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Gluck estrenó con todo su título de Caballo del Año

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

En Perú, el notable hijo de Koko Mambo superó con claridad al argentino Super Lulito y ganó por tercera vez en los últimos 4 años el Clásico Alfredo Benavides y Alfredo Benavides Diez Canseco (G2)


Gluck y otra sólida labor en la arena de Monterrico / JCP / JULIO VILLANUEVA
Gluck y otra sólida labor en la arena de Monterrico / JCP / JULIO VILLANUEVA

LIMA, Perú (Especial para Turf Diario).- En una tarde donde el sol de Monterrico pareció brillar con una intensidad especial para saludar al rey, Gluck se encargó de confirmar que los títulos no le pesan, sino que le calzan a la medida de su clase. El flamante Caballo del Año en Perú no necesitó de protocolos para su estreno; le bastó con su paso demoledor y esa guapeza inalterable para sumar una nueva página dorada a su campaña, quedándose por tercera vez en los últimos 4 años con el Clásico Alfredo Benavides y Alfredo Benavides Diez Canseco (G2).

La cita dominical sobre 2000 metros era el escenario ideal para que el alazán del Stud Santa Rosa ratificara su hegemonía. Y no falló. Bajo la experta conducción de Miguel Vilcarima, el hijo de Koko Mambo y Musical Prodigy (Bernstein) manejó los tiempos con la frialdad de los que se saben superiores. Mientras el argentino Super Lulito (Super Saver) intentaba la aventura de punta, el crédito del Haras San Pablo se mantuvo al acecho, esperando el momento exacto para lanzar su estocada.

Al ingresar a la recta final, la resistencia del puntero se volvió estéril ante la potencia del pupilo alistado por su propietario, José Soyer. Con esa solvencia que lo caracteriza, Gluck dominó las acciones para cruzar el disco con 3 1/2 cuerpos de ventaja sobre Super Lulito, mientras que un desdibujado Serafín (Street Lolo) cerraba la marcha a lejanos 12 3/4 cuerpos. Fue una exhibición de salud y vigencia para un ejemplar que, a los 6 años, parece haber encontrado la fuente de la eterna juventud.

Los números de Gluck exudan una efectividad asombrosa: alcanzó su vigésimo segunda victoria en 33 salidas, elevando sus premios a la impactante cifra de 870.119 soles. Más allá de las estadísticas, volvió a emocionar a la afición limeña, demostrando que su reinado está lejos de terminar. Fue, en definitiva, el estreno perfecto para el monarca de la hípica peruana, que sigue escribiendo su historia grande a base de triunfos y una jerarquía que no conoce de fronteras.



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