Bailarín de Venecia mostró su mejor versión y ganó de punta a punta el Santiago Lawrie
- Turf Diario

- 16 may
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El hijo de Angiolo contuvo arriba por el pescuezo a Land of Promise, con el favorito Camuflaje cruzando tercero a 1 cuerpo

Dentro de la segunda línea de la velocidad hay nombres que se repiten con asiduidad en los clásicos. El de Bailarín de Venecia es uno de ellos y, si bien no es precisamente un canto a la regularidad, cuando se le da por correr de firme, construye actuaciones como la que este viernes le permitió lucirse en el Clásico Santiago Lawrie (G3-1000 m, césped normal), la prueba más fuerte de la muy interesante jornada que se vivió en el Hipódromo de San Isidro.
Le Cornette (Emmanuel), El Epecuén (Il Campione) y Labrado (Le Blues) juegan otra liga y acaparan los G1, pero, detrás, el hijo de Angiolo sigue sumando puntos con la ilusión de ganarles a futuro, aunque la misión luzca complicada de mínima.
Con Brian Enrique en sus riendas, el zaino dominó al grupo de rivales que le salió al cruce con solvencia y de extremo a extremo, tomándose clara revancha de Camuflaje (Orpen), el favorito y que venía de dejarlo tercero en el Handicap Kendal.
En la previa se había comentado que aquella vez este último recibió kilos por parte de Bailarín de Venecia, pero que, esta vez, todo era parejo en ese ámbito, y podía ser un detalle a tener en cuenta. Finalmente, así fue.
Camuflaje fue el primero que intentó ir por Bailarín de Venecia, pero le faltó empuje, y luego surgió, desprolijo, Land of Promise (Le Blues) para cargar fuerte y terminar segundo al pescuezo, en gran actuación, aunque la diferencia en la impresión fue mayor. A 1 cuerpo, el preferido del público completó la trifecta, todo tras 56s99/100 en una cancha poco elástica.
Preparado por María F. Alvarez y Wálter Suárez en Palermo, el caballo criado por el Haras Tres Jotas llegó a su sexta victoria, la tercera en el plano de los clásicos, tras sumar antes el Diamond Jubilee y el Cyllene (G2), y ahora totaliza casi 54 millones de pesos en premios.
En su mejor versión, Bailarín de Venecia es un caballo complicado en la recta. Le falta tomar algo de regularidad, repetir, y eso no se consigue con facilidad por estos días. Pero correr, corre, y bastante...





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