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Igual No Soy sorprendió a la mayoría y ganó el Balsa de punta

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 26 jul
  • 2 min de lectura

Tras un octavo lugar en la Copa Diamante, la yegua del Stud Bucéfalo se reivindicó por completo y lució en la milla de césped



Resultado sorpresivo el que trajo el Clásico Eudoro J. Balsa (G3-1600 m, césped), la prueba que cerró el estupendo triplete jerárquico del sábado en el Hipódromo de San Isidro, todo gentileza de Igual No Soy. La hija de John F. Kennedy, que venía de terminar octava en el Gran Premio Copa Diamante (G2) y le dio un toque de categoría a su campaña.

Dentro de un lote con algunas figuras fuertes de la división, fue la zaina del Stud Bucéfalo la que terminó imponiéndose con mucha contundencia, con la cátedra naufragando entregada a Samba do Brazil (Springdom), segunda en la mencionada Copa Diamante y en el Estrellas Distaff (G1) y que, cuando parecía tener el camino liberado, solo pudo rescatar el quinto lugar.

Confiada a las manos de Juan Pablo Paoloni, Igual No Soy salió a correr adelante desde el salto, y allí manejo los parciales con bastante libertad. Pasó los 400 metros iniciales en 25s57/100 y los 800 al cabo de 49s10/100, y se aprestó a enfrentar el derecho con un importante ahorro de energías de por medio.

En el tramo final, cuando varias se insinuaban con atropellar, la ganadora aceleró, sacó ventajas y, temprano, le puso candado a su victoria. Con sencillez, recorrió los últimos metros hasta cruzar el disco con 2 1/2 cuerpos de ventaja sobre Stormy Summer (Nicholas), otra de las indicadas, que vino desde atrás. A idéntico margen, Orphila (Daniel Boone) completó la trifecta tras una marca de 1m35s58/100.

Criada por el Haras Abolengo y preparada por Pablo P. y Pablo E. Sahagián, Igual No Soy guardaba entre sus tabuladas un segundo puesto en el Clásico Miguel Angel y Tomás Juárez Celman (G2) de Palermo, tras un paso condicional prolijo.

Ya afirmada en la milla de césped, y ahora con un merecido lugar entre las referentes de la división, la yegua tiene un lindo intríngulis en el corto plazo: si mantenerse en la división, o intentar ir hacia arriba para llegar al Gran Premio Copa de Plata (G1) de diciembre próximo, con sus desafiantes 2000 metros.



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