“El pacemaker casi nos gana”: Gosden, entre el alivio y la sorpresa en York
- Turf Diario

- 21 ago 2025
- 3 Min. de lectura
El plan era marcar un ritmo parejo, pero el desarrollo se alteró y Robert Havlin se escapó con el puntero, obligando a Ombudsman a un remate imposible. “Cuando William lo dejó ir, pasó de segunda a quinta marcha en un instante”, resumió el preparador

YORKSHIRE, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- La escena final del Juddmonte International Stakes (G1) en York dejó a más de uno sin aliento. Cuando la multitud esperaba que Ombudsman desplegara desde temprano toda su autoridad, el desarrollo se convirtió en una partida de ajedrez llena de sutilezas tácticas que alteraron el guion. Y allí, entre la sorpresa y el alivio, John Gosden respiró...
El papel del pacemaker Birr Castle (Cloth of Stars) fue decisivo, y el entrenador no dudó en reconocerlo: “Andre [Fabre] muy amablemente nos prestó el caballo. Estaba en gran forma en Deauville el fin de semana y me dijo: ‘Quiero el mismo resultado que en Goodwood’. ¡Con 400 metros por recorrer, pensé que el deseo de Andre se estaba cumpliendo! Fue algo extraordinario. El caballo corrió enorme para ser tercero. Le dije a William [Buick] que, si se hubiera sentado a cuatro cuerpos del puntero, ¡quizá ganaba por diez!”.
El plan original era claro: imponer un ritmo parejo y controlado. Sin embargo, la estrategia se alteró pronto: “La idea era ir a un paso constante, pero el jockey japonés seguía sosteniendo a su caballo (Danon Decile), y cuando él levantaba, todo el lote levantaba… y eso permitió que Rab [Robert Havlin] se escapara con el pacemaker”, explicó Gosden.
Esa maniobra terminó siendo determinante. El puntero , lejos de cumplir solo su función, llegó a marcar diferencias inesperadas. Gosden lo graficó así: “Si te divorcias mentalmente del pacemaker, lo único que necesita es ser medio decente para complicarte. No podés regalarle tanta ventaja; fue más de la que vimos incluso en las Sussex Stakes (G1). Rab nunca lo tocó, y aun así, al pasar la marca de los 400 metros, ¡seguía 6 cuerpos adelante! Cuando William dejó ir a Ombudsman, voló… Dijo que pasó de segunda a quinta marcha en un instante”.
El propio Robert Havlin, protagonista del desarrollo, aportó su visión desde la punta. Con una sonrisa que mezclaba satisfacción y sorpresa, reconoció:
“Pensé que podía ganar… ¡recién faltando 200 metros! Fue casi como el año de Arabian Queen (Dubawi), cuando Silvestre De Sousa se descolgó de mí con Dick Doughtywylie (Oasis Dream). Íbamos marcando buenos parciales, pero nada descabellado. Llegamos a la recta bastante enteros, y estoy seguro de que Monsieur Fabre se estaba ilusionando en silencio”.
La ventaja llegó a ser tan grande que, por un instante, Havlin sintió el murmullo detrás suyo desaparecer: “Había silencio total. Miré entre mis piernas, antes de girar hacia la recta final, y vi lo lejos que venían. Levanté un poco, le di un respiro, y después lo dejé rodar para que sirviera de referencia. No estaba seguro de si iba a parar… pero siguió derecho hasta el disco”, recordó.
Más allá de la táctica, el cierre fue un espectáculo. Ombudsman desplegó un cambio de ritmo devastador en los últimos 400 metros, pasando rivales como postes, pero el terreno cedido al inicio resultó irrecuperable. La sensación general, incluso entre los allegados, fue que con otro planteo el resultado final podría haber sido muy diferente.
El Juddmonte International volvió a demostrar por qué es una de las citas más complejas y fascinantes del calendario europeo: velocidad, estrategia, sangre fría y un margen ínfimo entre la gloria y la frustración. Gosden, aliviado pero pensativo, lo resumió con una frase que quedará flotando: “Si William hubiera venido a 4 cuerpos… quizá ganábamos por diez”.





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