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Eduardo Ortega Pavón y un triunfo especial con Sabiyano

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 1 hora
  • 3 min de lectura

El jockey se lució con el hijo de Fortify, que fue adquirido hace poco por Jesús Campos, un propietario paraguayo



LA PLATA.- Hay escenarios que nunca se olvidan. Por más que el calendario cambie, que las estadísticas se escriban en otros hipódromos o que las oportunidades aparezcan lejos de donde todo comenzó, siempre existe un lugar especial. Para Eduardo Ortega Pavón, ese sitio es el Hipódromo de La Plata. Allí dio sus primeros pasos como jockey, ganó su primera carrera y este jueves volvió a disfrutar de una conquista importante al conducir por primera vez a Sabiyano en el Clásico 9 de Julio - Día de la Independencia (G3-1600 m).

La misión no era sencilla. El hijo de Fortify defendía el título conseguido la temporada anterior y cambiaba de piloto para afrontar un compromiso de jerarquía. Sin embargo, Ortega Pavón entendió a la perfección el desarrollo, respetó el planteo previo y, cuando llegó el momento de exigirlo, encontró toda la respuesta de un caballo que volvió a demostrar que el Bosque es uno de sus escenarios preferidos.

"Estoy viniendo poco a La Plata, pero a veces tenés épocas. Ahora se vienen los clásicos grandes... Respecto de la carrera, habíamos hablado con el entrenador que había 2 punteros fuertes, a los que luego se sumó uno más, y nos dejó correr según el plan. Cuando atropelló lo hizo con fuerza y ganó muy bien", explicó el jinete paraguayo a Daniel Sinegub para la TV local, satisfecho por una conducción que salió exactamente como la habían imaginado en la previa.

El triunfo tuvo, además, un significado especial para Ortega Pavón por el lugar donde se produjo. Su historia en el turf argentino comenzó precisamente en el Bosque, una pista que conoce al detalle y donde siempre se siente como en casa.

"En La Plata empezó mi historia, porque hice la escuela, empecé a correr acá, gané mi primera carrera acá, lo conozco muy bien. Siempre digo que la recta corta es lo mío, porque soy un jockey algo apurado, pero estoy muy bien, me siento bárbaro, en un gran momento y con los caballos ayudándome", comentó, dejando en claro que atraviesa uno de los mejores pasajes de su campaña.

La victoria también tuvo un fuerte sabor paraguayo. Además de Ortega Pavón, el propietario de Sabiyano, Jesús Campos, también nació en el país vecino. La relación entre ambos se fortaleció durante las últimas temporadas y fue el propio jockey el que reveló cómo surgió el vínculo que terminó reuniéndolos en este nuevo éxito clásico.

"El dueño del caballo es un paraguayo muy respetado. A fin de año fui a correr allá, hablé y quería que le corra sus caballos, pero venían corriendo livianos y no daba los kilos. Me contó que le gustaba Sabiyano y lo compramos. Tenemos una gran relación y muy seguido me lleva a correr allá", relató.

Así, en una tarde cargada de simbolismo, Sabiyano ratificó toda su categoría con una segunda victoria consecutiva en el Clásico 9 de Julio (G3), mientras Ortega Pavón demostró que no necesitó más que una monta para entender a la perfección al experimentado fondista. Y, como si el destino hubiera querido cerrar el círculo, lo hizo justamente en el hipódromo donde comenzó una trayectoria que hoy sigue escribiendo capítulos destacados en los principales escenarios del país.

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