Keeneland abrió noviembre con casi US$ 96 millones y Quietside como estrella

La hija de Malibu Moon, preñada por Nyquist, alcanzó los US$ 5.200.000 en una primera sesión que creció un 31,88% respecto de 2025. Hubo 23 ejemplares que superaron el millón de dólares y una fuerte demanda por vientres de calidad

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Lexington, Kentucky)
LEXINGTON, Kentucky (De un enviado especial).- Los compradores volvieron a demostrar que están dispuestos a pagar cifras extraordinarias por las mejores líneas maternas. La Keeneland November Breeding Stock Sale comenzó su 83ª edición con una jornada formidable: US$ 95.929.000 recaudados, 23 ejemplares vendidos por un millón de dólares o más y una hija de Malibu Moon, Quietside, que se convirtió en la gran protagonista al alcanzar los US$ 5.200.000.
La primera de las nueve sesiones dejó números contundentes. Se comercializaron 152 ejemplares, con un promedio de US$ 631.112, un 5,85% superior al del año último, mientras que la mediana quedó en US$ 400.000, con una baja del 5,33%. La facturación global creció un 31,88% y los millonarios pasaron de 17 a 23.
Quietside, ganadora de G2, placé de G1 y con ganancias superiores al millón de dólares, llegó al ring presentada por Stone Farm, preñada por primera vez de Nyquist. La compró Erdenheim Farm Thoroughbreds, que también pagó US$ 2.600.000 por Kilwin (Twirling Candy) y terminó como principal comprador, con una inversión de US$ 7.800.000.
La hija de Malibu Moon y Benner Island, vencedora de G2, se transformó además en la yegua más cara vendida en subasta en los Estados Unidos durante 2026.
“Es espectacular. La vimos nacer, la criamos y ahora regresó a nosotros después de correr. Es una yegua especial, con todo lo que uno busca”, celebró Lynn Hancock, de Stone Farm.
La familia de John Ed Anthony, criadora y propietaria original de Quietside, explicó que la venta forma parte de una reducción gradual de sus existencias, después de cinco décadas de actividad.
El segundo precio más alto correspondió a Ahavah (City of Light), media hermana de la ganadora de G1 Vahva, que fue adquirida por Hill 'n' Dale at Xalapa en US$ 4.800.000. La yegua, preñada de Gun Runner, fue presentada por Lane's End.
En US$ 3.100.000 quedó Admit (Blame), ganadora de G2 y preñada de Life Is Good, comprada por M.V. Magnier y White Birch Farm. Flag Day (Giant's Causeway), madre del ganador de G3 Hall of Fame (Gun Runer) y nuevamente preñada del notable hijo de Candy Ride, alcanzó US$ 2.900.000 para Whisper Hill Farm.
Hubo dos operaciones de US$ 2.600.000: Kilwin (Twirling Candy), cuarta en el Breeders' Cup Filly & Mare Sprint (G1), y On Time Girl (Not This Time), ganadora de G2 adquirida por Heider Family Stables.
También tuvo especial interés la venta de Eve of War (Declaration of War), madre de The Puma (Essential Quality), reciente segundo de Sovereignty (Into Mischief) en el Breeders' Cup Classic (G1). Preñada de Sierra Leone, fue adquirida por Al Ruwais Stables en US$ 2.400.000.
“Compramos el 25% de The Puma hace cinco semanas. Queremos formar un plantel de madres para competir en las grandes carreras del mundo”, explicó Bertie Butler, representante del comprador. Un destete de Eve of War, por Practical Joke, también se vendió por US$ 900.000.
Godolphin pagó US$ 2.100.000 por Expensive Queen (Lope de Vega), ganadora compartida del Jenny Wiley (G1) y cuarta en el Breeders' Cup Filly & Mare Turf.
Entre los destetes, el precio máximo fue de US$ 1.300.000 por un hijo de Justify, hermano entero de Ruling Court, ganador de las 2000 Guineas (G1) inglesas.
Taylor Made Sales Agency encabezó la estadística de consignadores, con 34 ejemplares vendidos por US$ 22.885.000.
“Fue un día increíble. Tuvimos un catálogo profundo, compradores de distintos mercados y una energía extraordinaria”, resumió Shannon Arvin, presidenta de Keeneland.
Tony Lacy, vicepresidente de ventas, destacó que la facturación prácticamente duplicó la de dos años atrás y atribuyó el crecimiento a la confianza de los compradores y al trabajo internacional de captación de clientes.
Con ocho jornadas todavía por delante, Keeneland dejó una primera impresión poderosa: el mercado de vientres de elite conserva una demanda enorme y las grandes familias siguen justificando inversiones millonarias.





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