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Gentlemen y aquella tarde de 1997 en que la Argentina conquistó por primera vez el Pacific Classic

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    Turf Diario
  • hace 15 minutos
  • 7 min de lectura

El crack de Haras de La Pomme llegó a Del Mar convertido en una de las grandes figuras de los Estados Unidos y derrotó a Siphon en una actuación que quedó para siempre en la historia; seis años más tarde, Candy Ride repetiría la hazaña



Por Diego H. Mitagstein

Full Serrano (Full Mast) y Subsanador (Fortify) volverán a poner este sábado a la Argentina frente a uno de esos desafíos que históricamente le sentaron bien. Será en el Pacific Classic (G1), la carrera insignia de Del Mar, sobre 2000 metros y con US$1.000.000 en premios, allí donde los caballos nacidos en nuestro país ya escribieron páginas inolvidables.

Para Full Serrano, además, será una historia conocida. Hace 2 años quedó a las puertas de la gloria cuando terminó segundo de Mixto (Good Magic), a apenas medio cuerpo, en una actuación enorme. Ahora regresará buscando revancha, acompañado en la representación celeste y blanca por Subsanador, otro de los nombres argentinos que desde hace tiempo se mueve entre la elite de los Estados Unidos.

El Pacific Classic y la Argentina tienen una relación que excede aquella actuación de Full Serrano. Dos de sus ediciones quedaron en poder de ejemplares nacidos en nuestro país. Candy Ride (Ride the Rails) produjo en 2003 una de las actuaciones más extraordinarias de su campaña invicta, batiendo récord de pista y a Medaglia D'Oro (El Prado). Pero antes estuvo Gentlemen.

Mucho antes. Fue en 1997 cuando aquel hijo de Robin des Bois y Elegant Glance (Loose Cannon), criado por el Haras de La Pomme, se convirtió en el primer argentino capaz de ganar la prueba más importante de Del Mar.

Y aquella victoria no fue una casualidad ni una de esas hazañas aisladas que de tanto en tanto entrega el turf. Gentlemen llegó al Pacific Classic convertido en uno de los mejores caballos de los Estados Unidos y salió de allí todavía más grande.

Había ganado el Pimlico Special (G1), superando en un duelo formidable a Skip Away (Skiptrial), y después había hecho suyo el Hollywood Gold Cup (G1), dejando 4 cuerpos atrás a otro sudamericano extraordinario como el brasileño Siphon (Itajara). Del Mar esperaba para completar una trilogía fenomenal.

Richard Mandella, su entrenador, presentó 2 cartas enormes: Gentlemen y Siphon. El argentino era favorito de 1-5; el brasileño, segunda elección de 2-1. Entre ambos habían convertido durante aquellos meses a la caballeriza del preparador estadounidense en una máquina de ganar las carreras más importantes de California.

Un año antes, además, Mandella había protagonizado una de las mayores sorpresas de la historia del Pacific Classic cuando Dare And Go (Alydar) terminó con la serie de 16 victorias consecutivas de Cigar (Palace Music). Ahora regresaba con el caballo que parecía destinado a sucederlo.

Gentlemen no tuvo aquella tarde todas las cosas a favor. Gary Stevens comprendió rápidamente que el argentino no se sentía cómodo sobre la pista de Del Mar. No hacía pie como acostumbraba y, además, se negó durante prácticamente todo el recorrido a cambiar de mano. Pero ganó igual.

Crafty Friend (Crafty Prospector) tomó la punta, Siphon quedó cerca y Gentlemen se acomodó tercero antes de retroceder momentáneamente al cuarto puesto en la recta opuesta.

Stevens esperaba. Al llegar a los 600 metros finales, Gentlemen empezó a acercarse y Siphon también entró definitivamente en carrera. Por unos instantes, el Pacific Classic quedó reducido a un mano a mano entre los dos sudamericanos de Mandella.

