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Mezzopiano volvió a ganar, con el corazón de los que nunca se entregan

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 1 hora
3 min de lectura

Después de superar una lesión de tendón, y tras una larga recuperación, el caballo criado por Los Turfistas se reencontró con el triunfo en San Isidro y renovó una ilusión que parecía lejana


Mezzopiano volvió a ganar, en el jueves de San Isidro / GENTILEZA STUD ETOILE
Mezzopiano volvió a ganar, en el jueves de San Isidro / GENTILEZA STUD ETOILE

Hubo que esperarlo mucho a Mezzopiano. Acompañarlo cuando una lesión interrumpió el mejor momento de su campaña, volver a empezar cuando un tendón otra vez dijo basta y aceptar que los tiempos los marcaría su recuperación. Por eso, verlo cruzar adelante este jueves en San Isidro tuvo un significado especial para todo el equipo del Stud Etoile. Detrás de ese cuerpo y medio de ventaja hubo meses de incertidumbre, tratamientos y paciencia. Y un caballo que todavía tenía mucho para dar.

Con Luciano Recuero en las riendas, el zaino criado por Los Turfistas superó al puntero Midnight Runner (Forge) y completó la milla de arena en muy buenos 1m36s67/100. Ganó bien, con una respuesta que permitió reconocer al corredor que durante 2024 había ocupado un lugar entre los mejores ejemplares adultos del país. La esperanza y la alegría de sus propietarios encontró, por fin, una imagen largamente esperada.

Aquella temporada había mostrado su calidad con los triunfos en los clásicos Perú (G2), Italia (G3) y Malvinas Argentinas (L). También había perdido por escaso margen ante El Kodigo (Equal Stripes), tanto en una condicional como en el Gran Premio República Argentina (G1), y terminado cuarto en la Copa de Oro (G1). Tenía argumentos para pensar en grande y el Carlos Pellegrini (G1) aparecía en su camino. Pero se lesionó antes de llegar a la gran cita.

Desde entonces, la competencia pasó a otro plano. Primero había que conseguir que estuviera bien. El problema de tendón demandó distintos tratamientos, incluidas aplicaciones de células madre, en un proceso que tampoco fue lineal: una nueva lesión obligó a detenerlo por segunda vez. Cuando parecía que el regreso podía acercarse, tocó esperar otra vez.

En ese recorrido pasó de la caballeriza de Eduardo Tadei a la de Gerardo Alteño. Cambiaron las rutinas y transcurrieron los meses, hasta que el 21 de agosto último pudo volver a correr. Llegó octavo. El 4 de septiembre fue quinto. Eran los primeros pasos después de una ausencia prolongada, carreras para recuperar ritmo y confianza, para volver a sentirse dentro de aquello que alguna vez había hecho tan bien.

Este jueves llegó el premio. Y hasta la balanza aportó un detalle singular: Mezzopiano pesó 530 kilos, unos 40 más que en sus mejores momentos y 12 por encima de los que había registrado en la reprise. En lugar de alivianarse con las carreras, fue sumando kilos y mejorando su respuesta. Esta vez, esa evolución también se reflejó en el resultado.

Hay caballos con los que el vínculo se hace más profundo en la espera. Se aprende a celebrar una pequeña mejoría, un entrenamiento cumplido, la posibilidad de volver a anotarlos. Quienes estuvieron cerca de Mezzopiano conocen cuánto hubo de todo eso antes de esta victoria. El disco reunió en unos segundos las satisfacciones que durante tanto tiempo habían debido buscarse lejos de la pista.

Ahora vuelve a abrirse una puerta hacia el plano clásico. Sus antecedentes y la forma en que ganó permiten ilusionarse, aunque será su salud la que indique hasta dónde y a qué ritmo podrá avanzar. Después de tanto esfuerzo, cada paso merece darse con el mismo cuidado que hizo posible este regreso.

Por lo pronto, Mezzo Piano volvió a regalarles una alegría a los suyos. Volvió a correr bien, a pelear una carrera y a ganarla. Ese corazón que tantas veces había mostrado frente a grandes rivales sigue allí. Este jueves, después de todo lo vivido, verlo responder otra vez fue lo más lindo.



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