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Murió el generoso Stormy Atlantic, un padrillo que dejó su huella

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

Figura clave en la cría internacional, el hijo de Storm Cat produjo más de 100 ganadores clásicos y tuvo un paso recordado por Haras La Pasión


Stormy Atlantic estuvo en Argentina durante la temporada de 2011 / HILL'N'DALE'FARM
Stormy Atlantic estuvo en Argentina durante la temporada de 2011 / HILL'N'DALE'FARM

El turf mundial despidió en las últimas horas a uno de esos padrillos que marcan una era. A los 32 años, y como consecuencia de los achaques propios de la edad, murió Stormy Atlantic, un reproductor de impacto global que dejó una huella profunda en la cría internacional… y también en la Argentina, donde su influencia supo sentirse con fuerza.

Hijo de Storm Cat y de Hail Atlantis (Seattle Slew), el zaino de la lista blanca en su cabeza construyó una trayectoria formidable en la reproducción tras una campaña discreta en las pistas, donde ganó 6 de sus 15 presentaciones y acumuló ganancias superiores a los 148.000 dólares. Pero sería en los haras donde encontraría su verdadera dimensión, convirtiéndose en un nombre imprescindible dentro de la genética moderna.

Su carrera como padrillo comenzó en 1999 en el Bridlewood Farm, en Florida, donde rápidamente mostró su potencial al consagrarse como leading freshman sire, un logro que abriría las puertas de las grandes ligas. En 2003 daría el salto a Kentucky para sumarse al prestigioso plantel de Hill ‘n’ Dale Farms, bajo la conducción de John Sikura, donde permanecería hasta su retiro en 2021, a los 27 años, tras una campaña sobresaliente y de impacto sostenido.

“Fue enormemente importante para nuestra operación en sus inicios”, recordó Sikura. “Siempre me encantó su pedigree y terminó recompensando a todos los que confiaron en él. Fue un padrillo extraordinario, capaz de producir campeones, versátil en superficie y con una influencia que también se extendió como abuelo materno”.

Los números respaldan cada palabra. Stormy Atlantic fue padre de 112 ganadores clásicos, incluyendo 48 ganadores de grupo, con figuras de la talla de Get Stormy y Stormy Liberal, este último campeón en los Estados Unidos. En total, produjo 7 campeones en distintas partes del mundo, consolidando un legado que trascendió fronteras y generaciones. Además, supo figurar en múltiples ocasiones entre los mejores padrillos del ranking general en los Estados Unidos, reafirmando su vigencia año tras año.

Pero entre todas sus escalas, hay una que conecta directamente con el turf sudamericano. En 2011, Stormy Atlantic llegó a la Argentina para servir en el Haras La Pasión, en una temporada que con el tiempo adquiriría un valor especial. De ese paso nacieron nombres que dejaron su marca, encabezados por el campeón Víctor Security, además de los ganadores clásicos Desmantelada, El Atlántico y Tahanee, confirmando que su genética también podía adaptarse y rendir al máximo en el hemisferio sur.

Aquella experiencia en la Argentina no fue un simple capítulo más, sino una demostración concreta de su capacidad para transmitir calidad en distintos entornos, superficies y sistemas de cría. Sus hijos mostraron precocidad, velocidad y una notable aptitud tanto para el césped como para la arena, cualidades que definieron a su producción a nivel global.

Su muerte fue confirmada por George Isaacs, histórico referente de Bridlewood: “Es con tristeza que informamos que Stormy Atlantic nos dejó pacíficamente, irónicamente en una tarde tormentosa, debido a los problemas propios de su edad”. Y agregó, con emoción: “Cuando llegué al haras en 1996, era apenas un 2 años. Recuerdo haber visto su pedigree y pensar que, si teníamos suerte, iba a dejar su marca. Y vaya si lo hizo”.

Desde Florida hasta Kentucky, pasando por la Argentina, Stormy Atlantic fue mucho más que un padrillo exitoso. Fue un constructor de linajes, un multiplicador de talento y uno de esos nombres que, sin hacer ruido en las pistas, terminan escribiendo capítulos fundamentales en la historia de la cría.

Hoy descansa en el cementerio de Bridlewood Farm, pero su legado sigue vivo en cada uno de sus hijos, nietos y descendientes. Porque hay caballos que ganan carreras… y otros, como Stormy Atlantic, que cambian el rumbo de la raza. Y en ese selecto grupo, sin dudas, su nombre ya quedó grabado para siempre.

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