“Fue un placer verlos juntarse en los tres octavos. Se venía una gran pelea y para mí fue emocionante observarla”, recordaría después el entrenador.

La pelea duró menos de lo esperado. Gentlemen dominó al entrar en la recta y comenzó a desprenderse. Siphon intentó seguirlo, pero no pudo. En el disco hubo 2 3/4 cuerpos entre ambos, con Crafty Friend tercero, otros cuatro largos.

El argentino completó los 2000 metros en 2m2/5 y embolsó US$ 850.000, cifra que incluía un bonus de US$ 250.000 por haber sumado la mayor cantidad de puntos en una serie que comprendía también el Santa Anita Handicap (G1) y la Hollywood Gold Cup.

Había 26.476 personas en Del Mar. Y estaban viendo a un caballo diferente. “Este es un caballo de carrera increíble. No fue él mismo y aun así derrotó decisivamente a uno de los mejores caballos de handicap del país”, explicó Stevens. La frase quizás sea la mejor definición posible de aquella victoria.


De Argentina a USA

Antes de convertirse en una estrella para los estadounidenses, Gentlemen ya había sido un crack en la Argentina. Criado por La Pomme, en 1995 construyó una temporada extraordinaria, ganando las Dos Mil Guineas (G1) sobre 1600 metros en San Isidro, la Polla de Potrillos (G1) en Palermo y el Gran Premio Nacional (G1) sobre los históricos 2500 metros del Argentino.

Jacinto Herrera fue su jockey en aquellas grandes conquistas y Juan Carlos Etchechoury (h.) estuvo a cargo de su preparación. Gentlemen fue consagrado Campeón 3 Años Macho de aquella temporada.

Su campaña argentina había demostrado algo que después sería una de sus principales virtudes en los Estados Unidos: la versatilidad. Había sido capaz de ganar un G1 sobre 1600 metros en el césped de San Isidro, repetir en la milla sobre arena de Palermo y después estirarse hasta los 2500 metros del Nacional. Tenía velocidad, fondo y una enorme capacidad competitiva.

Su historia cambió cuando fue llevado a los Estados Unidos y pasó a las manos de Mandella. Allí no todo comenzó de manera sencilla. En su primera actuación sobre la arena de Hollywood Park terminó sexto después de correr adelante.

Pero el verdadero Gentlemen apareció rápidamente. Ganó luego sobre el césped de Del Mar y terminó 1996 convertido en uno de los caballos más interesantes de California. Entre sus victorias estuvieron el Bay Meadows Breeders' Cup Handicap (G3), el Citation Handicap (G2) y, especialmente, el Native Diver Handicap (G3), donde ganó por 9 cuerpos y estableció un récord de pista para los 1800 metros de Hollywood Park.

Era el prólogo de algo mucho más grande.


Un 1997 para la historia

Gentlemen comenzó 1997 ganando el San Antonio Handicap (G2), antes de terminar tercero detrás de Siphon y Sandpit  (Baynoun) en el Santa Anita Handicap (G1).

Aquella derrota sería apenas un paréntesis. En mayo viajó hacia Baltimore para disputar el Pimlico Special (G1) y allí se encontró con Skip Away, uno de los mejores caballos estadounidenses de aquella generación.

Fue una carrera extraordinaria. Gentlemen tomó la delantera y Skip Away salió a buscarlo en la recta. Durante los últimos metros el tordillo descontó terreno, pero el argentino resistió para vencerlo por medio cuerpo.

La dimensión de aquella actuación quedó reflejada en los números: recibió un Beyer Speed Figure de 125, una cifra excepcional incluso para los parámetros de los mejores caballos de aquel tiempo.

Después llegó el Hollywood Gold Cup. Otra vez Siphon. Otra vez Gentlemen. Y otra vez el argentino fue superior.

