Forever Young inauguró el nuevo Belmont con una victoria y todavía promete mucho más

El crack japonés se quedó por 3 1/4 cuerpos con el Jockey Club Gold Cup (G1), primera prueba clásica disputada sobre la renovada pista principal. Yoshito Yahagi aseguró que todavía está lejos de su mejor versión y permanecerá entrenando en Nueva York hasta viajar a Keeneland para defender su título en la Breeders’ Cup Classic

ELMONT, Nueva York (Especial para Turf Diario).- Belmont Park necesitaba un campeón para empezar a escribir su nueva historia y Forever Young se encargó de poner la primera firma. En el regreso de las carreras al histórico escenario neoyorquino después de tres años de reconstrucción, la estrella japonesa dominó la Jockey Club Gold Cup (G1-2000 m, US$1.000.000) y agregó otro capítulo internacional a una campaña extraordinaria.
Lo más inquietante para quienes deberán enfrentarlo dentro de algunas semanas en el Breeders’ Cup Classic (G1) es que Yoshito Yahagi no quedó completamente satisfecho.
Forever Young ganó por 3 1/4 cuerpos, sin atravesar verdaderos momentos de preocupación, pero su entrenador considera que todavía existe un margen enorme para mejorar después de casi seis meses sin competir.
“Obviamente ganamos y con eso estoy 100 por ciento satisfecho, pero en cuanto a la actuación de Forever Young, diría que estoy solamente un 50 por ciento conforme”, sorprendió Yahagi.
La explicación llegó inmediatamente. “Físicamente pensamos que está en un 80 por ciento, pero internamente, en cuanto a pulmones y rendimiento, todavía no fue suficiente para mí.”
Si realmente existe semejante margen, Keeneland puede esperar una versión todavía más peligrosa del campeón.
Sin complicaciones
La carrera perdió participantes con las bajas de Chunk of Gold (Preservationist), Banishing (Ghostzapper) y Render Judgment (Blame), dejando solamente cuatro caballos en las gateras.
Phileas Fogg (Astern) tomó rápidamente la responsabilidad de marcar el camino, mientras Ryusei Sakai ubicó a Forever Young inmediatamente detrás suyo. Stars and Stripes (Not Thist Time) quedó tercero y Baeza (McKinzie), que volvió a tener problemas en la partida, cerró desde lejos.
El puntero pasó los primeros 400 metros en 25s04/100 y los 800 en 48s34/100, un desarrollo bastante más lento de lo que Sakai hubiera preferido pensando también en utilizar la carrera como preparación para la Breeders’ Cup.
Forever Young empezó a acercarse progresivamente y, al ingresar en el último codo, su jockey apenas necesitó pedirle algo más. Después de los 1200 metros en 1m11s96/100, rápidamente igualó a Phileas Fogg, salió hacia afuera y la carrera prácticamente terminó allí.
Entró en la recta ya dominando y se desprendió con absoluta seguridad. Stars and Stripes intentó descontar por dentro y cumplió una actuación muy meritoria para terminar segundo, pero jamás consiguió poner en peligro al favorito.
Forever Young cruzó el disco con 3 1/4 cuerpos de ventaja y un tiempo de 2m1s23/100, incluso sin cambiar de mano durante la recta final. Baeza reaccionó demasiado tarde para quedar tercero y Phileas Fogg terminó cuarto.
“Con un ritmo lento no tiene problemas, pero hubiera preferido que fueran más rápido para prepararnos para la Breeders’ Cup”, explicó Sakai. “Respondió muy bien al entrar en la recta. Cuando se lo pedí, reaccionó.”
Un lugar en la historia
El triunfo tuvo un significado que excedió ampliamente a la propio Jockey Club Gold Cup. Después de tres años de obras, Belmont Park volvió a recibir carreras y el tradicional G1 se convirtió en el primer clásico disputado sobre la nueva pista principal.
Forever Young quedó así ligado para siempre a la reapertura. Yahagi entendió perfectamente la dimensión de la jornada. “Quiero agradecerle a Belmont Park por todo el apoyo. Estamos realmente felices de haber ganado la Jockey Club Gold Cup en el día de la reapertura. Será un recuerdo especial para nosotros”, señaló.
El entrenador destacó también el cariño que recibe Forever Young cada vez que compite en los Estados Unidos: “Normalmente, cuando viajamos por todo el mundo, sentimos que estamos lejos de casa. Pero cuando venimos a América la gente siempre recibe muy bien a nuestro caballo. Sentimos mucha calidez, como si estuviéramos regresando a casa.”
Forever Young llegaba sin competir desde que terminó segundo a un cuerpo en la Dubai World Cup (G1) de marzo en Meydan.
Su campaña internacional ya incluye triunfos en Japón, dos Saudi Cup (G1) consecutivas y el Breeders’ Cup Classic 2025, además de aquella memorable campaña de 2024 en la que quedó tercero por mínima diferencia tanto en el Kentucky Derby (G1) como en el Classic.
Con la victoria en Belmont llevó su campaña a 12 triunfos, 1 segundo y 3 terceros en 16 presentaciones, con ganancias que ya alcanzan los US$32.300.000.
Belmont, su casa hasta Keeneland
No habrá regreso inmediato a Japón.Forever Young llegó a Belmont ocho días antes de la Jockey Club Gold Cup y Yahagi quedó tan conforme con las posibilidades de entrenamiento que decidió establecer allí su base durante el próximo mes.
El plan es permanecer en Nueva York hasta el 20 de octubre y ese día viajar hacia Keeneland. Allí intentará defender su corona en el Breeders’ Cup Classic, después de haber derrotado a Sierra Leone (Gun Runner) el año último en Del Mar.
Belmont será, entonces, el lugar donde Yahagi buscará encontrar ese porcentaje que todavía considera ausente.
La dimensión que Forever Young alcanzó para su entrenador quedó resumida en una frase que probablemente explique mejor que cualquier estadística lo que representa el hijo de Real Steel.
“Entrené muchos caballos, pero creo que nunca volveré a ver uno como éste en toda mi vida y en toda mi carrera.”
Bill Mott, mientras tanto, terminó conforme con Stars and Stripes, especialmente teniendo en cuenta que venía de ganar el Birdstone (L) sobre 2800 metros y tuvo que reducir considerablemente la distancia.
Muy diferente fue su evaluación sobre Baeza, que volvió a mostrar inconvenientes desde las gateras y nunca consiguió involucrarse realmente en la carrera.
Pero todo quedó inevitablemente en segundo plano ante Forever Young.
Belmont Park volvió a vivir y el primer gran nombre de su nueva era llegó desde Japón. Forever Young ganó con autoridad, aseguró su lugar en el Breeders’ Cup Classic y dejó una advertencia todavía más importante: según quienes mejor lo conocen, ésta todavía no fue su mejor versión.





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