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El tricampeón Labrado fue retirado e ingresa como padrillo en el Haras Masama

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 5 horas
  • 3 min de lectura

El crack le dice adiós a las pistas y hoy llegará a la cabaña para iniciar una nueva etapa; ganó 15 carreras, entre ellas, 8 G1



Por Diego H. Mitagstein

Labrado, el tricampeón de la velocidad, el caballo que cautivó a miles de aficionados por 4 temporadas con su corazón y su capacidad, ya no volverá a correr. Después de llegar quinto hace una semana en el Gran Premio Estrellas Sprint (G1), el crack fue retirado definitivamente de las pistas y hoy mismo llegará hasta Marcos Riglos, en La Pampa, para incorporarse como padrillo estrella en el Haras Masama, la cabaña que acaba de ser noticia por incorporar a American Rascal, un hijo de Curlin y la fantástica Lady Aurelia (Scat Daddy).

Con la chaquetilla del Stud Don Ariel, y preparado por Angel Bonetto, el zaino hizo un surco por las rectas de San Isidro y Palermo cada vez que le tocó mostrarse, ganando y dando espectáculo, pero también en las ocasiones en las que fue derrotado, casi siempre, vendiendo cara su derrota.

Desde su debut, allá por fines de mayo de 2022, Labrado dejó en claro que era diferente, construyendo una campaña formidable y que le valió ser consagrado como Campeón Velocista en 2022, 2023 y 2024, reinado que solo pudo cortarle Le Cornette (Emmanuel) el año último.

Ganó en su estreno en la recta de Palermo, para luego sumar el Clásico Estrellas Junior Sprint (G3) y, con apenas esas dos carreras como experiencia, destronar al mismísimo Luthier Blues (Le Blues) en el Clásico Paraguay (G3), recién cumplidos sus 3 años. Su primer gran hito llegaría en el Gran Premio Suipacha (G1) de 2022, derrotando a Rudy Trigger (Cosmic Trigger) y, nuevamente, a Luthier Blues, para más tarde hacerse del Gran Premio Maipú (G1).

Fue justamente este último el que le quitó el invicto en el Clásico Irlanda (G3) de 2023, cuando reprisaba, y luego sería segundo a la cabeza de la fenomenal yegua uruguaya Girona Fever (Texas Fever) en el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires (G1).

Tras esa derrota ganó consecutivamente el Clásico Coronel Pringles (G3), el Gran Premio Estrellas Sprint (G1) y, otra vez, el Clásico Paraguay y el Gran Premio Suipacha. Tras un segundo en el Maipú (G1) y un tercero en el Félix de Alzaga Unzué (G1), retornaría ya en 2024 con un éxito en el Ciudad de Buenis Aires, para repetir en el Sprint de las Estrellas y en el Paraguay.

Su campaña le traería luego conquistas en el Gran Premio Maipú, en el Gran Premio Suipacha y, la última de ellas, en febrero, llevándose el General Viamonte (G3).

En total, Labrado corrió en 27 oportunidades, con 15 primeros, 5 segundos, 4 terceros y apenas 2 no placé, llegando a la enorme cifra de 161.718.500 pesos en premios.

Por el generosísimo Le Blues, es decir, continuador de la línea paterna de Mr. Prospector a través de Fusaichi Pegasus y Roman Ruler, Labrado tiene por madre a Sabrina Land (Sebi Halo), en una vieja familia del Haras El Paraíso y que cuenta con otros nombres recordados como los de Grafitti (Gold Spring) y Estratégico (Excel II), entre otros.

Tras una campaña soberbia, Labrado tendrá ahora su oportunidad grande como padrillo en el Haras Masama, uno de los más importantes en el interior del país, donde hace poco recaló también Arellano (Angiolo), otro de los buenos sprinters de los tiempos recientes.

Labrado ya no volverá a correr, pero marcó una época y generó momentos mágicos para todos. Ahora tendrá un merecido descanso y arrancará con una nueva etapa. Muchos esperarán por sus crías, con todas las esperanzas del mundo...

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