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Lunfardo cambió caras largas por sonrisas con su victoria en el Clásico Old Man

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 13 horas
  • 2 min de lectura

Tras un traspié inesperado en el Manuel Anasagasti (L) de San Isidro, volvió a la arena y superó por medio cuerpo a El Gibson



Las caras largas quedaron atrás y dieron paso a las sonrisas. Las dudas se disiparon y los grandes objetivos volvieron a aparecer en el horizonte. Así de rápido puede cambiar el ánimo cuando una derrota inesperada deja lugar a un triunfo de enorme valor.

Ese fue, precisamente, el recorrido reciente de Lunfardo, el potrillo del Stud Las Canarias que este sábado escaló posiciones entre los mejores 3 años del país al adjudicarse el Clásico Old Man (G3-1400 m, arena), completando el triplete gradual de una gran jornada en el Hipódromo Palermo.

El hijo de Daddy Long Legs también tuvo que luchar para volver a las fotos. Más que por la oposición de sus rivales, el desafío pasaba por reencontrarse consigo mismo luego de una frustrante actuación en el Clásico Manuel Anasagasti (L), sobre el césped de Hipódromo de San Isidro.

Respaldado por el gran momento que atraviesa la dupla integrada por Juan Saldivia y William Pereyra, el zaino criado por el Haras Los Turfistas volvió a lucirse en el mismo escenario donde había debutado siendo tercero del posterior ganador de G1 Colorado del Monte (Strategos) y donde también había logrado salir de perdedor derrotando por escaso margen al actual ganador de G2 Fletcher (Gershwin).

Durante gran parte del recorrido, Pereyra administró con inteligencia la carrera de su conducido, siempre por los palos y sin regalar un solo metro, mientras adelante El Gibson (Uncle Chuck) y Cautivador (Pneumatic) sostenían un desarrollo intenso con parciales exigentes.

Al ingresar en la recta, el jinete pareció insinuar inicialmente una salida por fuera de El Gibson. Sin embargo, al abrirse un enorme hueco sobre la empalizada, no dudó un instante y proyectó por allí a Lunfardo.

La maniobra resultó decisiva. A falta de 300 metros el nieto de Include ya dominaba con claridad y parecía encaminado a una victoria cómoda. No obstante, al quedar solo en la punta el potrillo comenzó a distraerse, perdió algo de intensidad y permitió la reacción de El Gibson, que volvió a cargar con enorme valentía.

Finalmente, Lunfardo alcanzó a conservar una ventaja de apenas un pescuezo sobre su rival, mientras Fuego Imponente (Seahenge) descontó desde el fondo para quedarse con un muy meritorio tercer puesto. El cronómetro marcó 1m23s99/100, un registro de muy buen nivel para los 1400 metros.

Después de un traspié que había sembrado incertidumbre, Lunfardo recuperó rápidamente el crédito que había generado en sus primeras actuaciones. Y por la forma en que reaccionó, dejó en claro que todavía tiene mucho para ofrecer dentro de una generación que empieza a delinear referentes sólidos.



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