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La Bella Otero recuperó su mejor versión y volvió a bailar adelante

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 3 minutos
2 min de lectura

La hija de Daddy Long Legs ganó de punta a punta el Clásico Lotería de la Ciudad de Buenos Aires (G3), con Gustavo Calvente, y se afirmó entre las mejores sprinters



La recta de Palermo volvió a ser el escenario ideal para La Bella Otero. Allí donde el año último había conquistado el Clásico Venezuela (G2), la defensora del Stud C.R.M. recuperó protagonismo al quedarse este viernes con el Clásico Lotería de la Ciudad de Buenos Aires (G3-1000 m, arena), la prueba central de la jornada. Lo hizo de punta a punta, respondiendo al amplio respaldo que recibió en las apuestas y resistiendo en un desenlace que reunió a cuatro yeguas en un suspiro.

Había razones para esperar una recuperación. Como se señaló en la previa, su cuarto puesto en el Clásico México (G3), poco más de un mes atrás, había dejado señales de una mejoría. Faltaba completar ese regreso con una actuación capaz de devolverla al primer plano, y la oportunidad encontró a la zaina lista para aprovecharla. Su velocidad volvió a marcar diferencias, esta vez acompañada por la firmeza necesaria para sostenerlas hasta el disco.

Con Gustavo Calvente en sus riendas, la gran favorita tomó la iniciativa desde el salto y se hizo cargo del desarrollo. Tartana Frank (Gidu) fue la encargada de ponerle presión durante buena parte del recorrido, obligándola a mantener el esfuerzo. La puntera respondió a esa exigencia y, cuando aquella lucha empezaba a resolverse, debió afrontar un último examen: las atropelladas de Enjoy Dancing (Hi Happy) y Forever Rim (Remote).

Las dos descontaron terreno y apretaron el resultado, aunque La Bella Otero conservó la delantera. El fallo estableció un pescuezo sobre Enjoy Dancing, con Forever Rim tercera a media cabeza y Tartana Frank cuarta, a la cabeza. La Farce (Emmanuel) cerró la marcha, cuatro cuerpos más atrás, al cabo de rápidos 56s66/100.

Fue un final espectacular, de esos que obligan a mirar varias veces la repetición. Curiosamente, la impresión visual transmitió una diferencia algo mayor en favor de la ganadora en materia de impresión que la expresada luego por el marcador. Los márgenes fueron mínimos, pero alcanzaron para premiar a la que había asumido el gasto desde el comienzo y encontrado respuesta frente a cada ataque.

Criada por el Haras El Chañar, la hija de Daddy Long Legs cuenta con un respaldo familiar que ayuda a explicar sus condiciones para la velocidad. Su tercera madre es Serenita (Southern Halo), campeona a los 2 años, ganadora del Gran Premio Saturnino J. Unzué (G1) y luego protagonista de una gran campaña en los Estados Unidos. Una referencia de jerarquía dentro de un pedigree que vuelve a hacerse presente en las carreras importantes.

El triunfo llega, además, en un momento especialmente oportuno. Con el tramo decisivo de la temporada por delante y un par de compromisos de G1 en el horizonte, La Bella Otero vuelve a prenderse entre las mejores sprinters. Habrá que comprobar si esta recuperación le permite discutir también con los principales velocistas. Por ahora, recuperó su mejor versión en la pista que ya la había visto brillar y renovó las ilusiones.



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