Indiana Candy sorprendió a todos y se llevó la Copa Diamante
- Turf Diario
- hace 13 minutos
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En un lote de 19 participantes, la hija de Señor Candy le dio un salto de calidad a su campaña, venciendo a Samba do Brazil

Se decía en la previa del Gran Premio Copa Diamante (G1-1600 m, césped normal) que era una de esas carreras donde todo puede pasar. Y vaya si pasó, con Indiana Candy dando una sorpresa de proporciones para conseguir el festejo más trascendente de su breve campaña.
El panorama estaba abierto, pese a que un grupo se sostenía en el favoritismo, pero, con 19 yeguas en la pista, lo que sucediera durante el desarrollo iba a resultar fundamental, mucho más, pensando en una pista que no había sido amable con las atropelladas largas durante la tarde.
Invicta en las condicionales, pero fallando en sus dos intentos jerárquicos previos, la hija de Señor Candy fue una de las que salió a jugarse desde temprano, quitándose de encima los inconvenientes que pudiera traer venir desde atrás.
Como una de las perseguidoras de la puntera Igual No Soy (John F Kennedy), Indiana Candy alternó el tercer y el cuarto lugar, siempre pegada a los palos y a la par de Samba do Brazil (Springdom).
Ya en el derecho, las dos salieron de la posición y encararon la mitad de la cancha para hacerse protagonistas centrales y comenzar a luchar mano a mano, desentendidas de lo que pudiera hacer el resto.
Valiente, y respondiendo a las exigencias de William Pereyra desde las riendas, Indiana Candy se desprendió en la cuadra final hasta sacarle 1 1/2 cuerpo a Samba do Brazil, que por la cabeza contuvo la larga carga de Dream Serena (Forge), una de las candidatas que respondió.
Neowise (Brz-Agnes Gold) fue quinta; Orpen Rimout (Remote), siempre incómoda, terminó undécima y manca; y Noche Alta (Hi Happy) fue apenas décimo cuarta, volando más bajo que nunca. El tiempo de la prueba fue de 1m35s18/100, el mejor de los 3 G1 que se corrieron sobre la milla.
Lo que vino después, fue la loca alegría de Adrián Arougueti, propietario de la alazana, que se arrodilló en la pista con los brazos señalando al cielo. No por nada el stud se llama Crazy Adrián...
La historia dirá que en la Copa Diamante nadie pudo con Indiana Candy -le dio un nuevo G1 al entrenador Juan Saldivia-, que, como contracara, pareció volver para la zona de las duchas y del antidoping algo incómoda de uno de sus miembros. Ojalá no sea nada. La alegría que trajo, merece volver a ser protagonista.

