Casey y Dupuy bajarían también a 2100 metros, junto con el Nacional
- Turf Diario

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Las solicitudes fueron elevadas por Palermo y La Punta al Comité Fiscalizador del Calendario Clásico Argentino; el Estrellas Dirt subiría a Listado

El armado del Calendario Clásico Argentino para 2027 abrió un debate que promete prolongarse durante bastante tiempo. Las propuestas presentadas ante el Comité Fiscalizador incluyen modificaciones importantes en las distancias de algunas pruebas tradicionales y, especialmente, una que tocó una fibra muy sensible dentro de la familia del turf: llevar el Gran Premio Nacional (G1) de los históricos 2500 metros a apenas 2100.
La intención del Hipódromo Palermo ya había trascendido y la reacción fue inmediata. Las críticas se multiplicaron en las redes sociales y entre propietarios, criadores, entrenadores, aficionados y diferentes protagonistas de la actividad, fundamentalmente por tratarse de una carrera cuya distancia está profundamente ligada con su historia y con el concepto mismo de la Triple Corona.
Turf Diario realizó una encuesta entre sus lectores y el resultado fue contundente: el 80 por ciento se manifestó en contra del cambio y apenas el 20 por ciento estuvo de acuerdo.
No fue, sin embargo, la única modificación solicitada por Palermo. El hipódromo también propuso reducir de 2200 a 2100 metros el Clásico Eduardo Casey, tradicional paso preparatorio hacia el Nacional.
La discusión excedió rápidamente a Palermo, porque el Hipódromo La Punta siguió un camino similar para su carrera más importante. Desde San Luis se solicitó que el Gran Premio Vicente Dupuy (G3) abandone sus actuales 2400 metros para pasar también a disputarse sobre 2100. De aprobarse las propuestas, entonces, dos de las carreras de mayor distancia en arena del calendario argentino perderían 400 y 300 metros, respectivamente.
Existe una explicación oficial detrás de los pedidos. El fundamento presentado apunta a favorecer una mayor convocatoria de ejemplares y promover la participación de los mejores exponentes de cada especialidad dentro del Calendario Clásico Argentino.
Según la propuesta, existe la necesidad de adecuar las condiciones de esas competencias y se entiende que la reducción de las distancias podría optimizar el número de participantes y, al mismo tiempo, jerarquizar la presencia de caballos de calidad.
Es allí donde aparecen las dos posiciones de un debate complejo.
Por un lado, está la preocupación de los hipódromos por sostener carreras competitivas y con una cantidad adecuada de participantes, en un escenario donde los especialistas en largas distancias son cada vez menos numerosos. Desde esa óptica, acercar esas competencias hacia los 2000/2100 metros ampliaría considerablemente el universo de caballos en condiciones de participar.
Del otro lado aparece una cuestión mucho más profunda: ¿hasta qué punto debe modificarse la esencia de una carrera histórica para conseguir más participantes?
En el caso del Nacional, la discusión adquiere una dimensión especial. No se trata de una carrera más del calendario. Es uno de los grandes clásicos fundacionales del turf argentino y la tercera gema de la Triple Corona. Durante generaciones, sus 2500 metros representaron justamente el desafío definitivo para los potrillos: después de atravesar las Pollas sobre la milla y el Jockey Club sobre 2000 metros, había que demostrar resistencia en Palermo.
Reducirlo a 2100 metros implicaría dejar apenas 100 metros de diferencia con el Jockey Club.
Y allí aparece buena parte del rechazo que generó la iniciativa. La preocupación no pasa solamente por perder 400 metros, sino por modificar el tipo de caballo que la carrera pretende seleccionar. La resistencia siempre formó parte de la identidad del Nacional y de su importancia como prueba de selección.
Algo parecido puede plantearse respecto del Vicente Dupuy, la carrera insignia de La Punta y uno de los grandes acontecimientos del turf del Interior. Sus 2400 metros le otorgaron una característica propia y permitieron que fondistas de diferentes puntos del país encontraran allí uno de sus objetivos principales. Llevarlo a 2100 ampliaría seguramente el abanico de potenciales participantes, aunque también modificaría sustancialmente su naturaleza.
Por ahora se trata de pedidos realizados para el calendario 2027, y no de cambios definitivamente establecidos. Será el Comité Fiscalizador internacional el encargado de evaluar las propuestas dentro de un proceso que, a partir de la repercusión alcanzada, seguramente tendrá una atención mucho mayor de la habitual.
El desafío será encontrar el equilibrio entre dos necesidades legítimas: conseguir carreras con buenas convocatorias y preservar la identidad, la historia y el valor selectivo de los grandes clásicos.
Porque aumentar el número de participantes es importante. Pero en las pruebas que construyeron buena parte de la historia del turf argentino, la cantidad no necesariamente debería imponerse como único criterio por encima de la selección. No es garantía de calidad.
El Estrellas Dirt, camino a ser Listed
Entre las novedades presentadas aparece también una noticia positiva vinculada con el Clásico Estrellas Dirt, carrera para yeguas de 4 años y más edad que forma parte de la jornada de las Carreras de las Estrellas y rota entre los hipódromos de San Isidro y Palermo.
La competencia, planteada sobre 1300 metros, superó los parámetros deportivos exigidos para aspirar a una promoción de categoría.
Sus ratings durante las últimas tres temporadas fueron de 100 en 2023/24, 102,50 en 2024/25 y 99,50 en 2025/26, registros claramente superiores al promedio de 95 requerido para alcanzar el nivel de listado.
Ante esos números, el Comité acordó presentar la carrera ante el Comité Fiscalizador de OSAF para solicitar oficialmente su promoción a la categoría de Listed.
Así, mientras una parte de las conversaciones alrededor del calendario clásico 2027 ofrece una señal positiva con el crecimiento del Estrellas Dirt, otra abre una discusión bastante más delicada.
El argumento de buscar mayores convocatorias es atendible y responde a una problemática real. Sin embargo, el contundente 80 a 20 de la encuesta realizada por Turf Diario deja en claro que, al menos en el caso del Nacional, buena parte del público considera que hay fronteras que deberían pensarse mucho antes de cruzarlas.
Los 2500 metros del Gran Premio Nacional no son simplemente un número dentro de un programa de carreras. Son parte de su identidad. Y modificar una tradición de semejante magnitud exige, como mínimo, un debate a la altura de su historia.





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