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André Fabre salió en defensa del St Leger: “Los fondistas volverán a estar de moda”

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    Turf Diario
  • hace 10 minutos
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A las puertas de la histórica 250ª edición del clásico de Doncaster, el maestro francés recordó su victoria de 1991 con Toulon y rechazó cualquier posibilidad de modificar su distancia o ubicación en el calendario



DONCASTER, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- Pocas voces pueden hablar de las grandes carreras europeas con tanta autoridad como André Fabre. A sus décadas de éxitos, campeones y triunfos alrededor del mundo, el preparador francés suma también el privilegio de haber ganado el St Leger (G1), una carrera que este año alcanzará nada menos que su 250ª edición y cuyo lugar dentro del turf moderno suele generar debate.

Fabre no tiene dudas: hay que defenderla tal como es. Ni acortarla, ni adelantarla en el calendario. Mucho menos aceptar la idea de que las carreras de fondo hayan perdido definitivamente su importancia.

“Las pruebas de resistencia como el St Leger llevan un tiempo fuera de moda, pero volverán, estoy seguro”, aseguró el entrenador, poniendo sobre la mesa una discusión mucho más profunda que la vigencia de una carrera determinada: qué tipo de caballo pretende producir la industria del turf.

“Muchos ejemplares están siendo vendidos actualmente a Australia, pero necesitamos criar caballos que tengan fondo, no solamente aquellos que poseen velocidad”, sostuvo Fabre. Y añadió: “Ahora se están criando todos esos potrillos rápidos de 2 años y no culpo a nadie por hacerlo, pero los fondistas volverán a estar de moda. Estoy seguro”.

El francés conoce perfectamente el St Leger. En 1991 escribió allí una página inolvidable con Toulon (Top Ville), propiedad de Khalid Abdullah y conducido por el extraordinario Pat Eddery.

Toulon había llegado a aquella temporada rodeado por enormes expectativas. Incluso fue favorito para el Epsom Derby (G1), aunque allí todo salió mal. Largó deficientemente y nunca consiguió meterse realmente en carrera.

“Era un caballo muy bueno y a los 3 años fue excelente. Había ganado muy bien su preparatoria en Chester y pensé que Epsom no sería un problema, pero ese día no corrió bien. Probablemente no se adaptó al hipódromo. Perdió terreno en la largada y Pat nunca pudo devolverlo a la carrera”, recordó Fabre.

Doncaster fue otra historia. Toulon llegó al St Leger como favorito compartido a 5-2 y allí pudo mostrar toda su capacidad. Eddery simplificó las cosas y el potrillo respondió imponiéndose por 1 1/2 cuerpo sobre Saddlers' Hall (Sadler's Wells), mientras el tercero llegaba nada menos que 15 cuerpos más atrás.

“Cuando ganó el St Leger, los dos primeros terminaron muy lejos del resto. Pat tenía contrato con Khalid Abdullah, por lo que siempre iba a montarlo, y ese día mantuvo todo sencillo. Era realmente muy bueno sobre caballos con fondo”, recordó.

Treinta y cinco años después, Fabre continúa siendo el último entrenador francés que consiguió ganar el St Leger, una carrera cuya relación con los grandes potrillos clásicos fue cambiando con el paso de las décadas.

Reference Point (Mill Reef), en 1987, continúa siendo el último ganador del Derby que luego consiguió imponerse en Doncaster. La temporada pasada Lambourn (Australia) intentó completar ese doblete, aunque sin éxito, y cada vez resulta menos frecuente que los vencedores de Epsom afronten el desafío de los 2900 metros aproximados de Town Moor.

Ese alejamiento de las grandes figuras de la media distancia alimentó durante años propuestas para modificar el St Leger, principalmente reduciendo su recorrido o adelantándolo dentro del calendario. Fabre rechaza ambas alternativas.

“Algunos pueden decir que hay que cambiar la distancia o correrlo antes, pero no estoy de acuerdo. Puede ser una carrera dura cuando el terreno está blando, pero volverá a estar de moda”, afirmó.

Incluso considera que un buen caballo de 2400 metros puede perfectamente asumir el desafío: “Sólo los propietarios-criadores parecen estar produciendo actualmente caballos capaces de llegar a esas distancias, pero si tienes un buen caballo de una milla y media, puedes correr el St Leger”.

Fabre construyó buena parte de su extraordinaria trayectoria precisamente alrededor de ese perfil de ejemplares, y tampoco piensa modificar ahora su filosofía. “Todavía entreno muchos caballos de media distancia. Son el tipo de caballos con los que siempre me ha ido bien”, explicó.

El próximo sábado, cuando Doncaster celebre dos siglos y medio de historia de su gran clásico, el St Leger volverá a poner a prueba algo que alguna vez fue esencial en la selección del pura sangre: la resistencia.

Para Fabre, ese atributo podrá haber perdido espacio frente a la velocidad y las exigencias comerciales de la crianza moderna, pero jamás dejará de tener valor.

Las modas cambian. El fondo, sostiene el maestro francés, terminará encontrando nuevamente su lugar.

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