombres como Tomy Lee (Tudor Minstrel) y el inolvidable Alysheba (Alydar).
"No tengo dudas de que mis padres estaban mirando desde arriba, sonriendo tras el disco", confesó Douglas Scharbauer, recordando la pasión de sus progenitores por este deporte. Asimismo, para Three Chimneys, el éxito tuvo un sabor especial al cumplir el sueño de su propietario, el brasileño Gonçalo Borges Torrealba, que siempre consideró al Oaks como la carrera más importante de su calendario personal.
La jornada, que por primera vez se disputó en horario estelar bajo las luces para captar una audiencia nacional masiva, no escatimó en brillo. Desde la interpretación del himno a cargo de Nicole Scherzinger hasta el tradicional desfile de sobrevivientes de cáncer, el Kentucky Oaks reafirmó su estatus como el evento social y deportivo por excelencia para las potrancas.
Detrás de la ganadora, Meaning cumplió una labor destacada para el equipo de Michael McCarthy, mientras que Counting Stars (Honor A.P.) completó la trifecta.
Sin embargo, todos los aplausos fueron para la zaina que nació para correr y que, tras superar la sombra de la enfermedad, iluminó la noche de Louisville con la luz de los elegidos. Always a Runner ya no es solo una promesa de un millón de dólares; es, por derecho propio, la nueva reina del turf estadounidense.





Comentarios