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Christmas Day dio el golpe en el Epsom Derby y Aidan O'Brien lo ganó por 12da. vez

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 6 jun
  • 3 min de lectura

Ante el fracaso de Benvenuto Cellini, el favorito, el hijo de Camelot sacó la cara por el entrenador y por Coolmore, en Epsom Downs



El Epsom Derby (G1) suele ser una prueba para campeones. La edición 2026, además, fue una carrera para sobrevivientes. Bajo una lluvia persistente, con una pista pesada y condiciones más propias de diciembre que del inicio del verano europeo, Christmas Day encontró el escenario ideal para desplegar toda su resistencia y quedarse con una contundente victoria en la carrera más prestigiosa del turf británico.

Preparado por Aidan O'Brien y conducido por Ronan Whelan, el hijo de Camelot confirmó todo lo que insinuaba en los días previos, cuando cada chaparrón que caía sobre Epsom hacía crecer su cotización. Finalmente, respondió en la pista con una actuación tan sólida como autoritaria.

Ubicado desde el salto en una cómoda segunda colocación detrás de su compañero de stud Action (Frankel), Christmas Day viajó siempre dentro de su ritmo. Cuando el lote ingresó en la recta principal y comenzaron las exigencias, fue uno de los pocos que encontró una respuesta contundente sobre el terreno blando.

Tomando la delantera temprano en la definición, el representante de Ballydoyle se desprendió con autoridad para cruzar el disco con 2 3/4 cuerpos de ventaja sobre Maltese Cross (Sea The Stars), mientras que James J Braddock (Zarak) completó el podio otros 2 1/2 cuerpos más atrás.

La gran decepción fue el favorito Benvenuto Cellini (Frankel), que jamás pudo entrar en carrera. Más tarde, los comisarios determinaron que el potrillo había quedado perjudicado en la largada al tener una de sus patas traseras mal posicionada dentro del partidor, razón por la cual fue declarado oficialmente no corredor.

Para O'Brien, el triunfo tuvo un significado doblemente especial. No sólo representó su 12da. victoria en el Derby, ampliando aún más su récord histórico, sino que también constituyó el Classic británico número 50 de su extraordinaria campaña como entrenador.

Además, el éxito permitió que Camelot, ganador del Derby en 2012 y convertido ya en uno de los padrillos más influyentes de Europa, sumara por primera vez un vencedor en la prueba que lo consagró en las pistas.

"Es un caballo que no hizo más que mejorar con el tiempo. Es muy genuino, tiene enorme resistencia y maneja perfectamente este tipo de terreno", comentó O'Brien. "Ronan le dio una monta impecable. Es un ejemplar muy duro y muy noble, exactamente lo que uno espera de un hijo de Camelot".

Whelan, por su parte, vivió una tarde inolvidable. Considerado el cuarto jockey de la poderosa armada de Ballydoyle, terminó escribiendo la historia más importante de su carrera.

"Fue algo surrealista. Todo resultó muy sencillo. Aidan me pidió que mantuviera las cosas simples y el caballo hizo el resto", contó todavía incrédulo. "Sabía que tenía a Action adelante marcando el paso y que eso me permitía viajar cómodo. Cuando lo llamé, respondió inmediatamente. Cada vez que le pedía un poco más, él seguía avanzando. Ganar el Derby es algo con lo que uno sueña toda la vida".

Mientras varios de los candidatos más cotizados sucumbían ante las exigencias del terreno pesado, Christmas Day encontró allí su mejor aliado para firmar una victoria de enorme autoridad.

Veinticinco años después de que Galileo (Sadler's Wells) le entregara a O'Brien su primer Derby, otro hijo de un campeón de Ballydoyle volvió a escribir una página dorada. Esta vez fue Christmas Day, que bajo la lluvia de Epsom se transformó en el nuevo rey de los tres años europeos.



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