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Hi Dolfi, un golpe de punta a punta que dejó sin respuestas a Butterfing

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 4 horas
3 min de lectura

Con una conducción impecable de Lautaro Balmaceda, el pupilo de Omar Labanca dio la gran sorpresa en el Clásico Irineo Leguisamo (L), resistiendo por media cabeza el avance del favorito. El Emporio terminó tercero, a 4 cuerpos



La sorpresa fue mayúscula. Cuando la mayoría esperaban que Butterfing (Angiolo) o El Emporio (Il Campione) se encargaran de resolver el Clásico Irineo Leguisamo (L-2000 m, arena), Hi Dolfi tenía otros planes. Y vaya si los llevó adelante. Con una mezcla de decisión, inteligencia y valentía, el hijo de Hi Happy se convirtió en el inesperado protagonista de la prueba central del viernes en Palermo, llevándose una victoria que pocos imaginaban y que terminó siendo tan ajustada como merecida.

La clave estuvo en los primeros metros. Lautaro Balmaceda tuvo que trabajar bastante para conseguir que su conducido se instalara al frente, pero una vez que lo logró, todo empezó a jugar a su favor. Sin rivales que lo incomodaran, pudo administrar las energías de Hi Dolfi, manejando el ritmo a voluntad y construyendo una ventaja que terminaría resultando decisiva.

Los parciales de 26s19/100, 50s37/100, 1m13s92/100 y 1m38s69/100 reflejaron esa comodidad. Nadie salió a discutirle seriamente el liderazgo y, cuando desembocó en la recta final, el representante del Stud La Birmania conservaba resto suficiente como para intentar completar la hazaña.

Butterfing fue su sombra durante buena parte del recorrido y, en el derecho, intentó hacer valer su mayor categoría. Sin embargo, Hi Dolfi respondió con enorme entereza. Se desprendió un par de cuerpos y, aunque el favorito fue descontando terreno en los 100 metros finales, el disco llegó justo a tiempo para el puntero, que conservó media cabeza de ventaja.

El Emporio (Il Campione), otro de los nombres fuertes de la previa, nunca consiguió involucrarse realmente en la definición y debió conformarse con el tercer puesto, a 4 cuerpos, bastante lejos de las expectativas que había despertado. El reloj marcó 2m4s76/100 para completar los dos kilómetros.

Resultó determinante el trabajo de Balmaceda, tanto por su insistencia inicial como por la serenidad con la que condujo después. Supo interpretar a la perfección las necesidades de su socio, evitando desgastarlo cuando consiguió la posición que buscaba y guardándole energías para soportar el ataque final de un adversario mucho más considerado.

También fue una satisfacción especial para Omar Labanca, responsable de la preparación de un caballo que no llegaba precisamente con antecedentes recientes como para imaginar semejante producción. Venía de finalizar quinto en una condicional de San Isidro, aunque anteriormente había conseguido un valioso segundo puesto en el Clásico Domingo Faustino Sarmiento (L).

Lo interesante es que en ninguna de esas dos actuaciones había podido correr con la libertad que encontró esta vez. Y esa diferencia terminó siendo fundamental.

De potrillo, Hi Dolfi ya había dejado señales de poseer condiciones interesantes, con un segundo puesto en el Clásico Crespo (G3), un cuarto en el Martínez y varios arrimes de valor. Después le costó encontrar regularidad, alternando buenas respuestas con otras menos convincentes, pero sin perder aquellas virtudes que ahora reaparecieron en su máxima expresión.

La del viernes fue una demostración de que, en las carreras de fondo, el desarrollo puede inclinar la balanza incluso cuando las diferencias de categoría parecen importantes. Butterfing tenía los pergaminos, El Emporio también, pero Hi Dolfi tuvo el recorrido perfecto, un jockey inspirado y el coraje necesario para defender hasta el último salto una ventaja que parecía imposible.

Y así, en la única reunión de Palermo de la semana, después de la suspensión del lunes, el Leguisamo terminó ofreciendo un desenlace que nadie tenía en los cálculos.



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