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El último que apague la luz: La Plata llamó para 50 categorías alternativas en julio

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 12 jun
  • 3 min de lectura

En otra decisión controvertida, el hipódromo bonaerense incursionará en un terreno del que se había mantenido al margen por 20 años, en una clara señal de haber perdido el rumbo y que le quitará calidad a sus carreras



El turf argentino parece transitar una crisis sin final a la vista. Una crisis que no responde únicamente a cuestiones económicas o coyunturales, sino también a una sucesión de decisiones dirigenciales que, lejos de corregir el rumbo, parecen profundizar los problemas de una actividad que supo vivir décadas de esplendor y que hoy lucha por sostener parte de su identidad.

La semana pasada el Hipódromo de La Plata fue noticia por razones preocupantes. Sus próximas dos reuniones quedaron conformadas por apenas 8 y 9 carreras, respectivamente, números inéditamente bajos para una plaza de semejante tradición. A eso se sumó la decisión de mantener pruebas sobre 1200 metros con hasta 20 participantes, mientras otros ejemplares ratificados quedaron afuera en lugar de procederse a divisiones que permitieran ampliar la programación.

Ahora apareció otro dato que genera inquietud: desde julio, el Bosque comenzará a involucrarse de lleno en un terreno del que se había mantenido relativamente al margen durante las últimas dos décadas, el de las carreras de categoría alternativa.

Y lo hará con intensidad. Según la programación prevista para el séptimo mes de la temporada, habrá nada menos que 50 competencias CA, una cifra que modifica de manera considerable el perfil de las reuniones. Existen incluso casos particularmente llamativos. Por ejemplo, todas las carreras para productos de 3 años programadas para julio pertenecerán a la categoría alternativa, mientras que otros segmentos de la población equina también tendrán una presencia casi exclusiva dentro de ese esquema.

La historia de estas competencias se remonta a la incorporación de los sistemas de índices inspirados en el modelo chileno, una herramienta que el Hipódromo de San Isidro adoptó hace años y que luego fue evolucionando a través de distintas variantes reglamentarias.

Con el paso del tiempo, aquellas categorías fueron ampliando sus alcances bajo la premisa de generar mayores oportunidades competitivas para distintos ejemplares. Sin embargo, para muchos actores de la actividad, el modelo derivó en una herramienta que terminó privilegiando el ahorro en premios por encima de la calidad deportiva.

En el caso de La Plata, el debate adquiere una dimensión especial. Los premios del escenario platense ya se encuentran entre los más bajos del país para carreras de jerarquía, y existe preocupación respecto de que la expansión de las competencias alternativas pueda profundizar todavía más esa diferencia si se replican esquemas similares a los utilizados en otros hipódromos, donde esas pruebas reciben asignaciones considerablemente menores.

La sensación que predomina entre muchos protagonistas es que, en lugar de competir por elevar estándares, las principales plazas argentinas han terminado incorporando progresivamente aquellas medidas que menos contribuyen al atractivo del espectáculo. En ese contexto, las grandes jornadas terminan funcionando como excepciones dentro del calendario. Reuniones como las de los grandes premios República Argentina o 25 de Mayo mantienen intacta la capacidad de mostrar la mejor versión del turf nacional, aunque cada vez más como oasis aislados dentro de una realidad mucho más compleja.

Las críticas no apuntan únicamente a las administraciones de los hipódromos. También alcanzan a buena parte de las numerosas asociaciones vinculadas a la actividad, cuestionadas por su escasa participación pública frente a decisiones que impactan directamente sobre propietarios, profesionales y trabajadores.

Mientras tanto, el debate continúa abierto. Lo que parece indiscutible es que la actividad atraviesa un momento delicado y que cada nueva medida es observada bajo una lupa cada vez más exigente por quienes temen que el deterioro siga avanzando sobre una de las expresiones deportivas más tradicionales de la Argentina.

1 comentario


luisfer51
12 jun

Malisimss decisiones ultimamente

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