top of page

La vigencia de los galácticos: Jorge Ricardo, el Rey de la Longevidad de G1

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 12 horas
  • 3 Min. de lectura

Mike Smith dio la nota el sábado último ganando el Santa Anita Derby con 59 años y 237 días, pero el récord sigue en poder del astro brasileño que consiguió su último éxito de máxima escala en 2024 con 62 y 343 días


Jorge Ricardo, una leyenda del turf / JUAN I. BOZZELLO
Jorge Ricardo, una leyenda del turf / JUAN I. BOZZELLO

Por Diego H. Mitagstein

El tiempo, ese juez implacable que suele retirar a los atletas a edades tempranas, parece haberse detenido frente a un grupo selecto de jinetes. Lo ocurrido el último sábado en Santa Anita Park sacudió las estructuras del turf estadounidense: Mike Smith, a sus 59 años y 237 días, llevó a la victoria a So Happy (Runhappy) en el Santa Anita Derby (G1), convirtiéndose oficialmente en el piloto más veterano en conquistar un G1 en la historia de los Estados Unidos.

Sin embargo, aunque la hazaña de Big Money Mike es digna de un guion de Hollywood, el récord global de veteranía en la máxima escala sigue hablando portugués y teniendo aroma sudamericano. El trono de la longevidad le pertenece, por derecho y estadística, al hombre de los más de 13.000 triunfos: Jorge Antonio Ricardo.

Mientras el mundo hípico anglo celebra la vigencia de Smith, las estadísticas globales -recopiladas con precisión por especialistas como Andrew Hawkins- ponen las cosas en perspectiva. El récord absoluto de un jockey ganando un G1 lo ostenta Jorge Ricardo, que a los 62 años y 343 días dio una cátedra de conducción sobre Opazo  (Rally Cry) para adjudicarse el Grande Premio Ipiranga (G1) en 2024.

Lo del brasileño no es solo una cuestión de estar ahí; es la capacidad de mantener el rigor físico y la lucidez táctica en el nivel más alto del planeta cuando la mayoría de sus contemporáneos llevan incluso décadas en el retiro. Ricardo no solo compite contra los jóvenes talentos del turf sudamericano, sino que sigue buscando levantar trofeos de G1, extendiendo una leyenda que parece no tener techo.

La victoria de Smith reabrió el debate sobre hasta dónde puede llegar el físico de un jinete de élite. Al analizar el panorama mundial, se observa que la barrera de los 55 años es el techo de cristal que solo los verdaderos genios han logrado romper.

En Europa, el mítico Lester Piggott dejó su marca en 1993, cuando a los 57 años se llevó el Moyglare Stud Stakes. Durante décadas, esa cifra pareció inalcanzable para el rigor que exige el turf moderno, hasta que en los últimos años la preparación física y la medicina deportiva permitieron estirar las trayectorias.

En Asia, Norihiro Yokoyama sorprendió recientemente en el Tokyo Yushun -el Derby Japonés- con 56 años, demostrando que en el exigente circuito de la Japan Racing Association la experiencia sigue siendo un valor transable. Lo propio hizo Andrew Fortune en Sudáfrica a principios de este 2026, capturando el prestigioso Cape Town Met con casi 59 años. En Australia, Kevin Mitchell festejó a los 56 años y 13 días en el All Aged Stakes, en un lejano 1985, y Grant Cooksley tenía 57 años y 265 días cuando venció en el Tarzino Trophy.

Pero lo de Smith y, fundamentalmente, lo de Jorge Ricardo, juega en otra liga. El estadounidense ha basado su carrera en un cuidado físico espartano, lo que le permite seguir siendo la primera opción para los entrenadores en las pruebas de caja fuerte.

La hípica es, quizás, el único deporte donde un abuelo -dicho cariñosamente- puede derrotar a un joven de 19 años en un sprint de máxima velocidad y fuerza. Mike Smith ha puesto una vara altísima para el Norte, una que tardará décadas en ser superada.

Sin embargo, para los que respiramos el turf del Cono Sur, saber que el récord mundial está en manos de Jorge Ricardo es un motivo de orgullo. Ricardinho no solo es el jinete más ganador de todos los tiempos en números generales; es también el estandarte de que la pasión no conoce de calendarios. A sus casi 65 años, el brasileño le recuerda al mundo que, mientras el corazón quiera y el caballo responda, la meta siempre está cerca.

La vigencia no es una casualidad, es una construcción diaria. Y hoy, el mundo mira hacia Sudamérica para encontrar al verdadero Benjamin Button de la fusta.

Comentarios


bottom of page