Juryoku Pierrot hizo historia en las Oaks japonesas y Seina Imamura rompió una barrera imposible
- Diego Mitagstein
- hace 10 horas
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La hija de Orfevre ganó el Yushun Himba y le dio a Japón su primera jockey mujer vencedora de un G1 de la JRA y de una clásica

TOKYO, Japón (Especial para Turf Diario).- El turf japonés vivió este domingo una jornada histórica y profundamente emotiva en el Yushun Himba (G1), las tradicionales Oaks japonesas, donde Juryoku Pierrot no sólo conquistó la segunda gema de la Triple Corona de potrancas, sino que además permitió que Seina Imamura rompiera una barrera que parecía imposible.
Porque por primera vez en la historia una jockey japonesa ganó un G1 de la JRA. Y no fue cualquier carrera: fue nada menos que una clásica. La escena en Tokyo Racecourse terminó siendo inolvidable.
Cotizada como quinta favorita, la hija de Orfevre coronó una atropellada espectacular para quedarse con los 2400 metros del Yushun Himba y transformarse además en la primera potranca debutante en arena en conquistar esta carrera en los últimos 26 años.
Una estadística que refleja perfectamente el camino poco convencional que recorrió hasta convertirse en heroína clásica.
Juryoku Pierrot había iniciado su campaña ganando sobre arena en Hanshin durante septiembre de su temporada de 2 años, aunque luego llegaron dos discretos séptimos puestos en esa misma superficie.
El verdadero cambio apareció cuando pasó al césped.
Primero ganó en Kyoto sobre 2000 metros en enero y luego confirmó su crecimiento imponiéndose en el Wasurenagusa Sho el pasado 12 de abril, también sobre 2000 metros en Hanshin.
Pero ahora dio un salto gigantesco. Y también lo hizo su entrenador, Ryo Terashima, que abrió su caballeriza en 2016 y consiguió aquí el primer G1 de su campaña.
La carrera tuvo todos los ingredientes de una clásica dramática.
Desde un cajón exterior, Juryoku Pierrot largó correctamente y quedó ubicada en posiciones intermedias tirando hacia el fondo, siempre lejos de la lucha inicial y corriendo despegada de los palos.
Mientras adelante el desarrollo transitaba con parciales moderados, Imamura jamás perdió la calma.
Incluso cuando la potranca comenzó a mostrarse algo ansiosa al ingresar en la recta final, la jockey esperó con enorme sangre fría hasta encontrar un hueco en plena mitad de pista a falta de 400 metros.
Allí llegó el momento decisivo. Cuando encontró libertad, Juryoku Pierrot explotó. Con una aceleración notable y muchísimo coraje, comenzó a devorar terreno en medio de una definición abarrotada de rivales y terminó superando a todas en los últimos metros para conseguir su primera victoria de G1.
La emoción de Imamura después de cruzar el disco fue total. “Es como si estuviera soñando”, confesó. “Había sufrido derrotas muy duras en intentos anteriores y durante la semana siempre imaginaba cómo podía hacerlo mejor y ganar una carrera grande algún día.”
La jockey, que fue distinguida como Mejor Aprendiz en 2022 y apenas había conseguido una victoria clásica antes de esta carrera, dejó además una reflexión muy personal. “Estoy enormemente agradecida por el apoyo que recibí en este desafío clásico. Me hace muy feliz haber elegido esta profesión.”
También destacó la enorme valentía de su montada frente a la incógnita de los 2400 metros. “Quizá existían dudas sobre la distancia, pero yo confiaba totalmente en ella. En la recta se emocionó un poco, aunque enseguida volvió a relajarse. Traté de no frenarla ni cambiar de línea y después respondió con una fuerza increíble. Era ella la que me llevaba a mí.”
Detrás de la ganadora, Dream Core cumplió otra actuación enorme. La hija de Kizuna, tercera favorita, había perdido posiciones poco después de largar, aunque rápidamente recuperó terreno para ubicarse cerca del ritmo.
Entró tercera y abierta a la recta final y sostuvo una valiente lucha hasta el disco, cediendo apenas frente a la atropellada de Juryoku Pierrot mientras lograba contener por escaso margen a Laughterlines (Al Ain), otra de las que cerró con enorme fuerza.
Laughterlines, justamente, quizá fue la que más terreno perdió en el desarrollo, ya que recorrió gran parte del trayecto abierta y debió girar muy lejos en la curva final, aunque igualmente remató con enorme potencia.
La gran decepción de la carrera fue la favorita Star Anise. La hija de Drefong, que llegaba tras ganar el Oka Sho (G1) y buscaba mantenerse en camino hacia la Triple Corona, sufrió múltiples inconvenientes durante el recorrido.
Primero fue apretada buscando posiciones antes de la primera curva y luego volvió a encontrar tráfico al girar la última curva, perdiendo completamente el impulso.
Nunca logró encontrar espacio en la atropellada general y terminó en un decepcionante 12° puesto. Pero el día ya tenía dueña.
Porque más allá de la victoria clásica de Juryoku Pierrot, Japón probablemente recordará esta edición de las Oaks por otra razón todavía más poderosa: el día en que Seina Imamura hizo historia.

