El Provincia de Buenos Aires, y 5 potrillos detrás de una oportunidad

El Provincia de Buenos Aires (G3) tendrá apenas cinco participantes en sus 2400 metros sobre el césped de San Isidro. Sin las figuras del proceso selectivo, nuevos aspirantes intentarán abrirse camino hacia el Gran Premio Carlos Pellegrini

El reducido número de inscriptos es, otra vez, una señal de alarma. La escasez de competidores en los clásicos para productos se volvió una constante durante la temporada y ni siquiera una bolsa de 24 millones de pesos alcanzó para modificar la tendencia. Sin embargo, entre los cinco potrillos que estarán en los partidores del Clásico de la Provincia de Buenis Aires (G3-2400 m, césped) hay antecedentes interesantes y, sobre todo, margen para crecer.
Otis Blue (Uncle Chuck) encarna la apuesta más audaz. Hace menos de un mes debutó sobre la milla con una victoria por seis cuerpos y ahora, sin escalas intermedias, afrontará la milla y media. Dar el salto desde los 1600, y de una condicional al plano de grupo, supone un examen mayúsculo. Si responde, habrá que empezar a tomarlo muy en serio entre los fondistas de su generación. Además, defiende su condición de invicto.
Aki (Cima de Triomphe) (foto) presenta credenciales distintas: experiencia frente a los mejores. Después de salir de perdedor en la milla venciendo a Cool Francis (Cool Day), se animó al Jockey Club (G1), donde no desentonó. Corrió adelante, se involucró en la lucha por la punta y terminó quinto, a 7 1/ cuerpos de Stay Tune (Fortify). Aquella actuación, sobre 2000 metros, le dio un roce que aquí puede resultar valioso; ahora deberá sumar otros 400 metros y sostener el esfuerzo hasta el final.
La historia de Licitador (Forge) tiene a La Plata como escenario principal. Necesitó cinco carreras para alcanzar su primer triunfo y, una vez liberado de las condicionales, respondió en el Clásico Provincia de Buenos Aires (G3), donde tomó la delantera en la recta y solo cedió ante Teobaldo (Uncle Chuck), que lo venció por seis cuerpos. El antecedente sobre 2200 metros habla de un potrillo que encontró su ritmo en recorridos largos. Ahora vuelve a medirse con rivales de pretensiones, con el objetivo de confirmar que sigue creciendo.
También a Río Claro (Imperador) le costó cinco intentos inaugurar su cuenta, pero la espera terminó con una demostración convincente: ganó por ocho cuerpos en los 2200 metros de San Isidro. Su mejor versión apareció precisamente cuando tuvo terreno por delante, un dato imposible de pasar por alto a la hora de proyectarlo a los 2400 metros. Ese antecedente lo convierte en un rival para respetar, aunque el salto de exigencia será considerable.
Héroe con Gloria (Marconi) completa el pequeño grupo. Llega después de dos intentos fallidos en los clásicos Martínez (G3) y Casey (G2) y tendrá una novedad importante: correrá por primera vez sobre el césped. El cambio de superficie puede ofrecerle la posibilidad de mostrar una cara diferente, aunque necesita mejorar respecto de sus últimas actuaciones.
Sin candidatos consagrados y con perfiles tan variados, el desarrollo tendrá una influencia decisiva. Son apenas cinco, sí, pero para alguno de ellos puede ser el primer paso importante hacia el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1). Lo que no deja de preocupar es que una prueba tradicional, pensada para medir el futuro de la generación, vuelva a disputarse con tan pocos protagonistas.





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