La magia de Dettori hizo vibrar a Maroñas con un triunfo inolvidable
- Turf Diario

- hace 20 horas
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En lo que fue la segunda etapa de su gira de despedida por Sudamérica, el jockey cruzó adelante el disco con Soy Poronguero
MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Lo sabe, lo siente. El final de la maravillosa trayectoria de Lanfranco Dettori, Frankie, está un pasito más cerca después de su paso el martes último por el Hipódromo Nacional de Maroñas, como una de las máximas atracciones que tuvo el mitín internacional del Gran Premio José Pedro Ramírez (G1).
Queda todavía un show más, el 1 de febrero en el Hipódromo da Gávea, en Río de Janeiro, Brasil, pero el jinete lo tiene claro: "Quizás sea que me voy dando cuenta de que todo se terminará pronto", fue su respuesta cuando se lo consultó sobre la emoción con que se lo vio celebrar tras llevarse la séptima competencia en las riendas de Soy Poronguero (Can the Man), con el que se impuso de punta a punta en el Premio Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa, sobre 1400 metros y en el césped. Habrá que creer o reventar, pero el potrillo del Stud Lato's, criado en Brasil por el Haras Fronteira P.A.P., participó de la séptima competencia. El dato no es menor, pues el 7 es el número preferido y de la suerte para el italiano, que en San Isidro, venció con el mismo 7 en la montura de Grand Candyman (Señor Candy).
Lo de Dettori en Maroñas fue un verdadero show, desde su primer contacto en la conferencia de prensa previa al sorteo de partidores, hasta todo lo vivido durante esta semana.
Su paso por las mañanas, el lunes, atrajo miles de miradas y provocó cientos de fotos más para el récord que viene acumulando en su tour sudamericano, como el mismo dice: "Nunca en mi vida me saqué tantas". En modo crack, se prestó a todos los requerimientos, con una sonrisa permanente, hasta el momento de la felicidad y la emoción por su triunfo.
Diego Godín, recordadísimo jugador de la Selección Uruguaya de Fútbol, le regaló una camiseta -con el número 7, obviamente-, en otro momento inolvidable, como ese en el que fue parte -junto con Joao Moreira y Jorge Ricardo- de la entrega de diplomas a los egresados de la escuela de aprendices y vareadores.
La repercusión a nivel internacional del Ramírez y la presencia de Lanfranco Dettori fue tan impresionante como había ocurrido en su paso por San Isidro, aunque aquí fue el propio Maroñas el que desarrolló un estupendo trabajo en redes sociales para tener una llegada mucho más amplia de lo acostumbrado. Una tarde inolvidable. Para el turf uruguayo, y también para Dettori.

















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