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El Eduardo Casey, una oportunidad de oro para llegar al Nacional

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 4 horas
3 min de lectura

Con Paulo Sil buscando su primera victoria, los regresos de El Gibson y Pancho Gio, y varios potrillos en pleno ascenso, el G2sobre 2200 metros promete ser una prueba reveladora en Palermo, dentro de la gran jornada del Selección


Por el centro, Pauli Sil queda segundo de Emotion Rate (der.) Colorado del Monte (izq.) en el Montevideo
Por el centro, Pauli Sil queda segundo de Emotion Rate (der.) Colorado del Monte (izq.) en el Montevideo

El camino hacia el Gran Premio Nacional (G1) tendrá este sábado su última escala importante en el Hipódromo Palermo, donde el Clásico Eduardo Casey (G2-2200 m, arena) reunirá a un grupo de potrillos con aspiraciones de llegar a la carrera más importante de la temporada para los 3 años. Será uno de los atractivos de una reunión en la que el Gran Premio Selección (G1) concentrará buena parte de las miradas.

El proceso selectivo porteño quedó sacudido por el distanciamiento de Fletcher (Gershwin) en la Polla de Potrillos (G1) y también perdió a otro protagonista importante con la venta de Hand In Hand (Il Campione) para continuar su campaña en Dubai, Emiratos Árabes Unidos. Así, el panorama quedó abierto y el Casey aparece como una oportunidad ideal para que surjan nuevas figuras.

Aunque todavía figura como perdedor, Paulo Sil (Treasure Beach) tiene antecedentes que muchos ganadores envidiarían. A los 2 años fue segundo en el Gran Premio Montevideo (G1) y cuarto en el Gran Criterium (G1), mientras que en el segundo semestre terminó tercero de Fletcher y Linguado (Cosmic Trigger) en el Clásico Miguel Cané (G2) y luego escoltó desde 2 1/2 cuerpos a Hand In Hand en el Clásico Coronel Miguel F. Martínez (G3). Su primera victoria parece cuestión de tiempo, aunque conseguirla aquí significaría bastante más que salir de perdedor.

Precisamente, por la línea del Martínez llega Cool Bro (Pneumatic), tercero aquella tarde a 2 1/2 cuerpos, mientras que Mister Volare (Hi Happy) y Héroe con Gloria (Marconi), octavo y noveno, respectivamente, buscarán rehabilitarse.

Uno de los nombres más interesantes es El Gibson (Uncle Chuck), que vuelve después de 98 días sin competir. Había debutado ganando con autoridad sobre 1400 metros y luego perdió prácticamente en el disco ante Lunfardo (Daddy Long Legs) en el Clásico Old Man (G3), cayendo por apenas el pescuezo. Su calidad está fuera de discusión y, si llega ajustado, puede convertirse en un rival durísimo, aunque saltará 800 metros en la distancia.

También despierta expectativas Satrava (Pneumatic), el potrillo azuleño que impresionó en su estreno al imponerse en el Especial Don Bildo, atropellando desde lejos y superando a Roberts Orpen (Emotion Orpen), posteriormente ganador. Aquella prueba, reservada para ejemplares con actuaciones en el interior, dejó la sensación de que el vencedor tenía condiciones para destacarse en recorridos extensos. Ahora tendrá la oportunidad de confirmarlo.

El imparable Guillermo Frenkel Santillán presenta a Talk to Me (Fortify), que aporta un antecedente nada menor: ya ganó sobre los 2200 metros. Fue en el Premio San Onofre, donde superó por 1 1/2 cuerpo a Tres Otoños (Gershwin). La experiencia en la distancia juega a su favor, aunque deberá demostrar que también puede responder ante exigencias clásicas.

Otro regreso atractivo será el de Pancho Gio (Caravaggio), reservado de Firmamento, que debutó triunfando en la arena pesada de San Isidro, dejando detrás a Barto (Pneumatic), posterior placé de G1, y a los también ganadores Rugbier Boy (Suggestive Boy)y Cavaradossi (Señor Candy).

Después decepcionó parcialmente al quedar sexto de Roi du Monde (Treasure Beach) en el Gran Criterium, a poco más de 6 cuerpos. Su madre es hija de Camelot, un respaldo sanguíneo que invita a pensar que el aumento de distancia puede favorecerlo.

Finalmente, Pillo Puntano (Village King) merece atención especial. Después de superar a Niño Feliz (Equal Stripes) en una milla para perdedores, a principios de julio, cambió de manos y ahora está bajo la preparación de Juan Saldivia. Reaparece tras 98 días, con la incógnita lógica sobre su evolución, pero también con motivos suficientes para respetarlo.

El Casey puede terminar siendo mucho más que un preparatorio. Con el Nacional cada vez más cerca y sin un dominador indiscutido en la generación, los 2200 metros de Palermo ofrecerán una ocasión inmejorable para que alguno de estos potrillos dé el salto definitivo hacia la primera línea.

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