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La cría sigue retrocediendo en Inglaterra e Irlanda: nacieron 1500 potrillos menos en dos años

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 43 minutos
5 min de lectura

El informe oficial de Weatherbys reveló que la producción de sangre pura de carrera cayó otro 2,4 por ciento en 2026, hasta los 11.312 nacimientos. La situación es especialmente preocupante en Gran Bretaña, donde la reducción llegó al 6 por ciento y la rentabilidad de los criadores continúa siendo uno de los grandes problemas



LONDRES, Inglaterra (Especial para Turf Diario).- La industria de la cría de sangre pura de carrera en Gran Bretaña e Irlanda sigue perdiendo terreno, y las cifras oficiales de 2026 volvieron a encender las señales de alarma. Según el informe Return of Mares, publicado por Weatherbys, este año se registraron 11.312 nacimientos entre ambos países, un 2,4 por ciento menos que los 11.593 contabilizados durante 2025.

Aunque la caída fue más moderada que la del período anterior, cuando la producción se había desplomado más del 9 por ciento desde los 12.809 productos de 2024, la tendencia negativa continúa y plantea interrogantes importantes sobre el futuro de una de las industrias hípicas más influyentes del mundo.

En apenas dos años, la cantidad de potrillos registrados se redujo en 1497 ejemplares, lo que representa una contracción cercana al 12 por ciento.

La situación resulta particularmente delicada en Gran Bretaña, donde los nacimientos descendieron de 3915 a 3670, una caída del 6 por ciento.

En Irlanda, en cambio, el retroceso fue mucho más leve: de 7678 a 7642 productos, equivalente al 0,5 por ciento. Sin embargo, debe recordarse que durante 2025 la producción irlandesa ya había sufrido una reducción del 12 por ciento.

Los números confirman que la recuperación observada durante 2021 y 2022 quedó atrás y que, desde entonces, ambos países atraviesan tres temporadas consecutivas de retroceso.

El fenómeno tampoco es exclusivo de Europa, ya que recientemente The Jockey Club, en Estados Unidos, difundió estadísticas que muestran una evolución similar en la producción norteamericana.


Menos madres y padrillos en Irlanda

El informe de Weatherbys también refleja una disminución en la cantidad de yeguas madres registradas. Entre Gran Bretaña e Irlanda, el plantel pasó de 20.337 a 19.585 reproductoras, una reducción cercana al 4 por ciento, con caídas de magnitud similar en ambos países.

En cuanto a los padrillos, Gran Bretaña registró un pequeño incremento, pasando de 89 a 90 reproductores activos.

Irlanda, por el contrario, perdió ocho ejemplares y quedó con 133 padrillos, aunque continúa concentrando una parte muy importante de la industria europea.

No todos los indicadores fueron negativos. En Gran Bretaña, la cantidad de yeguas servidas durante 2026 aumentó de 5481 a 5687, lo que representa el 82,6 por ciento del plantel activo.

Este crecimiento ofrece cierta esperanza de estabilización para las próximas temporadas, ya que podría traducirse en una recuperación parcial de los nacimientos.

En Irlanda, sin embargo, también hubo una disminución en los servicios, de 10.251 a 10.056 yeguas.


La rentabilidad, centro de la crisis

Naomi Mellor, directora ejecutiva de la Thoroughbred Breeders' Association (TBA), reconoció que las cifras británicas estuvieron en línea con las previsiones de la entidad, aunque destacó algunos motivos para mantener el optimismo.

“La caída de la producción británica de este año coincide con nuestras proyecciones y refuerza la magnitud del desafío que enfrenta nuestra industria de la cría, pero existen razones para ser optimistas”, expresó.

La dirigente señaló que el aumento de yeguas servidas constituye una señal alentadora: “Aunque la población activa de madres se redujo considerablemente, el incremento en la cantidad de yeguas cubiertas este año ofrece cierto estímulo y representa un primer paso fundamental para estabilizar la producción”, explicó.

Mellor también insistió en que la salud de la cría resulta inseparable del futuro de las carreras: “Una industria de la cría saludable y sostenible es fundamental para garantizar una actividad hípica fuerte y exitosa. Resulta alentador comprobar que existe un reconocimiento cada vez mayor de esta necesidad”, afirmó.

Entre las medidas recientes, destacó el incremento de la inversión en carreras destinadas al desarrollo de los caballos jóvenes y las mejoras introducidas en el programa Great British Bonus, que busca estimular la producción nacional.

“Debemos seguir trabajando colectivamente para mejorar la viabilidad económica de la cría, estimular la demanda de caballos nacidos en Gran Bretaña y darles a los criadores la confianza necesaria para invertir”, agregó.


Apenas el 29 por ciento, con ganancias

Uno de los datos más preocupantes surge de los estudios realizados por la propia TBA sobre la rentabilidad comercial.

Según sus investigaciones, solamente el 29 por ciento de los productos de un año vendidos en subastas durante 2024 generó alguna ganancia para sus criadores.

La cifra refleja un mercado fuertemente polarizado, donde los ejemplares de mayor calidad y mejores pedigrees pueden alcanzar precios extraordinarios, mientras que una proporción considerable de la producción encuentra enormes dificultades para cubrir sus costos.

Philip Newton, presidente de la TBA, viene advirtiendo sobre este problema desde hace tiempo.

En mayo de 2025 presentó proyecciones que anticipaban una reducción importante de los nacimientos. Aunque el resultado de 2026 no alcanzó la gravedad de su escenario más pesimista, tampoco quedó demasiado lejos.

Entre los factores que identificó aparecen el incremento de las contribuciones patronales a la seguridad social británica, las subas del salario mínimo, la inflación en los costos generales y la incertidumbre relacionada con el impuesto a las herencias.

Todos esos elementos reducen los márgenes de rentabilidad y desalientan especialmente a los establecimientos pequeños y medianos, que constituyen una parte importante de la estructura productiva.

De todas maneras, durante la última asamblea anual de la TBA, celebrada el mes pasado, Newton se mostró más optimista respecto de la posibilidad de revertir la tendencia.

Su principal argumento fue que distintos sectores de la industria finalmente comenzaron a reconocer la necesidad de adoptar una estrategia de largo plazo para detener la reducción de la producción.


Un problema que excede estadísticas

La disminución de nacimientos tiene consecuencias que van mucho más allá de los establecimientos de cría.

Menos potrillos significan, con el tiempo, menos caballos disponibles para competir, mayores dificultades para completar los programas y una presión adicional sobre la sustentabilidad económica de los hipódromos.

También puede afectar la diversidad de la producción y reducir las oportunidades para propietarios y entrenadores.

El crecimiento de los servicios en Gran Bretaña ofrece una primera señal favorable, pero todavía está lejos de representar una recuperación consolidada.

Con casi 1500 nacimientos menos que en 2024, la industria británica e irlandesa enfrenta un desafío estructural que no podrá resolverse solamente con buenos resultados en las grandes subastas.

La cuestión de fondo es conseguir que criar caballos vuelva a ser una actividad económicamente viable para una proporción mucho mayor de sus protagonistas. Sin esa condición, las estadísticas difícilmente puedan cambiar de rumbo.

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