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Forever Young, ante una historia con una profunda huella argentina

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 24 minutos
5 min de lectura

El campeón japonés buscará convertirse en el quinto caballo nacido fuera de los Estados Unidos que gana la Jockey Club Gold Cup; Princequillo, preparado por Horacio Luro, y el argentino Festín ocupan lugares de privilegio en una lista selecta que también integran Gallant Man y River Keen


Festín, el único caballo argentino que ganó la Jockey Club Gold Cup
Festín, el único caballo argentino que ganó la Jockey Club Gold Cup

Por Diego H. Mitagstein

Mucho antes de que Forever Young empezara a recorrer el mundo acumulando victorias, millones y reconocimientos, otros cuatro caballos nacidos fuera de los Estados Unidos lograron dejar su nombre en la historia de la Jockey Club Gold Cup (G1). Dos de ellos, además, quedaron unidos para siempre con la Argentina.

El campeón japonés será este viernes la gran atracción en la reapertura de Belmont Park, escenario al que la carrera regresará después de cinco temporadas en Saratoga. En caso de ganar, se convertirá en el quinto extranjero de nacimiento que conquista una prueba inaugurada en 1919 y cuyo historial reúne a figuras como Man o’ War (Fair Play), War Admiral (Man O'War), Whirlaway (Blenheim), Citation (Bull Lea), Kelso (Your Host), Buckpasser (Tom Fool), Damascus (Sword Dancer), Affirmed (Exclusive Native), John Henry (Ole Bob Bowers), Cigar (Palace Music), Skip Away (Skip Trial) y Curlin (Smart Strike).

El primero de los importados capaces de imponerse fue Princequillo, en 1943. Había nacido en Irlanda tres años antes, aunque fue concebido en Francia, donde servía su padre Prince Rose. El avance de la Segunda Guerra Mundial determinó que su madre, Cosquilla (Papyrus), fuera trasladada primero a Irlanda y luego, junto con su potrillo, a los Estados Unidos.

Sus comienzos estuvieron lejos del brillo que alcanzaría después. Debutó en carreras de reclamo y en 1942 fue adquirido por apenas 2500 dólares por Horacio Luro, que lo incorporó al Boone Hall Stable. El preparador argentino supo mirar más allá de su físico pequeño y poco llamativo. “Los buenos caballos vienen en todos los tamaños”, fue una de las frases que se le atribuyeron cuando decidió comprarlo.

Bajo su conducción, Princequillo se transformó en uno de los mejores fondistas de su tiempo. En 1943 ganó el Saratoga Handicap y la Saratoga Cup, estableciendo en esta última un récord para 2800 metros, antes de llegar a la Jockey Club Gold Cup, que por entonces se disputaba sobre las exigentes dos millas.

Con Conn McCreary en sus riendas, dejó que Fairy Manhurst (Man O'War) hiciera el gasto y lo dominó en el tramo decisivo para completar el recorrido en 3m23s4/5. Fue una victoria que terminó de consagrarlo y que le permitió a Luro inscribir por primera vez su nombre en una de las competencias más prestigiosas del calendario estadounidense.

Princequillo cerró su campaña con 12 triunfos, 5 segundos y 7 terceros en 33 presentaciones y US$96.550 en premios. Sin embargo, su influencia mayor llegaría en la reproducción. Fue dos veces líder de padrillos en los Estados Unidos y ocho veces encabezó la estadística de abuelos maternos. Entre sus hijos estuvieron campeones como Hill Prince, Dedicate, Misty Morn, How y Prince John, mientras que a través de sus hijas se convirtió en abuelo materno de Secretariat (Bold Ruler), Sham (Pretense), Mill Reef  (Never Bend) y Fort Marcy (Amerigo). El caballo descubierto y desarrollado por Luro terminó siendo uno de los pilares genéticos del turf moderno.

El segundo extranjero ganador fue Gallant Man, nacido en Inglaterra y héroe de la edición de 1957. Campeón de enorme jerarquía, aquel año también se impuso en el Belmont Stakes y en el Travers Stakes.

