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Firmamento Racing: el sueño de democratizar la pasión por el turf ya es una realidad

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    Turf Diario
  • hace 2 horas
  • 4 Min. de lectura

Con una presentación impactante en Palermo, el Haras Firmamento lanzó el primer racing club creado por un haras en la Argentina, una propuesta revolucionaria que busca acercar nuevos públicos al mundo del caballo de carrera y replicar un modelo que es furor en Estados Unidos, Europa y Australia


Juan Carlos Bagó y Aníbal Cabrera, uno de los jockeys de Firmamento, durante la presentación		ARIEL FITZSIMONS
Juan Carlos Bagó y Aníbal Cabrera, uno de los jockeys de Firmamento, durante la presentación ARIEL FITZSIMONS

Por Diego H. Mitagstein

El tercer piso de la Tribuna Paddock de Palermo lució distinto este jueves 21 de mayo. Elegante, repleto de invitados, con música, pantallas, luces y una atmósfera de gran evento, el lugar fue escenario de una apuesta que puede marcar un antes y un después para la industria hípica nacional. Allí, el Haras Firmamento presentó oficialmente Firmamento Racing, el primer racing club creado por un haras en la Argentina, inspirado en un modelo que desde hace años gana espacio y popularidad en los principales mercados del mundo.

La sensación fue clara desde el comienzo: no se trató apenas de un lanzamiento comercial. Hubo detrás una idea mucho más ambiciosa. Una declaración de principios. Una búsqueda concreta por modernizar el acceso al turf y abrirle la puerta a nuevos públicos en tiempos donde la actividad necesita reinventarse.

Mientras en Estados Unidos, Australia o Europa los sindicatos y clubes de propietarios se multiplican y generan comunidades enormes alrededor de los caballos, en la Argentina el sistema parecía todavía mirar desde lejos esa transformación. Firmamento decidió dar el primer paso.

“Nos impulsa a querer hacer algo diferente para traccionar gente desde fuera del turf”, explicó Ezequiel Valle, uno de los artífices de FR, durante la presentación, sintetizando el espíritu del proyecto. Y agregó: “Creemos que Firmamento tiene la responsabilidad de poder encabezar esto por ser un haras líder, por lo que representa Juan C. Bagó en la industria, y vamos a hacer todo lo posible para que el turf empiece a ser bien visto y considerado como ocurre en otros lugares del mundo”.

La frase no fue casual. Tampoco improvisada. Porque detrás de FR aparece uno de los nombres más fuertes y prestigiosos de la crianza sudamericana y mundial. Con más de medio siglo de historia, veinte estadísticas de criador conquistadas en la Argentina y una presencia permanente en las grandes carreras, el Haras Firmamento carga con el peso específico suficiente como para impulsar una iniciativa de este calibre y darle credibilidad inmediata.

La idea es sencilla de explicar y tremendamente moderna para el mercado argentino: permitir que cualquier persona pueda transformarse en propietaria de caballos de carrera de primer nivel sin tener que afrontar individualmente los elevados costos que demanda la actividad.

A través de un fideicomiso privado de administración, Firmamento Racing ofrecerá 200 membresías de US$ 6000 cada una. Cada participación otorgará el 0,25% de propiedad sobre un grupo de 10 caballos seleccionados por el stud y el haras, ejemplares que comenzarán su campaña a partir de diciembre de esta temporada. El atractivo está en varios frentes. Primero, porque el valor incluye todos los costos: compra de los caballos, mantenimiento, honorarios, inscripciones y gastos operativos. No habrá aportes extras durante la duración del fideicomiso. Segundo, porque el riesgo deportivo se distribuye entre 10 ejemplares, evitando la frustración que muchas veces implica depender de un solo caballo. Y tercero, porque el proyecto apunta a vender mucho más que porcentajes de propiedad. Los miembros tendrán acceso preferencial a eventos hípicos, espacios exclusivos en los hipódromos, visitas a las mañanas de entrenamiento, interacción con entrenadores y jockeys, encuentros sociales y hasta sorteos para viajar a algunas de las reuniones más importantes del mundo. En definitiva, una manera distinta de vivir el turf.

“Esto no es ni más ni menos que replicar lo que pasa en otras partes del mundo en el mercado argentino”, insistió Valle. “Ojalá que funcione, que sea exitoso y que después otros haras sigan el mismo camino. Además de que la gente que se sume se entusiasme y quiera tener sus caballos”.

Detrás de esa frase aparece quizá el punto más importante de todo el proyecto. Porque FR no busca solo comercializar membresías. Busca generar nuevos propietarios. Nuevos aficionados. Nueva masa crítica para una industria que desde hace años necesita rejuvenecer y ampliar su base.

En los grandes mercados, los racing clubs son una puerta de entrada para miles de personas que soñaban con tener un caballo, pero jamás hubieran podido hacerlo de manera individual. La experiencia social, el sentido de pertenencia y la posibilidad de compartir la pasión multiplicaron el fenómeno. La Argentina, históricamente tan rica en crianza, tradición y calidad de caballos, parecía tener pendiente ese paso.

La emoción de Juan C. Bagó durante la presentación terminó de darle dimensión al momento. “Tuve este sueño hace casi 40 años y ahora lo pudimos concretar”, confesó el titular del Haras Firmamento. “Me pone muy contento iniciar este camino y ojalá todo salga como tenemos pensado”.

La frase fue un cierre simbólico. Como si el turf argentino, tantas veces atrapado entre nostalgias y problemas estructurales, intentara finalmente mirar hacia adelante. En una industria donde frecuentemente se habla de crisis, Firmamento eligió hablar de oportunidades. En un contexto donde muchas veces predominan las noticias de achique, decidió apostar a crecer. Y en un deporte que necesita desesperadamente seducir nuevas generaciones, apareció con una propuesta alineada con los modelos que hoy triunfan en el mundo. El tiempo dirá si Firmamento Racing logra convertirse en un fenómeno. Pero hay algo que ya consiguió desde el minuto cero: instalar una discusión nueva y necesaria sobre el futuro del turf argentino.

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