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Baby Vino dio el gran golpe en el Haskell y escribió una página histórica en Monmouth Park

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 19 jul
  • 3 min de lectura

El hijo de Vino Rosso sorprendió con un impactante triunfo a 28-1 en el gran clásico de los 3 años, otorgó el primer G1 a la entrenadora Lindsay Schultz y al jockey Jorge Vargas Jr. y aseguró su lugar en el Breeders' Cup Classic


Por dentro, Baby Vino guapeó toda la recta ante Napoleon Solo / MONMOUTH PARK
Por dentro, Baby Vino guapeó toda la recta ante Napoleon Solo / MONMOUTH PARK

Las grandes historias del turf suelen nacer cuando nadie las espera. Y el Haskell Stakes (G1) de 2026 regaló una de esas jornadas inolvidables. Cotizado a 28-1, Baby Vino confirmó que su aplastante victoria en el Pegasus Stakes (L) no había sido casualidad y, en apenas su segunda incursión jerárquica, derrotó a varios de los mejores potrillos de la generación para quedarse con el millón de dólares del tradicional clásico de Monmouth Park.

Sobre una pista convertida en un lodazal por las lluvias y ante 35.608 espectadores, el hijo de Vino Rosso venció por medio cuerpo al héroe del Preakness Stakes (G1), Napoleon Solo (Liam's Map), mientras que Iron Honor (Nyquist), segundo en Baltimore, completó el podio otros 3 1/2 cuerpos. The Puma (Essential Quality), que reaparecía tras casi 4 meses de inactividad, nunca encontró ritmo sobre el barro y finalizó cuarto, por delante del favorito Further Ado (Gun Runner), Star Sweeper (Rock Your World) y el aún perdedor Ocelli (Connect).

La victoria tuvo múltiples condimentos históricos. Lindsay Schultz, que presentaba su primer ejemplar en un G1, se convirtió en la primera mujer en ganar el Haskell en las 59 ediciones de la carrera, mientras que el jockey Jorge Vargas Jr. consiguió el primer éxito de máximo nivel de su campaña.

Además, al tratarse de una prueba perteneciente al programa "Win and You're In", Baby Vino aseguró automáticamente su participación en el Breeders' Cup Classic (G1) del próximo 31 de octubre en Keeneland.

El desarrollo fue intenso desde el comienzo. Napoleon Solo, con Paco López, marcó el camino con parciales moderados y llegó al derecho todavía al frente. Sin embargo, Vargas había mantenido siempre muy cerca a Baby Vino por los palos y, al ingresar a la recta, ambos protagonizaron un vibrante mano a mano, con varios roces producto de la exigencia mutua. Finalmente, el representante de Cosmo Stables y Delta Squad Racing logró inclinar la balanza a su favor para detener el reloj en 1m50s18/100 sobre los 1800 metros.

La llegada motivó una investigación de los comisarios por los contactos en los metros decisivos, aunque tras revisar las imágenes decidieron confirmar el resultado oficial.

"Fue una verdadera carrera hasta el disco. Los dos caballos se exigieron al máximo y era lógico que los comisarios quisieran revisar la acción", comentó Schultz.

Vargas tampoco encontró objeciones a lo sucedido: "Así son las carreras. Paco estaba haciendo su trabajo y yo hubiera hecho exactamente lo mismo en su lugar", explicó el jinete, visiblemente emocionado.

Para Schultz, el éxito representa la confirmación de una enorme confianza depositada desde hace meses en un caballo que fue creciendo paso a paso. Después de necesitar 5 intentos para abandonar la categoría de perdedores en Oaklawn Park, Baby Vino llegó a Monmouth, demolió por 10 3/4 cuerpos a sus rivales en el Pegasus Stakes y convenció a todo su equipo de probar suerte directamente en el Haskell.

"Desde que comenzó a trabajar sentimos que era un caballo especial. Después del Pegasus pensamos que pertenecía a este nivel y hoy lo confirmó. Ganar un G1 con un caballo que además nunca había corrido sobre barro es algo enorme", resumió la entrenadora.

Del lado de los vencidos, Chad Summers se mostró orgulloso del esfuerzo de Napoleon Solo pese a la derrota: "Sabíamos que Baby Vino era muy bueno. Paco me venía hablando de él desde hacía tiempo. Mi caballo perdió después de una lucha tremenda y terminó claramente por delante del resto. Creo que fue uno de los Haskell más fuertes que recuerdo", analizó.

Con apenas dos actuaciones clásicas en su campaña, Baby Vino pasó de ser una promesa local a convertirse en una figura nacional. Su futuro inmediato todavía no está definido, aunque tanto el Travers Stakes (G1) como la Breeders' Cup Classic aparecen ahora naturalmente en el horizonte de un potrillo que acaba de irrumpir entre los mejores tres años de Estados Unidos.



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