José Ortíz, el primer jockey latino en ganar Derby y Oaks el mismo año
- Turf Diario

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Solo 9 jinetes consiguieron la hazaña en la historia; el último había sido Brian Hernández Jr., en 2024 con Mystik Dan y Thorpedo Anna

LOUISVILLE, Kentucky (Especial para Turf Diario).- La historia del turf suele reservar sus capítulos más gloriosos para aquellos jinetes que logran sintonizar la frialdad técnica con la intuición en el momento de la verdad. Este fin de semana en Churchill Downs, Jose Ortiz no solo alcanzó la cima de su carrera, sino que inscribió su nombre en un Olimpo extremadamente selecto al convertirse en el noveno látigo en la historia en barrer el Kentucky Oaks (G1) y el Kentucky Derby (G1) en la misma edición.
A sus 32 años, el oriundo de Puerto Rico se une a una lista de leyendas que, en este siglo, solo integraban Calvin Borel (2009) y Brian Hernandez Jr. (2024). La hazaña comenzó el viernes bajo las luces de Louisville, cuando llevó a Always a Runner a una victoria contundente para el equipo de Chad Brown. "El plan salió tal como lo hablamos; raramente sucede, pero estamos felices de que haya ocurrido en una carrera como esta", analizó Ortiz tras el éxito de la hija de Gun Runner.
Sin embargo, lo mejor estaba reservado para el sábado. Sobre la silla de Golden Tempo, el pupilo de Cherie DeVaux, Jose Ortiz dictó una cátedra de paciencia. Tras viajar en la última posición durante gran parte del trayecto, el jinete confió en el motor del hijo de Curlin para iniciar una remontada épica por el centro de la pista, quebrando la resistencia de Renegade (Into Mischief) -conducido por su hermano Irad Ortiz Jr.- por apenas el pescuezo.
"Se siente increíble. Es el resultado de 15 años de trabajo duro", confesó un emocionado Ortiz, que ya contaba en sus vitrinas con trofeos del Belmont Stakes (G1) -Tapwrit (Tapit, 2017)- y el Preakness Stakes (G1) -Early Voting (Gun Runer, 2022)-, completando así su colección personal de las tres gemas de la Triple Corona.
El jinete destacó la importancia de la confianza que recibe de sus preparadores: "Estoy en mi plenitud; soy joven pero con mucha experiencia. Mantener la calma es posible gracias a que los entrenadores creen en mi juicio y me permiten correr los caballos a mi manera". Esa libertad creativa fue, precisamente, la que permitió que Golden Tempo encontrara su mejor zancada en el momento justo para cubrir de rosas el esfuerzo de todo un equipo.
Con este doblete histórico, Jose Ortiz reafirma que no solo es un ejecutor de órdenes, sino un estratega capaz de tomar decisiones en fracciones de segundo que cambian el rumbo de la historia hípica. El fin de semana perfecto ya es una realidad, y el nombre de Ortiz resuena con más fuerza que nunca en la capital mundial del purasangre.





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