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Honest Boy puso el corazón y ganó una carrera imposible

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 3 horas
3 min de lectura

Desde el fondo del lote, el defensor de El Ángel de Venecia atropelló para tapar por la cabeza a Cazador de Areco en el Clásico Yatasto (G3); de regreso a los 2400 metros, el ganador del 25 de Mayo (G1) de 2025 mostró toda su categoría



Hay victorias que se explican con un resultado y otras que necesitan volver a verse. La de Honest Boy en el Clásico Yatasto (G3) pertenece a las últimas. Cuando parecía demasiado lejos, cuando el puntero había conseguido una diferencia que invitaba a imaginar la carrera resuelta, apareció por afuera, estirándose con una generosidad enorme, para cambiar la historia en el disco.

Así comenzó la serie de pruebas jerárquicas del sábado del Gran Premio Jockey Club (G1), con el regreso al primer plano de un caballo al que su físico mediano y sus inconvenientes de salud nunca le quitaron calidad. El ganador del Gran Premio 25 de Mayo (G1) de 2025 volvió a demostrar que, cuando puede expresarse en plenitud, es un rival de temer.

Venía de terminar sexto en el Gran Premio Estrellas Classic (G1), sobre 2000 metros. Ahora, otra vez en los 2400, su distancia, encontró el escenario para recuperar su mejor versión. Y lo hizo con una actuación que tuvo suspenso, dificultades y un desenlace de esos que justifican la pasión por las carreras.

Eduardo Ortega Pavón lo llevó lejos, último durante buena parte del recorrido, mientras Curious Song (Sixties Song) se encargaba de marcar el camino. Había mucho terreno por descontar y, al ingresar en la recta, el jockey buscó primero por dentro, antes de orientar a su conducido hacia mitad de cancha a la altura de los 500 metros.

La respuesta no fue inmediata. Honest Boy venía torcido, le costaba cambiar de mano y demoraba en encontrar la acción necesaria para lanzar su ataque. Adelante, en cambio, todo parecía encaminarse para Cazador de Areco (Long Island Sound), que dominó por los 300 y sacó ventajas que, a esa altura, parecían definitivas.

Pero todavía faltaba lo mejor. Una vez que arrancó, el alazán fue imparable. Cada salto empezó a recortar la diferencia, cada metro acercó una posibilidad que apenas antes parecía remota. Abierto, entregándose por completo, fue a buscar al líder hasta alcanzarlo en el último instante: la cabeza a su favor y una victoria formidable.

El reloj marcó 2m26s78/100, un registro valioso para la pista mojada. A 4 cuerpos quedó tercero el brasileño Oh l'Amour (Drosselmeyer), con Neat Colt (Treasure Beach) al hocico en el cuarto puesto. El vencedor del Estrellas Classic, que había superado allí a Honest Boy, esta vez debió verlo pasar adelante.

La contracara fue Don Logrado (Fortify), el favorito, que terminó último, a más de 64 cuerpos. Una diferencia semejante deja abierta la posibilidad de algún inconveniente, aunque sin un diagnóstico confirmado no corresponde atribuirle una causa. Tampoco respondió Crazy Talent (Equal Talent) en su regreso: llegó octavo, a 41 cuerpos.

Para Honest Boy fue la cuarta victoria en 13 presentaciones. Hijo de Heliostatic, hermano entero del ganador de G1 Hole In One, fue criado por el Haras Santa María de Araras y defiende los colores del Stud El Ángel de Venecia.

Su conquista abrió, además, una tarde inolvidable para Carlos Daniel Etchechoury, su entrenador, que más tarde ganaría por décima vez el Jockey Club, ahora con Stay Tune (Fortify). Antes de aquella celebración, Honest Boy ya había dejado una imagen difícil de borrar: la de un caballo que, aun con todo por hacer y el disco demasiado cerca, encontró fuerzas para llegar. Una cabeza alcanzó para premiar semejante entrega.



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