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Hipódromo Palermo vuelve a latir al ritmo del Gran Premio Latinoamericano

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura

El Hipódromo Argentino será sede en 2027 de la prueba más importante de Sudamérica, en una edición especial por sus 150 años y con la promesa de un evento de nivel internacional



El Gran Premio Latinoamericano (G1) ya tenía destino confirmado desde hacía algunas semanas. Palermo era la sede señalada para recibir en 2027 la carrera itinerante, entre las más importante del turf sudamericano. Sin embargo, faltaba algo más: la escena oficial, la foto, las palabras, el contexto. Faltaba empezar a vivirlo.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió este lunes, cuando el Hipódromo Palermo y la Organización Sudamericana de Fomento del Pura Sangre de Carrera (OSAF) realizaron la presentación formal de la 43a. edición del Latinoamericano, que se correrá el sábado 6 de marzo de 2027 sobre 2100 metros y con una bolsa de premios cuya base será de 300.000 dólares.

La sensación, apenas comenzó la conferencia, fue clara: más que anunciar una carrera, Palermo empezó a construir un acontecimiento.

Porque el regreso del Latinoamericano a la arena porteña después de 12 años tiene un peso simbólico enorme. No se trata únicamente de recuperar una sede histórica dentro del calendario regional. Tiene que ver con volver a colocar a Buenos Aires en el centro de la escena continental, en un momento particularmente especial para el hipódromo, que atraviesa las celebraciones por sus 150 años de historia.

En ese contexto, cada palabra sonó cuidadosamente orientada hacia una misma idea: Palermo quiere que el Latino 2027 marque un antes y un después.

“Esta designación llega en un momento bisagra”, resumió Alberto D’Audia, gerente general del hipódromo, dejando en claro que el desafío excede largamente a una simple organización deportiva.

“Combinamos la mística de nuestra tradición con un proceso profundo de superación, progreso y transformación. Estamos preparados para ofrecer un evento de vanguardia que esté a la altura de la máxima cita del turf continental”, expresó, en una declaración que reflejó el espíritu con el que Palermo pretende encarar el desafío.

La frase no fue casual. En los últimos tiempos, el circo porteño viene apostando fuerte por modernizar su imagen internacional, potenciar sus grandes jornadas y recuperar peso específico dentro del escenario sudamericano. El Latinoamericano aparece ahora como la oportunidad ideal para consolidar ese camino.

Y también para recuperar una historia que quedó detenida en el tiempo.

La última vez que Palermo recibió el Latino fue en 2015, cuando el peruano Liberal (Meal Penalty), conducido por Edwin Talaverano, silenció a los locales, tapando en el disco a Dont Worry (Sultry Song). Antes, en 2012, había sido el chileno Quick Casablanca (Until Sundown) el encargado de llevarse la gloria continental, de la mano de Gonzalo Ulloa y sobre el campeón Expressive Halo (Halo Sunshine). Desde entonces, pasaron 12 años y muchísimas cosas cambiaron dentro del turf regional.

El Latino recorrió distintos países, cambió formatos, atravesó épocas mejores y peores, mientras Palermo esperaba pacientemente volver a tener su turno. Ahora, finalmente, lo recupera en un escenario totalmente distinto y con una mirada mucho más ambiciosa.

La propia OSAF dejó en evidencia esa intención durante la conferencia. Juan Villar Urquiza, vicepresidente del Jockey Club Argentino, y Oscar Bertoletti, CEO de OSAF, remarcaron que el regreso a Palermo forma parte de una planificación estratégica a 4 años para el Latinoamericano, algo que Sudamérica no lograba sostener desde antes de la pandemia.

“Estamos muy contentos porque se está cumpliendo el primer paso de la planificación a 4 años para las sedes del Gran Premio Latinoamericano”, señalaron, confirmando además el cronograma futuro que incluirá a Valparaíso Sporting, Club Hípico de Santiago y Maroñas.

Pero hubo una frase que sintetizó el sentimiento general de la jornada: “Estamos muy entusiasmados de que el Latino vuelva a Palermo, que es uno de los hipódromos más emblemáticos de la región”.

Y difícilmente pueda discutirse. Palermo posee ese magnetismo especial que pocos escenarios sudamericanos pueden ofrecer. Su ubicación en el corazón de Buenos Aires, la imponencia de sus tribunas, la mística de su pista de arena y el peso histórico de sus grandes carreras le dan una dimensión diferente a cualquier evento internacional.

Por eso el regreso genera expectativa incluso mucho antes de conocerse los posibles participantes.

De hecho, el camino hacia el Latino ya comenzó a delinearse. Antonio Bullrich, presidente de la Comisión de Carreras, confirmó que en la misma jornada se correrán los clásicos Santiago Luro (G2), Saturnino J. Unzué (G2), Arturo R. y Arturo Bullrich (G2) y Otoño (G2), conformando un menú fantástico.

Todo indica que la idea es mucho más profunda que organizar una carrera. La sensación que dejó la conferencia fue la de un Palermo decidido a recuperar protagonismo regional, apoyándose en su historia, pero mirando claramente hacia adelante. Y si algo quedó claro este lunes es que, después de 12 años, el Latinoamericano no sólo volverá a Palermo.

Palermo también parece dispuesto a volver definitivamente al centro de Sudamérica.

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