Hubo que esperar 34 años para que otro importado volviera a conseguirlo. Y ese fue Festín, nacido en la Argentina en 1986, hijo del notable Mat-Boy y de Felicidades (Con Brio). Preparado en los Estados Unidos por Ron McAnally, el alazán desarrolló durante 1991 una campaña excepcional, codeándose de igual a igual con los mejores fondistas del país.

Su primera gran hazaña llegó en el Oaklawn Handicap (G1), bajo la lluvia y sobre una pista pesada. Cotizado 11-1, derrotó a rivales del nivel de Unbridled (Fappiano), Farma Way (Marfa) y Jolie’s Halo (Halo), avanzando desde el fondo para superar por tres cuartos de cuerpo a Primal (Maudlin). Más tarde confirmó que aquello no había sido una casualidad al ganar el Nassau County Handicap (G2) por amplia diferencia.

La consagración definitiva se produjo el 5 de octubre en Belmont. La Jockey Club Gold Cup acababa de reducir su distancia desde 2400 a 2000 metros, y Festín volvió a encontrar en Eddie Delahoussaye al socio ideal. Fiel a su estilo, corrió contenido mientras adelante se libraba la batalla y empezó a progresar al ingresar en el último codo.

En la recta, Delahoussaye lo proyectó con decisión y Festín terminó doblegando a Chief Honcho (Chief's Crown), con el ganador del Kentucky Derby (G1) Strike the Gold (Alydar) en tercer lugar. Marcó 2m69/100 y recibió US$510.000, la mayor recompensa de su campaña. Su victoria fue mucho más que un resultado: significó que un caballo nacido y criado en la Argentina podía llegar hasta uno de los escenarios más exigentes del mundo y vencer en una carrera reservada para los grandes campeones.

Festín completó su trayectoria con 9 victorias, 4 segundos y 4 terceros en 24 actuaciones, y ganancias por US$2.256.295. Además de sus conquistas en la Jockey Club Gold Cup y el Oaklawn Handicap, se impuso en el Nassau County Handicap y fue segundo de Farma Way en el Santa Anita Handicap (G1). Años después regresó a la Argentina para prestar servicios como padrillo, produciendo algunos ganadore sclásicos.

Otros sudamericanos con actuaciones destacadas en la Gold Cup fueron los también argentinos Don Poggio (Los Curros), Paraje (Magabit) y Gentlemen (Robin des Bois) y chileno Lido Palace (Rich Man's Gold), todos finalizando segundos, y el argentino Rico Monte (Saint Patrick), que terminó tercero en 1946.

El antecedente más reciente pertenece a River Keen, irlandés de nacimiento, que venció en 1999 para Bob Baffert, Chris Antley y el propietario Hugo Reynolds. Ya tenía 7 años y cargaba con persistentes problemas en los cascos, pero atravesaba el mejor momento de su campaña. Tras sorprender en el Woodward Stakes (G1), volvió a hacerlo en Belmont, esta vez cotizado 12-1.

River Keen se adelantó a Behrens (Pleasant Colony) y al ganador de la Dubai World Cup (G1) Almutawakel (Machiavellian), estableciendo 2m1s40/100 para los 2000 metros.

Princequillo, Gallant Man, Festín y River Keen conforman, entonces, el reducido grupo que espera a Forever Young. El japonés llega con una dimensión internacional muy superior, como ganador del Breeders’ Cup Classic (G1) y de dos ediciones consecutivas de la Saudi Cup (G1), pero tendrá que superar el desafío de presentarse tras casi seis meses sin competir.

Si lo consigue, no sólo habrá dado otro paso rumbo a la defensa de su título en la Breeders’ Cup. También habrá entrado en una lista pequeña y especial, en la que la Argentina está representada por el talento de un entrenador irrepetible como Horacio Luro y por la categoría de uno de sus grandes embajadores: el inolvidable Festín.


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