Forever Young, el caballo que recorrió casi dos veces el mundo para hacer historia

El crack japonés acumula unos 70.300 kilómetros de viajes internacionales, una distancia equivalente a dar 1,75 vueltas al planeta. Yoshito Yahagi revela cómo su estrella afronta los traslados y destaca la fortaleza que le permitió competir al máximo nivel en tres continentes

LEXINGTON, Kentucky (De un enviado especial).- El Breeders' Cup Classic (G1) dura poco más de dos minutos, pero el camino que recorrió Forever Young para llegar hasta allí podría medirse en vueltas al mundo. El extraordinario caballo japonés, que este sábado buscará una nueva conquista en Keeneland, acumula aproximadamente 70.300 kilómetros de desplazamientos hacia sus compromisos internacionales. Una cifra tan impresionante como su campaña.
Para ponerla en perspectiva, equivale a 1,75 vueltas completas a la Tierra por el Ecuador, o unos 43.700 millas. Y todo para participar en carreras que, sumadas, apenas representan 21,16 kilómetros de competencia efectiva.
El contraste resulta impactante: por cada milla que Forever Young recorrió en sus actuaciones fuera de Japón, debió viajar alrededor de 3300 millas para llegar a los hipódromos.
El cálculo contempla los trayectos directos entre su base de Ritto, en Japón, y los escenarios de sus carreras, además del reciente traslado desde Belmont Park hasta Keeneland. No incluye los vuelos de regreso, las conexiones aéreas ni los desplazamientos terrestres, por lo que la distancia real es considerablemente mayor.
“A nosotros simplemente nos gusta acumular millas”, bromeó su entrenador, Yoshito Yahagi, cuando le mencionaron las cifras.
Después, más seriamente, explicó una de las cualidades que convierten a Forever Young en un caballo excepcional.
“No tiene absolutamente ningún problema con los viajes. Disfruta de los vuelos y, cuando sube al avión, activa su modo de competición. Sabe que se acerca el momento de correr”, aseguró.
Una campaña sin fronteras
La aventura internacional comenzó en 2024, cuando Forever Young viajó desde Japón hasta Riyadh para conquistar el Saudi Derby (G3), sobre 1600 metros. Desde allí continuó hacia Dubai, donde ganó el UAE Derby (G2), sobre 1900 metros, asegurándose una participación en el Kentucky Derby (G1).
El siguiente desplazamiento fue particularmente exigente: aproximadamente 11.900 kilómetros entre Dubai y Louisville, la mayor distancia entre dos destinos consecutivos de su campaña.
El viaje real incluyó escalas en Bruselas y Chicago antes de arribar a Churchill Downs. Pese al enorme esfuerzo, Forever Young estuvo a centímetros de ganar el Kentucky Derby, terminando tercero en una definición inolvidable entre tres caballos.
Aquella experiencia no detuvo su recorrido. Durante el otoño regresó a Estados Unidos para participar en el Breeders' Cup Classic de Del Mar, escenario al que volvió en 2025 para conseguir una histórica victoria.
Sus campañas también incluyeron nuevas visitas a Arabia Saudita y Dubai durante 2025 y 2026, consolidando una trayectoria internacional prácticamente sin precedentes por su continuidad y exigencia.
Este año, además, volvió a Estados Unidos para ganar la Jockey Club Gold Cup (G1), antes de trasladarse hacia Keeneland, donde intentará defender su corona en la Classic.
La fortaleza que admira Yahagi
Para el entrenador japonés, los kilómetros recorridos son apenas una parte de la historia. Lo verdaderamente extraordinario es que Forever Young haya podido mantener un calendario tan exigente sin perder competitividad ni alterar los planes establecidos.
“Lo importante es que pudimos correr todas las carreras que habíamos programado, exactamente como estaban previstas. Eso requiere una enorme fortaleza”, explicó Yahagi.
El preparador tampoco oculta la emoción que le provoca compartir esta etapa con su estrella.
“Nunca soñé que llegaría a vivir un momento como este. Solo quiero disfrutar estos días junto a Forever Young”, confesó.
El último tramo de su recorrido, desde Belmont Park hasta Keeneland, representa otros 980 kilómetros en línea recta, una distancia relativamente pequeña comparada con las travesías que ya completó.
Sin embargo, cada desplazamiento implica mucho más que subir a un avión: cambios de ambiente, horarios, alimentación, rutinas de entrenamiento y adaptación a pistas diferentes.
Forever Young logró superar todos esos obstáculos y seguir compitiendo entre los mejores caballos del mundo.
El sábado volverá a necesitar apenas dos minutos para intentar escribir otra página de su historia. Detrás de ese esfuerzo habrá más de 70.000 kilómetros de viajes, una resistencia extraordinaria y un caballo que parece sentirse en casa en cualquier lugar del planeta.





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