Lo dominó entrando en la recta y terminó derrotándolo por 4 cuerpos. Era su séptima victoria en 8 presentaciones y Gary Stevens ya hablaba de él como uno de esos caballos que aparecen pocas veces en la carrera de un jockey.

Después llegaría Del Mar. El Pacific Classic. Y la consagración. Un caballo capaz de discutir el título de Caballo del Año. No era poca cosa.

Aquella generación de caballos adultos fue excepcional. Allí estaban Skip Away, Formal Gold (Black Tie Affair), Will's Way (Easy Goer) y Siphon, entre otros. Gentlemen no sólo pertenecía a ese grupo: durante buena parte de la temporada estuvo en lo más alto.

Ganó 4 de sus 6 actuaciones del año, incluyendo tres carreras de G1: Pimlico Special, Hollywood Gold Cup y Pacific Classic.

El gran objetivo debía ser el Breeders' Cup Classic (G1) de Hollywood Park. Pero existía un problema enorme. Gentlemen no había sido nominado al programa de la Breeders' Cup y para correr había que pagar US$ 800.000 como suplementación. Sus propietarios estaban dispuestos a hacerlo.

Nunca tuvieron la oportunidad. Una fiebre apareció pocas semanas antes de la carrera y Mandella decidió retirarlo de consideración. Gentlemen se quedó afuera del Classic que posteriormente ganaría Skip Away por 6 cuerpos.

Quedó para siempre la pregunta de qué habría sucedido si el argentino hubiera llegado en plenitud a aquella carrera.


Una huella que sigue viva

Gentlemen continuó compitiendo en 1998. Volvió a ganar el San Antonio Handicap (G2), fue tercero en el Hollywood Gold Cup y segundo en carreras como el Pacific Classic, el Woodward (G1) y la Jockey Club Gold Cup (G1), antes de que los problemas de sangrado pulmonar condicionaran definitivamente su campaña.

Su última actuación llegó en el Classic de 1998, en Churchill Downs, para muchos, el mejor de la historia. Esta vez sus conexiones sí pagaron los 800.000 dólares necesarios para suplementarlo, pero sufrió un episodio severo de hemorragia pulmonar y no pudo mostrar su verdadera capacidad. Nunca volvió a competir.

Lo que dejó detrás fue muchísimo más importante que cualquier estadística. Gentlemen fue bravo, talentoso, temperamental. Stevens lo resumió perfectamente después del Pacific Classic cuando contó que había desistido de obligarlo a cambiar de mano porque no tenía sentido discutir con él: el caballo pesaba alrededor de 550 kilos y el jockey apenas 52.

Gentlemen hacía las cosas a su manera. Y en 1997 las hizo como sólo pueden hacerlo los cracks.

Sobre una pista que no le gustaba. Corriendo prácticamente toda la carrera sobre la misma mano. Frente a un rival formidable como Siphon. Como favorito prohibitivo y cargando sobre sus espaldas todo lo que había construido durante un año fantástico. Ganó por 2 3/4 cuerpos y abrió el camino. Seis años más tarde, Candy Ride volvería a hacer flamear la bandera argentina en el Pacific Classic, derrotando a Medaglia d'Oro y estableciendo un récord para los 2000 metros de Del Mar.

Este sábado habrá dos nuevas oportunidades. Full Serrano ya sabe lo que es estar muy cerca. En 2024 le faltó apenas medio cuerpo para ganar el Pacific Classic. Ahora vuelve por otra oportunidad. A su lado estará Subsanador, sumando otra presencia argentina a una carrera que guarda una relación muy particular con los caballos nacidos en nuestro país.

Quizás por eso, antes de saber qué ocurrirá esta vez, vale la pena volver 29 años atrás. A aquella tarde en que todo empezó. Cuando un caballo nacido en la Argentina llegó a Del Mar, se midió con algunos de los mejores ejemplares de los Estados Unidos y dejó su nombre para siempre en la historia del Pacific Classic. Se llamaba Gentlemen.

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