Darkness Falls ganó un Dewhurst memorable y ahora sueña con la Triple Corona

El hijo de Camelot, preparado por Aidan O'Brien, bajó de los 1800 a los 1400 metros y derrotó por el pescuezo al hasta ahora invicto Desert Castle en Newmarket. Pasó a encabezar las apuestas para las 2000 Guineas y su entrenador ya piensa en un desafío histórico para 2027

NEWMARKET, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- Darkness Falls acaba de demostrar que puede ganar una carrera de velocidad contra los mejores potrillos de su generación y, al mismo tiempo, mantener intactas sus credenciales como futuro fondista. La combinación no es habitual y explica el entusiasmo que despertó su victoria en el Darley Dewhurst Stakes (G1), donde superó por el pescuezo a Desert Castle (Frankel) en un enfrentamiento extraordinario que puede convertirse en el primer capítulo de una gran rivalidad clásica.
El hijo de Camelot, preparado por Aidan O'Brien para Ballydoyle, llegaba después de imponerse en el Golden Fleece Stakes (G1) de Leopardstown sobre 1800 metros. Su regreso a los 1400 representaba una apuesta tan arriesgada como ambiciosa, especialmente porque enfrente estaba el invicto representante de Godolphin, preparado por Charlie Appleby.
Sin embargo, Ryan Moore consiguió aprovechar perfectamente las condiciones de su conducido. Darkness Falls tomó el comando cuando el lote se aproximaba a la característica depresión de la Rowley Mile y, desde entonces, se mostró prácticamente imposible de superar.
Desert Castle, conducido por William Buick, avanzó con fuerza y llegó a colocarse a su lado, pero el potrillo de O'Brien encontró reservas para resistir hasta el disco.
El ganador pagó 6-4, mientras que su escolta había partido como favorito a 10-11.
El resultado provocó un movimiento inmediato en las apuestas para las 2000 Guineas (G1) de 2027, donde Darkness Falls pasó a ocupar el primer lugar de las preferencias. Ya encabezaba también el mercado para el Epsom Derby (G1), una doble condición que alimenta un proyecto todavía más ambicioso.
El sueño de O'Brien
La posibilidad de intentar la Triple Corona inglesa, integrada por las 2000 Guineas, el Derby y el St. Leger (G1), aparece ahora como un objetivo concreto para el equipo de Ballydoyle.
O'Brien reconoció que la decisión de participar en el Dewhurst había implicado un riesgo considerable. “John Magnier tomó la decisión junto con los socios. Fue una apuesta muy importante venir aquí y es increíble conseguir que un caballo baje de 1800 metros para ganar un Dewhurst”, comentó.
“Siempre nos encantó este potrillo y siempre mostró muchísima clase. Ryan hizo una conducción brillante y estoy muy agradecido de poder ganar esta carrera para todos. Es realmente emocionante.”
El entrenador explicó que la presencia en Newmarket tenía como objetivo principal ofrecerle experiencia pensando en las Guineas: “Vinimos para que conociera la pista con vistas a las Guineas y sabíamos que íbamos a aprender mucho. Era una exigencia enorme hacerlo bajar a 1400 metros después de una carrera tan dura sobre 1800 en Leopardstown. Pero evidentemente tiene muchísima clase.”
La referencia a su padre, Camelot, resultó inevitable. En 2012, el extraordinario caballo de Ballydoyle ganó las 2000 Guineas y el Derby, pero su intento de Triple Corona terminó con un segundo puesto en el St. Leger.
“Cuando tienen tanta clase como él, pueden hacer cualquier cosa, y la Triple Corona es el sueño”, afirmó O'Brien.
“Su padre fue un caballo increíble que estuvo muy cerca de conseguirla. Este potrillo se parece mucho a él, pero es más rápido.” El plan inicial ya está trazado. “Si todo marcha bien, comenzaremos en las Guineas y después veremos qué sucede. Es un hijo muy interesante de un padrillo de primera categoría.”
La derrota dejó un sabor amargo en el equipo de Charlie Appleby, aunque también confirmó que Desert Castle tiene condiciones para convertirse en protagonista de las grandes carreras de 2027.
El representante de Godolphin llegaba con apenas dos actuaciones y todavía mostraba cierta inmadurez, una circunstancia que su entrenador considera importante para valorar lo sucedido.
“Siempre decepciona perder, pero creo que vimos a dos potrillos muy buenos enfrentarse en una gran batalla”, explicó Appleby. “William sintió que, por las condiciones del terreno, tenía que empezar a exigirlo a unos 600 metros del disco. El ganador era un caballo que no iba a detenerse y mantuvo muy bien su ritmo.”
El entrenador destacó que Desert Castle logró alcanzar al vencedor, aunque nunca pudo terminar de quebrar su resistencia: “Llegamos hasta él, pero simplemente no conseguimos pasarlo. Nuestro potrillo progresó y mentalmente está madurando.”
Para Appleby, la revancha deberá esperar hasta la primavera inglesa. “Siempre pensé que éste era un caballo para el año próximo. Es grande, tiene mucho desarrollo físico por delante y todavía necesita madurar. Ahora le daremos descanso y pensaremos en las Guineas. No veo ninguna razón por la que no podamos volver a enfrentar al ganador aquí durante la primavera. Entonces veremos quién resulta mejor.”
Una rivalidad que promete
El Dewhurst dejó mucho más que un nuevo ganador de G1.Darkness Falls confirmó una versatilidad extraordinaria, capaz de imponerse sobre 1400 metros después de haber ganado sobre 1800, mientras que Desert Castle demostró que su primera derrota no compromete las enormes expectativas que genera su futuro.
La próxima cita importante para ambos será, probablemente, en las 2000 Guineas, nuevamente sobre la Rowley Mile de Newmarket, aunque esta vez sobre 1600 metros. Allí se enfrentarán con mayor experiencia y una preparación específicamente orientada hacia el primer gran clásico de la temporada.
Para O'Brien, además, el desafío tendrá una dimensión histórica. Camelot estuvo a una carrera de conquistar la Triple Corona y ahora su hijo aparece como una posibilidad de retomar aquel sueño.
Darkness Falls ganó el Dewhurst por apenas un pescuezo, pero la dimensión de su victoria puede ser mucho mayor. Superó a un rival invicto, confirmó su velocidad y dejó abierta la puerta para intentar una hazaña que el turf británico espera desde hace décadas.





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