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Gershwin, un debut como padrillo con perfume de historia

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 1 hora
3 min de lectura

Con Fletcher, el reproductor de Haras Vikeda produjo un ganador de la Polla de Potrillos en su primera generación, algo que no ocurría desde 1999. El recuerdo de Refinado Tom invita a soñar: ¿podrán padre e hijo volver a recorrer el camino hacia la Triple Corona?



Por Diego H. Mitagstein

Ganar una Polla de Potrillos (G1) significa un acontecimiento consagratorio para cualquier padrillo. Lograrlo con la primera generación que se presenta en las pistas supone ingresar en un círculo muchísimo más reducido, reservado para reproductores capaces de causar un impacto inmediato. Allí acaba de instalarse Gershwin gracias a la formidable victoria de Fletcher en el Hipódromo Palermo.

El dato adquiere una dimensión notable al repasar las estadísticas desde 1990 hasta la actualidad. Hacía 27 años que un padrillo debutante no producía al vencedor de la primera gema de la Triple Corona argentina. El antecedente más cercano correspondía a Fadeyev (Nureyev), padre de Asidero, ganador de la edición de 1999 y, curiosamente, la primera cría nacida del reproductor que prestaba servicios en Haras de La Pomme.

Asidero fue mucho más que un ganador de la Polla. Aquella temporada se convirtió en la gran figura de su generación, sumando también el Gran Criterium (G1), las Dos Mil Guineas (G1), el Jockey Club (G1) y el Carlos Pellegrini (G1). Su campaña elevó de inmediato el nombre de Fadeyev y dejó una huella profunda, aunque no pudo completar la Triple Corona porque no participó del Gran Premio Nacional (G1).

Tres años antes había sido Shy Tom (Blushing Groom) el que alcanzó semejante impacto con los productos de su primera camada. Su representante fue nada menos que Refinado Tom, dueño de una de las campañas más inolvidables del turf nacional. El alazán de La Biznaga arrasó por 9 cuerpos en la Polla de Potrillos de 1996 y luego conquistó el Jockey Club y el Nacional, convirtiéndose en el último ganador de la Triple Corona argentina.

La coincidencia inevitablemente alimenta la ilusión. Gershwin acaba de ubicarse en la misma posición que Shy Tom hace tres décadas y Fletcher ya tiene en su poder la primera de las tres coronas. Ahora deberá afrontar el salto desde la milla de arena de Palermo hacia los 2000 metros sobre el césped de San Isidro, antes de un eventual regreso a la pista porteña para los exigentes 2500 metros del Nacional. El desafío recién comienza, pero el sueño ya está en marcha.

Entre aquellos antecedentes también aparece Robin des Bois (Nureyev), que en 1995 produjo en su primera generación a Gentlemen. El notable hijo de Elegant Glance (Loose Cannon) se llevó la Polla y el Nacional, además de las Dos Mil Guineas, antes de transformarse en una estrella internacional en los Estados Unidos. Robin des Bois prestaba servicios en Haras de La Pomme, la misma cabaña que algunos años después recibiría a Fadeyev.

El primer caso dentro del período analizado fue el de Batty (Battonier), padrillo de Haras La Biznaga que en 1993 tuvo a Bat Cana como vencedor de la Polla. En poco más de tres décadas, entonces, apenas cinco reproductores consiguieron semejante impacto con su camada inicial: Batty, Robin des Bois, Shy Tom, Fadeyev y ahora Gershwin.

La estadística también refleja el protagonismo de algunas de las grandes cabañas argentinas. La Biznaga lo consiguió con Batty y Shy Tom; La Pomme, con Robin des Bois y Fadeyev. Gershwin permite ahora que el Haras Vikeda se incorpore a esa lista tan exclusiva, confirmando el éxito de la apuesta realizada alrededor del padrillo.

Hijo de Distorted Humor, ganador de G3 en los Estados Unidos y hermano materno del G1 Mystic Guide (Ghostzapper), como caballo para Godolphin, Gershwin encontró en Fletcher, nacido en Haras La Pasión e hijo Fancy Kitty, por Easing Along, al embajador ideal. El potrillo del Stud Chos Malal atendido por Juan Saldivia no sólo le dio su primer triunfo de máxima escala, sino que lo hizo en una de las carreras que más pesan al evaluar el futuro de un reproductor.

La primera generación suele estar cargada de incógnitas. En el caso de Gershwin, varias de ellas comenzaron a despejarse mucho antes de lo esperado. Ya tiene un ganador de Polla y ocupa un lugar que permanecía vacío desde los tiempos de Asidero y Fadeyev. Ahora la historia abre su capítulo más seductor: descubrir hasta dónde podrán llegar Fletcher y su padre. El recuerdo de Refinado Tom está demasiado cerca como para evitar la pregunta. ¿Será posible que, 30 años después, vuelva a repetirse?

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