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Florencia Giménez deja Fleni para volver a Mendoza y continuar con su recuperación

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 23 may 2024
  • 4 Min. de lectura

Terminó su tratamiento en el centro de Escobar y otra vez tendrá a todos sus afectos cerca; "Dentro de todo este mal, puedo rescatar un montón de cosas buenas. Es la mejor enseñanza que me queda", contó a Turf Diario

Por Diego H. Mitagstein

Los ojos de Florencia Giménez brillan; fuerte, muy fuerte. Es un momento muy especial de su vida, único, que recordará por siempre, dentro de ese recorrido inesperado que el destino le cruzó cuando aquella noche en Palermo rodó para detener los corazones de todos.

Con su familia y muchos amigos, Flor (porque desde hace mucho es simplemente Flor...) empieza una nueva etapa en su recuperación, pues este jueves abandonó la Clínica Fleni de Escobar, donde atravesó un largo período de recuperación, para volver a Mendoza. Ese Mendoza donde se reencontrará con sus hermanas Lucía, Martina y Marianela, y con los miles de amigos que allí la esperan con los brazos abiertos, para volver a ser el apoyo de siempre y transformarse en el nuevo sostén para lo que se vendrá: la continuidad de las terapias que la harán seguir mejorando.

Flor es una luchadora y es admirable la forma y la filosofía con la que pasa y pasó estos días difíciles; cómo apunta hacia adelante y se pone objetivos, con esa garra que la sacó de una situación crítica tras la caída y que le permitió ir asumiendo lo que le esperaba para cambiar aquellos enojos del comienzo, por cariños y mimos con el grupo de terapeutas que en Fleni le devolvió la esperanza. 

Rodeada de afectos, visitas y otros pacientes del Instituto con los que generó un vínculo en todo este tiempo, Flor dice: "Estoy muy contenta porque voy a volver a estar con toda mi gente y mi familia. No es tanta la ansiedad que tengo, pero me pone un poco triste dejar a toda la gente que tan bien me atendió acá, todos los doctores. Hice muchos amigos, ayudaron mucho a mi familia, a mí, a todos".

El jueves fue su fiesta de despedida -una costumbre dentro de Fleni cuando los pacientes van recibiendo el alta-, y a ella se acercaron Alfredo Gaitán Dassié, Manuela Basombrío y mucho personal del Hipódromo de Palermo, donde mayormente cumplía su actividad de jockey.

Tranquila, esbozando una sonrisa y siempre aferrada a su visión positiva, Flor cuenta: "Cuando llegue a Mendoza voy a dar otra vez mis primeros pasos. Quiero acompañar a mi papá a su trabajo en el centro de equitación, a volver a estar con los caballos. Y, claro, a seguir con mi rehabilitación en un centro más chiquito y que se llama San Andrés".

Papá Rubén y mamá Graciela fueron los dos pilares para que Flor enfrentara un cuadro tan difícil, fuera superando escollos y cumpliendo metas con su recuperación, viviendo con ella en Fleni, conteniéndola, apoyándola, estando en todos los detalles, y por eso no extraña que sus nombres sean parte permanente de la conversación con el cronista.

Flor quiere seguir recuperándose, pero también apuesta más lejos y aprovecha para agradecer tanto corazón que jugó a su favor en el nombre de algunos de los muchos que no se olvidaron de la jockey en una etapa tan complicada: "Quiero volver a estar con los caballos, que me dieron todo. Aquí me vinieron a visitar Roberto Pellegatta, Juan Carlos Etchechoury (h.), Alfredo Gaitán Dassié, los mejores, nunca me dejaron sola. El turf me ayudó, como el remate de servicios que se organizó para darnos una mano económicamente a mí y a mi familia, por lo que le estaré siempre agradecida a Ricardo Benedicto y a toda la gente del Stud Rubio B."

En las palabras de Flor también va queda claro su profundo respeto y admiración por quienes trabajaron con ella en todo este tiempo: "Todos los chicos de Fleni se portaron muy bien conmigo. Al principio era muy difícil trabajar, porque yo estaba mal y enojada, pero ellos dieron todo, desde los camilleros, los terapeutas, los enfermeros, todos, para ir superando etapas. Les estoy muy agradecida a todos y no los voy a olvidar".

En todo este tiempo Flor fue recuperando su vinculación con la gente y sus amigos, a medida que el progreso de su salud se lo iba permitiendo.  Por eso dice: "Me muevo mucho con Instagram, porque tengo la contraseña en la tablet, ya que el golpe que tuve fue tan fuerte que muchas cosas no me las puedo acordar, como mi clave de WhatsApp, por eso uso más el Instagram".

Y el mundo burrero no está ausente en su serie de sentidos agradecimientos: "Toda la gente del turf me apoyó muchísimo. Si no podían venir a verme, se comunicaban conmigo o me mandaban mensajes a través de los teléfonos de papá y mamá. Todos los problemas que me trajo el accidente me ayudaron a rescatar el cariño de la gente, de algunos que no me conocían y me apoyaron. El público del turf tiene sus preferidos, pero se hicieron todos hinchas míos. Cuando fui a Palermo recibí el amor de la gente que conocía, que no conocía, de compañeros con los que quizás no tenía una gran relación".

El festejo la reclama y Flor elige la mejor forma para despedirse: "Ahora voy a tratar de seguir recuperándome. Con mi papá, con mi mamá, con todos los que me quieren. Y ya volveré, porque sé que me espera mucha gente buena y que me va a recibir siempre de la mejor manera. Dentro de todo este mal, puedo rescatar un montón de cosas buenas. Es la mejor enseñanza que me queda".

En Fleni hay una tradición cada vez que un paciente recibe el alta; al que todos quieren llegar. Al término del día suena una campana en el gimnasio de kinesiólogos y todos, médicos, personal, paciente y amigos, se hacen uno con un aplauso profundo y sentido que retumba en el corazón. Ayer le tocó a Flor. Sus ojos lo dijeron todo...

 
 
 

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