Colifato Novo, el dueño de la milla y de la ovación más grande

El hijo de Lenovo ganó de punta a punta el Gran Premio San Isidro (G1), superando por 4 cuerpos a Vundú; consiguió su tercer éxito en el máximo nivel y desató el entusiasmo del público

Vundú (Suggestive Boy) fue a buscarlo antes, decidido a no darle las ventajas del Clásico Ecuador (G2). Pero Colifato Novo tenía mucho más para ofrecer. Cuando llegó el momento de resolver el Gran Premio San Isidro - Copa Melchor Ángel Posse (G1), el puntero se afirmó en la recta y empezó a despegarse hasta convertir en una exhibición lo que se anunciaba como otro duelo cerrado. Los 4 cuerpos del disco fueron la expresión de una superioridad absoluta.
Sobre los 1600 metros de césped, el hijo de Lenovo ratificó su condición de número uno entre los milleros de esa superficie. Lo hizo a su manera, de punta a punta, con Iván Monasterolo como un conductor impecable y desplegando todas sus virtudes. Rápido para tomar la delantera, capaz de sostener la exigencia y con fuerza para terminar, regaló una actuación que bien puede considerarse la mejor de su campaña.
El antecedente inmediato invitaba a esperar bastante más suspenso. En el Ecuador, Vundú había quedado apenas a media cabeza, descontando terreno y poniendo en peligro su victoria. Ahora lo siguió desde más cerca, buscando tenerlo a tiro para el momento decisivo. La intención era lógica; llevarla a la práctica terminó siendo otra cosa.
Colifato Novo llegó al derecho con respuesta y desarmó cualquier intento de acercamiento. Monasterolo encontró todo lo que necesitaba cuando se lo pidió y el caballo resolvió con una solvencia notable. Detrás, Vundú tuvo que luchar para conservar el segundo puesto, superando por la cabeza a Capitán Kid (Daniel Boone), que completó el podio.
Para el representante del Stud El Ranquel, criado por Maximiliano Conti, fue el décimo éxito en 20 presentaciones y el tercero de G1. Una cosecha que había comenzado a los 2 años con el Gran Premio Estrellas Juvenile, como parte de la campaña que le valió el campeonato de su generación, y continuó a los 3 con el Gran Premio 2000 Guineas. La misma milla de San Isidro volvió a ser el escenario de una de sus grandes tardes.
La victoria también tuvo un significado especial para Joaquín Cano. Su entrenador, que lo había conducido durante la primera parte de su trayectoria, se quedó en Buenos Aires desde el Ecuador hasta este compromiso para supervisar personalmente la preparación. Fueron semanas lejos de su casa y de su familia, pendiente del caballo y de que cada detalle estuviera en su lugar.
Ese esfuerzo encontró una recompensa enorme. Cano conoce a Colifato Novo desde la montura, acompañó su evolución y ahora tiene la satisfacción de verlo brillar bajo su cuidado. El trabajo cotidiano quedó reflejado en un caballo que llegó en plenitud a una de las citas más importantes del calendario para los especialistas de la distancia.
Después de la carrera llegó otra demostración, esta vez desde las tribunas. Cuando volvió para las fotografías, Colifato Novo recibió la gran ovación de la tarde. Es uno de los caballos más convocantes de la Argentina, con una legión de seguidores en las redes y una popularidad que se hace sentir cada vez que aparece en la pista. Su triunfo fue de esos que dejan contenta a mucha gente, incluso más allá de lo que diga el boleto.
Había motivos para aplaudirlo. El campeón precoz sumó otra conquista grande, alcanzó una efectividad del 50 por ciento y dio una muestra de madurez en una carrera que dominó de principio a fin. A la velocidad que siempre lo distinguió le agregó una contundencia que sus rivales no pudieron discutir.
Por delante aparece el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1), en diciembre, con la posibilidad de ir por otro título, ahora como Campeón Millero. Falta para ese desafío. Por lo pronto, Colifato Novo dejó la vara bien alta: quien quiera discutirle el liderazgo tendrá que encontrar la manera de frenar a un caballo que acaba de mostrar cuánto más podía dar.





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