Calandagan, el mejor del mundo, desparramó talento en Meydan
- Turf Diario

- 28 mar
- 2 Min. de lectura
El caballo del Aga Khan Studs atropelló desde muy lejos para tener su revancha en el Dubai Sheema Classic (G1)

DUBAI, Emiratos Arabes Unidos (Especial para Turf Diario).- Hay caballos que ganan. Y hay otros que, aun en el riesgo, en el suspenso y en la incertidumbre, terminan imponiendo su ley. Calandagan pertenece claramente a ese segundo grupo.
El campeón mundial volvió a demostrarlo en la Dubai Sheema Classic (G1-2400 m, césped), donde sumó una nueva conquista a su colección y estiró a cinco su racha de victorias en el máximo nivel.
Pero esta vez no fue sencillo. Durante gran parte del recorrido, la carrera pareció escapársele. West Wind Blows (Teofilo) tomó la delantera y, en un desarrollo inesperadamente lento, llegó a establecer una ventaja superior a los 10 cuerpos, generando una sensación incómoda para todos… menos para Mickael Barzalona.
Porque el jinete francés nunca perdió la calma. Fiel al estilo que ha construido junto al pupilo de Francis-Henri Graffard, dejó que la carrera se desarrollara, sin desesperarse, aun cuando a falta de 400 metros todavía tenía 4 cuerpos por descontar.
Y entonces, simplemente, lo dejó correr. Lo que siguió fue una demostración de clase. En cuestión de trancos, Calandagan pasó del suspenso al dominio absoluto, alcanzando y superando a West Wind Blows para imponerse por tres cuartos de cuerpo, sin necesidad de exigencias extremas.
Otra vez, el mejor caballo del mundo hizo lo que mejor sabe hacer.
“Fue terrible de ver”, confesó entre risas Princess Zahra Aga Khan. “En la recta final sí que sufrimos… pero él tiene algo especial. En los últimos metros, pone todo, el alma entera”.
Para Graffard, en tanto, la tensión fue parte del proceso: “Fue una carrera muy táctica, muy difícil. Hay mucha presión cuando se corre con un caballo así. Pero la diferencia es que Mickael lo conoce perfectamente”.
Y ese conocimiento fue decisivo. Barzalona, que tomó el rol de primer jockey del Aga Khan Studs en 2025, encontró en Calandagan un socio ideal: “Es un caballo increíble, con su propio carácter. Siempre responde. Yo solo tengo que confiar en él”.
La confianza, de hecho, parece ser la clave de una sociedad que hoy luce imbatible.
Ganador de la Japan Cup (G1), dominador en Europa y ahora héroe en Meydan, Calandagan no solo suma títulos: construye una era.
Y mientras su entorno piensa en un descanso antes de nuevos desafíos -posiblemente con Royal Ascot y, otra vez, Japón en el horizonte-, una certeza empieza a imponerse. Desplazarlo del trono no será tarea sencilla. Porque hoy, en el turf mundial, Calandagan no solo gana. Marca la diferencia.





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