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Fasig-Tipton llevó el mercado a otra dimensión en Saratoga: 35 productos en más de US$ 1.000.000

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 2 horas
  • 3 min de lectura

The Saratoga Sale cerró con números nunca vistos: US$118.215.000 en ventas, un promedio de US$777.730; Flying Dutchmen fue el gran protagonista, pagando US$4.200.000 por un hijo de Into Mischief



Si quedaban dudas respecto del momento extraordinario que atraviesa el mercado de sangre pura de carrera en los Estados Unidos, The Saratoga Sale de Fasig-Tipton terminó de despejarlas. Durante dos noches, compradores y vendedores protagonizaron una subasta sencillamente espectacular, pulverizando los récords establecidos apenas un año atrás y llevando las cifras hacia terrenos hasta hace poco difíciles de imaginar.

Al cierre de la sesión del martes, 152 yearlings habían sido vendidos por US$ 118.215.000, incluyendo operaciones privadas, con un crecimiento del 17 por ciento respecto de los US$ 100.845.000 alcanzados en 2025, cuando por primera vez la venta había quebrado la barrera de los 100 millones.

Pero quizás todavía más impactantes resultaron los indicadores individuales. El promedio trepó un 24 por ciento, hasta US$ 777.730, mientras que la mediana aumentó un 17 por ciento, situándose en US$ 525.000. Como dato definitivo sobre la fortaleza de la demanda, 35 productos alcanzaron precios de siete cifras, otro récord absoluto. Apenas 34 ejemplares no alcanzaron su precio de reserva, para un RNA del 18 por ciento.

“Creo sinceramente que fue la mejor venta de caballos que vi en toda mi vida. Lo de anoche y esta noche fue sencillamente increíble”, resumió Boyd Browning Jr., presidente y CEO de Fasig-Tipton, todavía sorprendido por lo ocurrido.

Y agregó una predicción ambiciosa: “Recuerden mis palabras. Dentro de dos o tres años mirarán hacia atrás y verán que algunos de los mejores caballos del mundo fueron graduados de esta venta”.

Dentro de semejante explosión, Flying Dutchmen jugó decididamente en otra liga. Fue el principal comprador de la subasta con US$ 21.625.000 invertidos en 11 yearlings, una cifra superior a la gastada en conjunto por los cuatro compradores líderes de la edición anterior.

La joya de su colección fue el Hip 136, un hijo de Into Mischief y All American Dream (American Pharoah), adquirido por US$ 4.200.000, precio máximo de la venta. Criado por Jeff Drown y Don Rachel, es hermano entero de Barnes, múltiple ganador clásico que en esta misma venta, en 2023, había alcanzado los US$ 3.200.000.

El potrillo fue presentado por Heartwood Farm, nombre bajo el cual trabajan ahora Juan Aguilar y Sarah Sutherland tras haber operado anteriormente como Indian Creek. Fue, además, una presentación soñada para su nueva etapa.

“Para mí era el caballo más atractivo de toda la venta. No digo que eso signifique que vaya a ser el mejor, obviamente, pero se mostró extraordinariamente bien”, explicó Hunter Rankin, de Flying Dutchmen.

Y no terminó allí la ofensiva compradora. Apenas 18 números después, Flying Dutchmen pagó US$ 3.000.000 por el Hip 154, otro hijo de Into Mischief ofrecido por Heartwood, y luego llegó hasta US$ 4.000.000 por el Hip 200, un espectacular hijo de Gun Runner criado por Whisper Hill Farm y presentado por Gainesway.

Todos los yearlings adquiridos por Flying Dutchmen viajarán ahora al Ocala Stud, de David O'Farrell, antes de incorporarse oportunamente al entrenamiento de Brian Lynch.

Entre las potrancas, el precio más alto correspondió al Hip 100, una hija de Not This Time adquirida por el entrenador japonés Mitsu Nakauchida por US$1.900.000. Hermana entera de la múltiple ganadora de grado On Time Girl, fue presentada por Taylor Made Sales Agency, que volvió a dominar entre los consignatarios, con 29 ejemplares vendidos por US$ 22.705.000.

También hubo US$ 1.800.000 para el Hip 217, una hija de Into Mischief adquirida por Spendthrift Farm y Go Go Greys Stable.


Into Mischief y Gun Runner, arriba

Precisamente Into Mischief volvió a demostrar por qué es uno de los padrillos más influyentes del planeta. Siete de sus hijos alcanzaron precios de 7 cifras y sus nueve productos vendidos promediaron unos impresionantes US$ 2.172.222. Gun Runner, el crack hijo del argentino Candy Ride, por su parte, produjo nada menos que 10 yearlings millonarios.

Números extraordinarios, incluso para una plaza acostumbrada a hablar en millones.

Saratoga volvió a reunir a algunos de los compradores más poderosos del mundo y la respuesta fue contundente. Sangre, pedigree, conformación y expectativas se combinaron para producir una venta histórica.

Ahora vendrá la parte más difícil: esperar. Porque detrás de esos US$ 118 millones hay una montaña de ilusiones y la esperanza de que, como anticipó Browning, dentro de un par de temporadas varios de aquellos yearlings que hicieron volar los precios en Saratoga también estén haciendo historia dentro de las pistas.



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